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La UE se mantiene en la órbita estadounidense, sin oponerse con acción política a su impunidad, mientras Trump establece su Junta como un sistema internacional paralelo con una versión privatizada de la ONU.
Israel y EEUU han intentado instrumentalizar las protestas en Irán y usarlas para sus propios objetivos, incluso con una declaración del Mossad israelí en la que aseguraba que sus agentes estaban con los manifestantes “en el terreno”.
Trump no actúa motivado por la defensa de la democracia o los derechos humanos. Su objetivo es reafirmar su dominio político en la región y el control estratégico sobre la energía, las rutas comerciales y las alineaciones regionales
Al igual que la relatora de la ONU y varios jueces de la Corte, las organizaciones Al Haq, Al Mezam y PHRC sufren sanciones de EEUU, lo que bloquea sus cuentas bancarias: “Es un ataque a la justicia internacional”.
La figura de Francesca Albanese está en el punto de mira del Gobierno de Donald Trump. Sus informes sobre los crímenes israelíes contra Palestina molestan en Tel Aviv y en la Casa Blanca, y sus investigaciones sobre la complicidad de empresas y de Estados occidentales tampoco han sentado nada bien en muchas capitales europeas.
El incumplimiento por Israel de peticiones y órdenes de la Corte de La Haya coloca la pelota en el tejado de la ONU, donde hay herramientas para suspender a Israel, como exige la relatora de Naciones Unidas y como se hizo con la Sudáfrica del apartheid.
La relatora de la ONU para Palestina detalla en su nuevo informe cómo los Estados “principalmente occidentales” han permitido el genocidio israelí con “complicidad directa o indirecta” por acción, apoyo u omisión.
En una semana de tregua Israel ha matado a 38 personas, varios niños y niñas, mantiene bloqueado el paso de Rafah y consolida su ocupación en más de la mitad de la Franja, con la señalización de una línea de separación.
El plan no tiene en cuenta la ley internacional, priva de derechos a la población de Gaza, protege a la parte que comete genocidio, permite la ocupación israelí y no garantiza que Israel mantenga la tregua tras la puesta en libertad de los rehenes.
Se llama Estado palestino, en el mejor de los casos, al 22% de la Palestina histórica. La mayor parte de ese 22% también está ocupada por Israel: son islotes sin conexión territorial y controlados por la potencia ocupante


