Digámoslo sin rodeos: Israel no puede ganar a Hamás mediante la acción militar y sólo puede resolver la cuestión a través de un acuerdo político. La falacia de pensar que hay soluciones militares para lo que son esencialmente cuestiones políticas tiene un nombre. Se llama militarismo. La maldición del militarismo nos acecha no sólo en Israel, sino en todo el mundo y bien podría acabar con la civilización, incluso erradicar la vida compleja en el Planeta Tierra.