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El episodio ha llamado la atención porque la votación no ha seguido las líneas ideológicas habituales: la mayoría de populares y socialdemócratas se han opuesto a frenar el acuerdo, mientras que casi toda la izquierda y también la extrema derecha han votado a favor de la paralización
El caso del Congo pone de manifiesto de manera descarnada la lógica del imperialismo contemporáneo: un Estado donde la libre circulación se reserva al capital y a los recursos estratégicos, mientras que a las personas se les imponen muros, visados y fronteras militarizadas
Si la izquierda no hace nada, o directamente se rinde, habrá gobiernos de derechas para mucho tiempo; pero si se anima a dar la batalla… hay muchas más posibilidades de ganar de lo que parece. Merece la pena, ¿no?
Washington presiona a la Unión Europea y a sus Estados miembros para cerrar el paso a las empresas chinas, relegando a Europa al papel de satélite económico de los intereses estadounidenses
No basta con dejar que la transición avance; hay que impulsarla deliberadamente, con estrategia y velocidad. Además, eso únicamente se puede lograr con política industrial y planificación del Estado
Cincuenta años después, las cosas no han cambiado demasiado. En la economía académica sigue siendo raro encontrar un análisis que tome en serio la dependencia ecológica de la actividad humana. El último Nobel de Economía reproduce esa misma miopía
El 14 de agosto culmina el trabajo del comité intergubernamental sobre la contaminación por plásticos. Los países con poderosas industrias petroquímicas –principales productoras de plásticos– bloquean cualquier avance ambicioso
Uno de los errores estratégicos más graves que puede cometer una fuerza de izquierdas es adoptar el discurso de la extrema derecha, aunque sea con la esperanza de neutralizar los sentimientos reaccionarios presentes en ciertos sectores populares
Como herencia de la Guerra Fría cierta izquierda sigue interpretando el mundo en función de bloques ideológicos –comunistas versus capitalistas antes de los noventa; atlantistas vs. antiimperialistas después–, dejando de lado el análisis económico de fondo
Estamos no ante el retorno de las viejas recetas neoliberales, sino ante su mutación en una forma aún más agresiva y desinhibida, donde la ley, la democracia y el bien común son obstáculos que deben ser arrasados en nombre de la rentabilidad y el poder corporativo


