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El suicidio moral de la Unión Europea

Fuentes: Ganas de escribir

Ayer escribí un artículo en el que, entre otras cosas, dije:

Ayuda igualmente a que se produzcan crímenes, violaciones graves del derecho internacional humanitario y violencia sin cesar el que la defensa de los derechos humanos, del imperio de la ley y de la paz se asuma selectivamente. Como algo que se activa sólo cuando el agresor es nuestro adversario.

Si se invoca el derecho internacional, ha de hacerse siempre; si se condena el autoritarismo, ha de condenarse en todas sus manifestaciones; si reclamamos dignidad humana, no podemos hacerlo sólo en función del pasaporte de las víctimas. Si defendemos a un pueblo, hagámoslo sea quien sea el que lo reprime, domina o humilla.

Pocas horas después y tras una reunión extraordinaria de los ministros de exteriores de la Unión Europea, la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, pidió en un comunicado a Irán que se abstenga de realizar ataques militares indiscriminados y calificó de inexcusables los ataques iraníes y la violación de la soberanía de varios países de la región. No hizo mención alguna a la intervención y bombardeos de Estados Unidos e Israel. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tampoco se refirió ni condenó la intervención inicial.

Si a los actuales dirigentes de la Unión Europea (con muy pocas salvedades, como la del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez) les quedaba algo de dignidad, la han perdido ya por completo.

Al utilizar el derecho internacional como una herramienta táctica y no como un principio universal y al recurrir a la legalidad de forma selectiva Europa pierde toda la autoridad moral que pudiera tener. Cuando lo usa como arma arrojadiza contra los adversarios, mientras guarda silencio cómplice ante sus aliados que lo quebrantan, la Unión Europea no está defendiendo un orden internacional basado en reglas, como tantas veces se dice, sino en lo que en cada momento interesa a sus alianzas y estrategias de poder.

Los dirigentes europeos han legitimado el cinismo global que permite que unos pocos actores puedan establecer unilateralmente las condiciones con que mueven sus fichas para jugar siempre sucio.

Habíamos soñado con que la Europa de nuestro tiempo se construiría hacia el interior y proyectándose al exterior sobre los principios de defensa del derecho, la multilateralidad y la dignidad humana. Ahora, ella misma muestra sin disimulo que son otros y que los aplica en función de quién actúe, con relativismo cobarde e inmoral

Europa ha preferido situarse del lado de quienes reducen el orden internacional a una arquitectura de poder en la que unos pocos deciden unilateralmente qué reglas rigen y cuándo dejan de regir.

En esta nueva crisis de Oriente Medio no hay un único responsable, sino al menos tres actores cuya conducta merece un mismo e inequívoco reproche: el régimen iraní que oprime y asesina a su pueblo y desestabiliza el orden mundial; el Gobierno israelí por su constante e inhumana vulneración de las leyes y los derechos humanos y la Administración estadounidense que se permite intervenir militarmente sin ni siquiera respetar las suyas propias ni las del derecho internacional.

La Unión Europea no sólo comete así un auténtico suicidio moral que la deja desnuda ante el mundo, huérfana de razón y autoridad, sino que destruye el fundamento mismo del proyecto que dice representar.

Fuente: https://juantorreslopez.com/el-suicidio-moral-de-la-union-europea/