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Ucrania, agujero negro de mandatarios otanistas

Fuentes: Mundo Obrero [Imagen: Reunión en Londres el 8 de diciembre de líderes europeos con Zelenski. Créditos: Cuenta en X de Emmanuel Macron]

Europa se resiste al hecho incontestable de su derrota militar y política en Ucrania. Han dado a Zelenski cerca de 140.000 millones de euros en ayudas desde 2022. Facilitarles más millones no cambiará el curso de la guerra, sólo aumentará los beneficios de los corruptos ucranianos.


El pasado diciembre se reunían en Londres el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer; el presidente francés Emmanuel Macron; el canciller alemán, Friedrich Merz; y el presidente ucranio en funciones, Volodímir Zelenski. Tras la reunión, los cuatro mandatarios anunciaron a las puertas de Downing Street que presentarían su propio plan de paz para resolver el conflicto armado entre Ucrania y Rusia. Teniendo en cuenta la escasa repercusión obtenida, podrían haber complementado su comparecencia ante la prensa ataviados como «cheerleaders» y agitando pompones para intentar llamar la atención del mundo libre y del actual inquilino de la Casa Blanca. Lo cierto es que los líderes de EE.UU., Reino Unido, Alemania, Francia y su homólogo ucraniano no atraviesan su mejor momento de popularidad, ni interna ni externamente. Y su propia debilidad deriva, principalmente, de los efectos de la guerra delegada, «proxy» o subsidiaria de la OTAN contra Rusia, que ha dejado extasiadas sus respectivas economías y ha convertido el conflicto ucraniano en una hoguera de políticos y partidos de todos los colores.

Hace un año ya hablábamos en esta líneas del «Auge y caída de los padrinos de la guerra«, refiriéndonos al ocaso político de los participantes en la cumbre del G7 celebrada en Alemania en junio de 2022. En este año transcurrido, el panorama político ha continuado agravándose y la aprobación de los representantes de las tres principales economías europeas ha caído en picado, en proporción directa a su fiebre belicista. Como un gato panza arriba, Europa pretende resistirse al hecho incontestable de su derrota militar y política en Ucrania. Y quienes abanderan esa estrategia acaban tragados por el agujero negro para mandatarios en que se ha convertido el conflicto armado.

Empezando por el anfitrión de Downing Street. En solo un año, Keir Starmer se ha convertido en el primer ministro más impopular de la historia británica, pese a su aplastante victoria sobre los conservadores en julio de 2024. El PIB del Reino Unido lleva varios meses sin crecimiento y el partido de extrema derecha Reform UK ya es el favorito en las encuestas para acceder al poder. Alemania, la tercera economía del mundo por volumen del PIB. está viviendo el estancamiento económico más largo desde la Segunda Guerra Mundial, con tres años consecutivos en recesión. Esta crisis económica, en cuyas causas influye decisivamente el fin de las importaciones de gas ruso barato, ha hecho caer en picado la valoración del canciller alemán Friedrich Merz, elegido en mayo de 2025. El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) encabeza las encuestas por encima de los conservadores y socialdemócratas de la coalición de gobierno.

La popularidad de Macron también se encuentra en su nivel más bajo. A finales del pasado año, sólo un 17 % de los franceses aprobaba la gestión de su presidente, que ha nombrado el cuarto primer ministro en menos de dos años. La deuda pública de Francia equivale al 114 por ciento de su PIB y la deuda de las empresas es superior al 200%. Los políticos más populares en las encuestas para sustituir a Macron son los dos líderes de la ultraderechista Agrupación Nacional (RN), que insisten en la convocatoria de elecciones anticipadas.

En EE.UU., las encuestas más recientes muestran que la aprobación a la gestión económica del «pacifista» Donald Trump está cayendo en picado. Independientemente de la demoscopia, la economía de EE.UU. se cae a pedazos y su deuda pública se dispara al 143 % del PIB, superando el astronómico récord de 38 billones de dólares. Al menos en EE.UU. ya no corren el riesgo de que la extrema derecha gane las elecciones porque ya lo ha hecho. Como en Ucrania, donde al autoritario y corrupto Zelenski le quedan dos telediarios para desaparecer (por fin) del mapa.

Ucrania ya le ha costado a Europa cerca de 140.000 millones de euros en ayudas desde 2022. Como la pasta se agota, los lumbreras de la política europea han tenido la brillante idea de obtener recursos robando a Rusia sus activos y usar su dinero para armar al país que le combate. Una ocurrencia que Ursula Von del Leyen ha calificado de «acto clave de defensa de la UE» y de supervivencia de Ucrania. Pero facilitarles más millones no cambiará el curso de la guerra, solo aumentará los beneficios de los corruptos ucranianos. Es la mejor manera de correr hacia el neofascismo. Porque, insistimos, al final el electorado se decanta por el original y no por el sucedáneo. Y el pato lo paga y lo pagará, como siempre, la clase trabajadora.

Y digo yo… ¿aquí no haría falta una Revolución?

Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

Fuente: https://mundoobrero.es/2026/01/11/ucrania-agujero-negro-de-mandatarios-otanistas/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.