Guadi Calvo

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Deben de ser muy pocas las personas en el mundo que, a cuarenta días de comenzada la guerra de la Liga Epstein contra Irán, no puedan ubicar con exactitud de cartógrafo el sensible estrecho que separa el Golfo Pérsico del Golfo de Omán y todas las consecuencias que su cierre acarrea a la economía global.

Desde hace 35 días, el régimen sionista recibe en dosis homeopáticas lo que desde hace veintinueve meses y pocos días el Ejército Israelí (FDI) ejecuta contra la población civil de Gaza. Lo mismo que también hace en lo poco que queda de Cisjordania y que, en cada oportunidad que le cuadra, como en este último mes, también lleva a cabo en Líbano.

Frente a la improvisación absoluta que se va verificando día tras día, cumplido ya un mes del lanzamiento de la Operación Furia Épica en el ataque artero de la Liga Epstein contra la República Islámica de Irán, queda claro que ese cúmulo de torpeza e imprevisiones se ha convertido en la peor de las armas que deben enfrentar Netanyahu y Trump.

Es muy difícil que Irán gane esta guerra, pero ya es absolutamente imposible que la pierda. A un mes de lanzada la Operación Furia Épica, con la que la Liga Epstein, después de decapitar al Gobierno de los ayatolás, iba a conseguir levantar al pueblo iraní contra sus propios dirigentes, sigue allí empantanada sin la menor idea de por dónde salir.

En los 25 días que lleva la agresión de la Liga Epstein contra Irán, se han producido más cambios en la geopolítica internacional que en ningún otro momento posterior a la Segunda Guerra Mundial.

En esta guerra, la verdad se ha convertido en la bola del juego de los tres cubiletes, en el que el trilero es nada menos que Donald Trump. Pero lo peor no es eso, lo verdaderamente malo es que él mismo no tiene idea de dónde está esa bola.

A catorce días de comenzada la guerra, lo único que parece estar funcionando de acuerdo al plan de la Liga Epstein es la desinformación. El resto son conjeturas, lecturas de entre líneas, transversales que contradicen todo el tiempo el relato oficial, de Washington y la Foca Gangosa al mando.

Mientras la acción terrorista de la “Liga Epstein” continúa contra Irán, sumando secuaces de Europa y Medio Oriente, la censura aplicada por el régimen sionista y el Pentágono la están convirtiendo en una entelequia.

Quizá con los ataques terroristas de Trump y Netanyahu contra la República Islámica de Irán en la madrugada del sábado 28 de febrero haya comenzado, por fin, a terminar el día más largo de la historia

Afganistán ha caído en la trampa que la geografía y la historia hace muchos años le habían tendido.

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