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Bases colombianas para agredir a Venezuela, Ecuador y la Amazonia

Fuentes: CEPRID

Más claras nos llegabanlas voces de que los infantesde marina habían invadidola nación con el pretextode exterminar la fiebre amarilla. («Blacamán el bueno vendedor de milagros», cuento de Gabriel García Márquez) ¿Una locura? ¿Una profecía pesimista o acaso innecesaria alarma de nuevas guerras de agresión imperial contra América Latina? El debate internacional sobre los planes […]

Más claras nos llegaban
las voces de que los infantes
de marina habían invadido
la nación con el pretexto
de exterminar la fiebre amarilla.

(«Blacamán el bueno vendedor de milagros», cuento de Gabriel García Márquez)

¿Una locura? ¿Una profecía pesimista o acaso innecesaria alarma de nuevas guerras de agresión imperial contra América Latina? El debate internacional sobre los planes de neocolonización y de dominación total estadounidense rebrotó incontenible con la firma del Acuerdo entre Colombia y Estados Unidos para el uso de bases militares, con el pretexto de intensificar la lucha contra el «narcotráfico» y el «terrorismo». Luego de innumerables desmentidos por parte del gobierno del cipayo Uribe, la entrega de las bases militares fue una realidad que originó el rechazo de todos los gobiernos de la UNASUR con excepción del presidente peruano Alan García, otro cipayo ansioso de prebendas imperiales.

La voz más enérgica de protesta y rechazo, y a la vez premonitoria, provino del presidente Hugo Chávez de Venezuela, al advertir de la fragua de una acción militar que Estados Unidos planificaría desatar contra el territorio de la patria del Libertador Simón Bolívar, desde suelo colombiano. El periodista Ómar Roberto Rodríguez, en Edición 152, sostiene que «el riesgo es real. Tanto fue Uribe con su cántaro al agua de intervención estadounidense hasta que rompió el límite aceptable en la diplomacia para la seguridad nacional de Ecuador y Venezuela. Con más leña al fuego y sin disimulo en su política exterior, los ‘halcones’ llegaron a Colombia para quedarse y amenazar a sus vecinos». Agregaba que allá, en las propias barbas de Venezuela, en la extensa llanura del departamento de Vichada -muy cerca de su capital, Puerto Carreño- y del Orinoco que la cruza, con presencia de oficiales y asesores estadounidenses, está Marandúa, el Grupo Aéreo del Oriente, al cual la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) califica como su unidad más joven.

De conformidad con el Convenio Colombia-Estados Unidos, éste no se limitará al uso de las siete bases militares sino a todas las instalaciones militares de Colombia, según las necesidades de expansión y dominio militar y según sus objetivos de neocolonización, para explotar los recursos energéticos y apoderarse del agua, del oxígeno y la biodiversidad de la Amazonia. Uribe y sus secuaces entregaron en bandeja de plata no sólo el control de su patria, sino de toda la América del Sur. ¿Alguien puede justificar la extensa e impertinente presencia militar estadounidense en Colombia para luchar contra el narcotráfico y contra el terrorismo?

Si Estados Unidos quisiera luchar, detener o acabar con el narcotráfico, debería dedicar todos sus recursos y esfuerzos a combatir el narcotráfico dentro de Estados Unidos que tiene una población calculada en 60 millones de drogadictos. Todos, incluso los medianamente informados, saben que sin demanda no hay oferta y la mayor demanda es la estadounidense. En consecuencia, no se trata del control de la producción y del tráfico de drogas ilegales, sino de consumo. Entonces, la apropiación de bases militares en América del Sur no es para intensificar la lucha contra el narcotráfico que, además, es un excelente negocio imperial, sino de simple apropiación de bases para ejercer un férreo control político y militar en esta parte del mundo y, lógicamente, para liquidar a los llamados gobiernos «indeseables» para la Casa Blanca, es decir para acabar con los gobiernos de Chávez en Venezuela, de Correa en Ecuador, de Morales en Bolivia y de Ortega en Nicaragua. Este es el verdadero objetivo de Estados Unidos al expandir su presencia militar en las bases colombianas. Ya se conoce que desde la base militar de Palmerola en Honduras, se apadrinó, planificó, apoyó y se dio el golpe de Estado en Honduras que acabó con el gobierno del presidente Zelaya. El reemplazante Porfirio Lobo, sirviente del imperio, lo primero que ha hecho es separarse del ALBA, y así cumplió la orden de Washington. Con lo ocurrido en Honduras, se demuestra una vez más que las bases militares en poder de Estados Unidos son un peligro para la estabilidad y la consolidación de las democracias en nuestras patrias.

Según el famoso convenio colombo-estadounidense, se pretende que el uso de las bases militares es para «cooperar» en la lucha contra el «terrorismo», es decir contra las guerrillas de las FARC-EP y del ELN calificadas de «terroristas» por la Casa Blanca. En esencia, la lucha contra las guerrillas es un asunto interno de Colombia, es un conflicto que le compete resolver exclusivamente a Colombia, de tal manera que la intervención de cualquier otro Estado o potencia extranjera en un asunto interno de Colombia es simple y llanamente injerencia no admitida, ni permitida por el Derecho Internacional. Naturalmente que a Estados Unidos no le conviene un eventual triunfo político-militar de las guerrillas de las FARC y ELN, como tampoco le conviene alcanzar una solución pacífica ni negociada del conflicto. Para Estados Unidos es un negocio redondo mantener el conflicto interno de Colombia lo mismo que para Uribe. Ni a uno ni a otro interesa la paz, porque les conviene la guerra a sabiendas que alcanzar un triunfo militar contra las guerrillas les será una tarea difícil por no decir imposible. Si a Estados Unidos sólo en apariencia le importa la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en América del Sur que, además, es un territorio libre de terrorismo, se concluye, sin temor a error alguno, que narcotráfico y terrorismo son sólo pretextos para justiciar la presencia militar imperial, especialmente en Colombia. Desenmascarar las verdaderas intenciones del imperio es un deber ético-moral de hombres y mujeres libres, democráticos y patriotas del mundo y, en especial, de América Latina.

El presidente venezolano Hugo Chávez tiene razón cuando afirma que vientos de guerra soplan por América Latina. Venezuela está cercada por el imperio al que no le interesa derrocar a Chávez, simplemente, sino que una vez que Chávez haya sido desalojado del poder, Estados Unidos, de manera inmediata, se apoderaría de las más grandes reservas hidrocarburíferas, tal como ya lo hizo en Irak.

Chávez ya denunció que Estados Unidos viola su espacio aéreo con aviones que parten desde sus bases de Aruba y Curazao, por lo que pidió a Holanda que no permita ese tipo de agresiones desde sus territorios coloniales. Por el sur, el imperio le ha cercado desde Colombia con sus más de siete bases militares. La de Marandúa aún no figura ni en las denuncias ni en los titulares, dice Rodríguez. Está ahí no más, a solo 66 kilómetros de la frontera con Venezuela. Ahí, furtiva, a 115 kilómetros de Puerto Ayacucho (Estado Amazonas). Una base con un radar conectado a los dos aviones E-3 Sentry portadores del sistema AWACS de alerta temprana y control aerotransportado -son seis en el mundo-, con los cuales la Fuerza Aérea de los Estados Unidos sobrevuela el sur del Continente. Vigila, en funciones el C2BM de mando, control y dirección de batallas. En complemento con el despliegue de la IV Flota de los Estados Unidos en el Caribe, la extranjerización de las bases terrestres, aéreas y marítimas en Colombia, tiene un significado más hondo para sus vecinos que el simple reemplazo de la base de Manta que cerró Ecuador. Con un perímetro de albergue para 10.000 hectáreas, Marandúa es una base ‘portátil’, como una próxima y octava por contabilizar. Dispone de un sistema de antenas de guerra electrónica. Asimismo, es el polígono más grande de Colombia para las pruebas de armamento pesado de aviones K-fir, OB-10, M-5 y A-37, bajo la dirección y coordinación con el Comando Sur, Ussouthcom, de los Estados Unidos.

Según la teniente Magda Rincón, primera piloto de la FAC, desde Marandúa se «cubre 1.000 kilómetros de la frontera con Venezuela, 500 del límite con Brasil y 400 kilómetros cuadrados del piedemonte llanero en los departamentos de Arauca, Vichada, Guaviare y parte de Casanare». Refieren los aviadores del Gavilán, avión para el transporte de tropa, reconocimiento, interceptación, aerofotografía, combate y patrullaje, «que no es posible llegar» a esas pistas «sin tener sus coordenadas exactas»: +5º 31′ 28.00″ -68º 41′ 90″. Ahora, con el Pacto firmado por el gobierno de Uribe, además de su tren de helicópteros, dispondrán al menos de dos aviones tácticos de alcance medio, en llave con los de ataque, inteligencia e interceptación aérea que ya poseen, afirma Rodríguez.

A un costo de más de 9.000 millones de pesos, se alargan en su piso una pista de 3,12 kilómetros y otra más corta de 2,55. Tiene salas con microchips, y la maraña de alteradores y perturbadores de campos magnéticos, que son los instrumentos y pantallas para el espionaje, y las medidas y contramedidas de guerra electrónica -en turno y dirigida contra Venezuela-, y del monitoreo de comunicaciones y aerofotografía. Tiene una torre con el sistema de antenas más avanzado de radar; idéntico al de la Base Tres Esquinas -primer centro piloto del Comando Sur para el ‘plan Colombia’-, ambos son los de mayor cobertura que Colombia posee; y que hacen parte de 12 más en Caquetá, Guaviare, Putumayo, el Atlántico y el Pacífico, modernizados a partir de los 13 millones de dólares de la ayuda regular anual estadounidense al Ejército, y del ‘plan Colombia’ durante nueve años.

Marandúa, por su ubicación geográfica, es considerada de trascendental estrategia, ya que es una base lista par a operar con extrema eficacia en caso de que Estados Unidos decida lanzar un ataque contra Venezuela. Dispone de una enorme capacidad para desplegar naves y tropas en las cantidades que sean necesarias para cumplir con los fines bélicos del imperio. El rol principal asignado a Marandúa es el de estar en plena capacidad para convertirse en el apoyo estratégico aerotransportado de las municiones, materiales, plantas eléctricas y almacenadores de combustible, con la potencia, los volúmenes y los stocks de suministro que sean necesarios, para optimizar su capacidad de puerto aéreo.

Esta fue una conclusión de la evaluación logística de la Subcomandancia del Ejército de los Estados Unidos, con presencia de oficiales del Estado Mayor de la FAC, en ajuste al nuevo concepto de base FOL (Posiciones Avanzadas de Operaciones), y de ‘localidades expedicionarias’ de dotación pequeña pero con alta tecnología que consta en el Libro Blanco con base en el Estudio de Requerimientos de Movilidad-Revisión Completa, MRS-BURU, siglas en inglés. Una evaluación hecha para identificar capacidades en cada una de las localidades de paso, con destino a la oficina del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, en su primer párrafo permite vislumbrar el pacto con el presidente Uribe, como una búsqueda de la serie de arreglos de acceso para operaciones de contingencia, logística y entrenamiento en América Central y del Sur, expresa Rodríguez en su análisis.

A más de la capacidad bélica de Marandúa, conjuntamente con las otras bases, el Pentágono y Comando Sur persiguen la organización y desarrollo de la «inteligencia» en tiempo real, en el mismo instante del combate. Para ello, Marandúa- al igual que las otras bases- han sido modernizadas con equipos electrónicos dotados de tecnología de punta. Aviones, helicópteros, armamento, tropas de alto rendimiento y permanente entrenamiento, tropas mercenarias y paramilitares y eficaz logística no son sólo para la ejecución del Plan Colombia que cumplió diez años de aprobado y siete años de la promesa de «victoria militar rápida» del presidente Uribe, sino que van mucho más allá: agredir a Venezuela y Ecuador para luego apoderarse de la totalidad de América del Sur, bajo la mascarada de la entrega de las bases militares mediante «Un acuerdo de cooperación, según Uribe en la reunión de Unasur, contra el narcotráfico, el terrorismo y otros delitos». De conformidad con el acuerdo, la presencia de tropas extranjeras en Colombia «brindará información y asesoría» con datos en tiempo real. Oculta Uribe uno de los enunciados del «Estudio de Requerimientos»: que las bases CSL ayudan a cubrir las brechas de cobertura aérea de las que adolece hoy el plan global de los Estados Unidos, sostiene el analista antes enunciado.

El Convenio Colombia-Estados Unidos si bien conlleva la extranjerización de las bases para provocar la desestabilización de la subregión y las probables guerras de agresión podría servir, también, para intensificar la lucha contra la subversión «y el terrorismo». Ya el informe de la Corporación RAND «In Colombia labyrinht: The synergy of drugs and the insurgency and its implications for regional stability» argüía que «el éxito del ‘Plan Colombia’ no está garantizado» y que, en caso de empeorar la situación, «Estados Unidos debe sentar las bases de una intervención multilateral». Además de «ayudar al gobierno colombiano a recobrar las carreteras y los ríos navegables que son utilizados por la guerrilla y los traficantes de droga, el informe destacaba:

• «El narcotráfico y la insurgencia podrían significar para los Estados Unidos el más serio desafío de seguridad en el hemisferio occidental para los próximos años».

• «Las Fuerzas Armadas no tienen todavía el desarrollo y la capacidad para controlar las guerrillas. Esto se traduce en una incapacidad para derrotarlas militarmente […] El ejército colombiano sólo tiene la ventaja en número de hombres y de poder de fuego, pero, por su parte, la guerrilla mantiene la ventaja operacional y la iniciativa táctica».

• «La principal debilidad de las FARC es la falta de apoyo popular […] [su] amenaza […] puede ser contenida si el gobierno colombiano logra el apoyo activo de la población, y asume la iniciativa estratégica y operacional.

La Corporación Rand es altamente especializada en análisis de las situaciones cambiantes y envolventes de los diferentes escenarios latinoamericanos. Asesora en temas de seguridad, defensa nacional y políticas públicas, internas y externas, con marcado énfasis en la investigación de tecnología militar. Su actividad la realiza en llave con tres think thank o centros de pensamiento:

- Proyecto Fuerza Aérea. Financiado por el Departamento de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, que tiene la misión de «suministrar análisis de alternativas políticas que afectan el desarrollo, empleo, aprestamiento para el combate y apoyo de las fuerzas aeroespaciales existentes y futuras, y las soluciones para el emplazamiento y empleo de fuerza aeroespaciales».

- Instituto de Investigación en Defensa Nacional. Financiado por la oficina del Secretario de Defensa y el Comando Unificado del Departamento de Defensa (Pentágono) de los Estados Unidos y,

- Apoyo Center: Financiado por el Departamento del Ejército del Departamento de Defensa». (Pentágono).

Todo el aparataje militar y de las tareas de la comunidad de inteligencia con la CIA y DEA a la cabeza están encaminadas a un objetivo fundamental: La dominación neocolonial de América Latina y del Caribe y, naturalmente, previa eliminación de focos perturbadores como las FARC-EP, ELN en Colombia y los peligros «subversivos-antiimperialistas» que nacen en los gobiernos con tintes izquierdistas radicados en Caracas, Quito, Managua y La Paz. Estos gobiernos «indeseables» son una piedra en el zapato del todopoderoso imperio. Cierto que la otra piedra en el zapato son las guerrillas colombianas, las más antiguas y experimentadas de América Latina que, por ahora, están algo debilitadas pero no derrotadas. Tanto así que el embajador William Brownfield de los Estados Unidos, en Bogotá, en conversaciones con dirigentes colombianos, habría afirmado que «la guerrilla en cabeza de Alfonso Cano es 10 veces más peligrosa, y que la puede hacer reproducir entre los jóvenes». A las acciones guerreristas imperiales de Estados Unidos se han unido los asesores de inteligencia israelíes desde octubre de 2007. Juntos pretenden organizar la represión del gobierno de Uribe, para dar una solución militar al conflicto colombiano porque las guerrillas, eventualmente, podrían significar un amplio frente de combate en la retaguardia de la posible guerra contra Venezuela y Ecuador.

Esta es una de las razones estratégicas de Estados Unidos al proponer y pretender la regionalización del conflicto interno de Colombia. Inclusive la Corporación Rand en su informe recomendaba «la internacionalización del conflicto […] tal vez bajo la tutela de la Organización de los Estados Americanos (OEA) o de otro organismo multilateral». El presidente Uribe hizo público en un viaje a España que la OTAN debe estar presente en América Latina, y en particular en Colombia para que ayudara a derrotar a los «terroristas». Uribe es un peligro y grave amenaza para la UNASUR, América Latina y el Hemisferio Occidental en su conjunto. Obnubilado por los problemas sociales, económicos, políticos y culturales de Colombia, no ha vacilado, ni vacila en entregar su patria a potencias extranjeras y en acabar con la paz en América del Sur.

Queda claro que el Convenio Colombia-Estados Unidos no es la simple «cooperación» entre dos Estados, pues se trata, en esencia, de un proyecto militar-político de largo alcance con objetivos precisos que no se han difundido:

1.- Ejecutar una política militar de contención y paulatino debilitamiento de las guerrillas con el uso de bombardeos sistemáticos de alta precisión, blancos que serán señalados por las actividades de inteligencia y, en especial, por los aviones espías de Estados Unidos. No interesa a Estados Unidos y tampoco a Uribe la victoria militar «rápida». La destrucción de campamentos de las FARC-EP debe servir como efectiva propaganda de los triunfos militares del gobierno de Uribe.

2.- Desarrollar acciones de hostigamiento, provocación y propaganda contra los gobiernos de Chávez y Correa. Propagandizar ilimitadamente los discursos guerreristas del presidente Chávez y de los problemas socio-económico-políticos de Venezuela con miras a derrotarlo en las elecciones del mes de septiembre de este año.

3.- Continuar con hostigamientos al gobierno del presidente Correa de Ecuador. Provocar enfrentamientos militares en la frontera y, eventualmente, repetir la estrategia de Angostura.

«Para el interés de Estados Unidos en la región, su agenda con Venezuela y su contradicción con el presidente Chávez, antes que estar definida por un calendario de intervención militar inmediata, en un esquema presión-amenaza-desestabilización-(inconformidad-avance electoral de la oposición); está a la espera del resultado electoral del próximo año, y del porcentaje que en la Asamblea Nacional alcance la oposición», expresa el analista Rodríguez y añade:

– El nuevo presidente de los Estados Unidos necesita concentrar su esfuerzo bélico en Afganistán, Iraq y el Cercano Oriente, en apoyo a la extensión sionista del Estado de Israel, cuyos funcionarios, ahora como actor sobrevenido, actúan y opinan frente a la realidad de Colombia-Venezuela.

- Y, sobre todo, ante el motivo que se exhibió como su justificación, el «combate a la subversión y el narcotráfico», empareja con el aumento de ‘noticias’ sobre la presencia en La Guajira y Margarita de «células de terrorismo fundamentalista islámico».

– Que, junto con un Uribe aferrado a su proyecto de liquidación militar de la insurgencia, en trance de credibilidad frente a su electorado, cuando anda en busca de su segunda reelección.

– Pero, también, cuando Colombia subió del puesto 49 al 37 como país con buen ambiente para la inversión extranjera con 10.564 millones de dólares, un 16,7 por ciento de ascenso, el más alto en su estadística económica… hacen obvio que la acción en pronóstico y preparación está relacionada con un ataque en contra de las FARC, con trompetas y anuncios de «golpe final».

Las Fuerzas Armadas de Colombia, ahora con el apoyo en combate del ejército de Estados Unidos, y con la violación del territorio y la frontera de Ecuador, quizá se propongan controlar las dos riberas del río Putumayo. Ocupar en un plazo breve -paso previo de tranquilizar a Brasil y la disuasión de solidaridad de Venezuela- una franja del territorio ecuatoriano, como «cabeza de playa» necesaria para el avance seguro de tropa con apoyo aéreo y de artillería pesada desde el sur, con acoso y tapones por el norte y el nororiente. Aflora así como objetivo la franja ecuatoriana entre los ríos San Miguel y Putumayo. El primero, si bien nace en el departamento de Nariño (Colombia) y vierte sus aguas por el departamento de Putumayo, sirve de frontera natural con Ecuador en alrededor de 120 kilómetros, pero al final se interna en territorio ecuatoriano unos 60 Kms. para desembocar en el río Putumayo. De este modo, Estados Unidos, en peligro de perder su hegemonía en la región andina, apunta a dos pájaros con un solo tiro. El objetivo final, como ya se enunció, es debilitar al gobierno del presidente Correa, obligarlo a involucrarse más directamente en el conflicto colombiano y finalmente derrocarlo.

LAS BASES MILITARES GRINGAS EN COLOMBIA

¿Para que se apoderó el imperio de las bases militares colombianas, si no es para iniciar, desarrollar y ejecutar acciones bélicas contra Venezuela y Ecuador primero y luego contra Bolivia y Nicaragua, para después ejercer el absoluto control político, militar y económico en América del Sur? ¿Para qué tanto poderío militar gringo, si no es para someter a nuestras patrias a neoprocesos de dominación imperial y neoprocesos colonizadores con la intencionalidad última de acabar de depredar los recursos naturales y humanos que aún quedan?

Sobre las bases militares gringas y su poderío militar, el analista César Estrada informa:

1.- EL BARRANCÓN (DEPARTAMENTO DEL GUAVIARE)

Base-Escuela de Elite, ubicado en las aproximaciones de San José del Guaviare, Escuela de Fuerzas Especiales Rurales (boinas verdes, para los Estados Unidos), dicha instalación sirve hoy como unidad de entrenamiento para todos los oficiales, tanto colombianos como para cursos de militares de más de 20 países del mundo, ya que por su clima (selva húmeda) presenta las características de todos los futuros teatros de operaciones en Latinoamérica y parte del África. La Escuela del Barrancón es parte fundamental de la fase de entrenamiento (US Especial Force), que se realiza en el fuerte Benníng, como brazo fundamental práctico de lo que resta de la Escuela de las Américas, hoy ubicada en el Estado de Georgia.

La base del Barrancón cuenta con más de 100 instructores entre sus componentes, las Especial Force, el US Marine Corps, los Comandos SEAL, Unidades Lurp, de largo reconocimiento en profundidad. Cuenta con expertos en la colocación de micrófonos, micro cámaras de televisión en la SELVA. Además realizan infinidad de trabajos de infiltración y pequeñas unidades en las zonas del Meta, Guaviare y Caquetá.

2.- AEROPUERTO DE SAN JOSÉ DEL GUAVIARE (DEPARTAMANTO DEL GUAVIARE)

Aeropuerto utilizado por la contratista mercenaria Dyncorp, empresa encargada de las fumigaciones de los cultivos de hoja de coca, en el sur de Colombia, empresa con un muy desagradable historial de tráfico de estupefacientes. Sus empleados, la gran mayoría, son miembros del US ARMY, vuelan los aviones Turbo Truch. Al mismo tiempo, son pilotos y artilleros de varios helicópteros Black Hawk. En el aeropuerto del Guaviare se encuentras estacionados alrededor de 35 pilotos, 40 técnicos de Turbo Truch , 25 pilotos de combate, 30 artilleros y más de 50 técnicos en mantenimiento de los helicópteros, y 5 aviones plataforma tipo Cessna.

3.- BASE DE INTERCEPTACIÓN ELECTRÓNICA DE TRES ESQUINAS EN LAS INMEDIACIONES DE LOS DEPARTMENTOS DEL CAQUETÁ Y PUTUMAYO

Cerebro de expansión electrónica de los Estados Unidos en su red mundial de escuchas. Es manejada solamente por personal americano. Debido a la redondez de la tierra es la principal base de escucha y contra medidas electrónicas de los americanos en el trópico. Cubriendo esta unidad de manera simultánea captaciones para toda Sur América y el Caribe. Encargándose de realizar todo el trabajo de enlace en tiempos pasados, entre la ex base de Manta de Ecuador y la bases ubicadas en las islas holandesas de Aruba, Bonaire y Curazao, islas de pastaje de la revivida Cuarta Flota.

La base de interceptación de Tres Esquinas, en un alto porcentaje está vedado a la alta oficialidad colombiana, especialmente en su centro de recolección de información en forma de Domo, lo que la hace altamente sensible, ya que su ubicación en medio de la selva y lejos de la telaraña acústica la hace perfecta para la misión con que fue construida. Esta base solo es comparada por los Estados Unidos, con sus instalaciones ubicadas en el polo norte para hacer los seguimientos satelitales y de misiles balísticos intercontinentales rusos durante la guerra fría, esta base es operada por 30 técnicos civiles al servicio del Departamento de la Defensa.

4.- RADAR MARANDÚA (DEPARTAMENTO DEL VICHADA)

La ubicación estratégica de la futura base aerostática en expansión de Marandúa la convierte en la ya diseminada estrategia de oír al vecino. El radar ubicado en Marandúa entra en la telaraña de la NSA en MARYLAND, es el sistema de oídos más grande del mundo (llamadas telefónicas, fax, correos electrónicos, sistemas de comunicación HF, UHF, descodificación y codificación del lenguaje) son de los muchos servicios que presta en su ejercicio de ser una máquina captadora-repetidora que envía en tiempo real y preciso, directamente, hacia los Estados Unidos. Se encuentran estacionados 30 especialistas en seguimiento satelital y de interceptación de aeronaves.

5.- BRIGADA ANTINARCÓTICOS DEL EJÉRCITO (LARANDIA-CAQUETÁ)

Primera unidad de élite del Ejército en cumplir esta clase de misiones, ya que en esta tarea estaba, solamente, comprometida la Policía Nacional, única unidad especializada tanto de los contratistas -mercenarios- como del Ejército americano para estar lista a entrar en combate, la gran mayoría de éstos son asesinos, ya que no cumplen ninguna misión técnica sino solamente táctico militar. En esta base se encuentran 200 efectivos con especialidad en submarinismo, asalto aerotransportado y contraterrorismo.

6.- CENTRO NACIONAL DE ENTRENAMIENTO (CENAE-BASE DE TOLEMAIDA EN MELGAR, DEPARTAMENTO DEL TOLIMA)

Principal base aerotransportada del Ejército colombiano, un verdadero complejo MULTILORE en donde se conjugan todas las especialidades de las ramas del Ejército y base general de entrenamiento de la oficialidad y sub-oficialidad en todas sus ramas. En esta base se encuentra concentrada la gran mayoría de mercenarios israelíes en la preparación, primordialmente, de la recolección y análisis de información para todo lo referente a los ataques quirúrgicos contra la guerrilla como son recolección y marcación de los lugares donde será la zona de tarea operacional. El gobierno derechista de Olmert, junto con Juan Manuel Santos, firmaron los acuerdos de cooperación, tanto en lo técnico como en personal especializado. Israel ha proporcionado alrededor de 50 expertos en contraterrorismo, ubicación de objetivos, infiltración, análisis de datos y venta de aviones Kfir C 10 Y C 12, igual que aviones no tripulados de reconocimiento por televisión. Los contratistas judíos han mantenido una seria relación con grupos paramilitares y parapoliciales, en donde han contratado todos sus servicios desde protección VIP, construcción de cárceles, empresas de vigilancia, asesoría en blindajes, franquicias como las del fusil de asalto Galil en todas sus variantes y versiones.

7.- UNIDADES DE APOYO EN ARAUCA. LA BRIGADA 18, Y LA BRIGADA MOVIL N° 5 (DEPARTAMENTO DE ARAUCA).

Estas unidades militares ubicadas en el Departamento de Arauca, se han puesto al total servicio de asesores americanos con el único fin y propósito de proteger de ataques al oleoducto Caño Limón Coveñas. Es normal encontrar militares americanos transitando por calles de Arauca, cosa diferente a los ubicados en San José del Guaviare que solo lo hacen con escolta militar colombiana, mas de 80 mercenarios contratistas dan apoyo logístico y táctico en el manejo de las tropas en la labor de cuidar el tubo en su recorrido por los Departamentos de Arauca y Norte de Santander principalmente.

8.- BOGOTÁ

Desde su Oficina Consular, (EMBAJADA) y todas las AGENCIAS como la DEA, FBI, CIA, NSA y NAS, utilizan casas seguras diseminadas por toda la ciudad para todas sus acciones que van desde las más non sanctas como atención a narcotraficantes arrepentidos, reclutar mercenarios, desmovilizados, recolección de datos. Las oficinas del NAS, planta fundamental del conocido Plan Colombia, despacha directamente desde los hangares de CATAM en el aeropuerto de El Dorado.

OTRAS BASES FUNDAMENTALES PARA LA EXPANSIÓN GRINGA

1.- PALANQUERO (BASE AÉREA LA DORADA, DEPARTAMENTO DE CALDAS)

Es el puntal estratégico de los aires colombianos. Toda nave que vuele a más de 1000 Km. hora, estará en cualquier punto cardinal en menos de 15 minutos, desde su orden de despegue de Palanquero hasta adquirir su máximo potencial de mach 2.5 y un altura superior de 6.000 pies.

La base aérea Germán Olano, está dentro del cuadro de bases con pistas para aviones gigantes que necesitan más de 2.500 metros para su despegue (ésta tiene 3.500). Aviones gigantes como el C-5 Galaxia, avión de cuatro súper motores con capacidad para 200 soldados con toda su equipamiento y sistemas de lanzamiento de paracaídas sumado su sistema móvil de transporte de 10 jeeps, tres tanques pesados M 1 Abrahams o en su defecto 6 carros multipropósito Hummeve. Fue en un C-5 desde donde Donald Rumsfeld realizó todo el sistema operativo y de comando en la invasión a Irak y Afganistán.

Es la sede del avión AWACS, un Boeing 707 civil modificado, con un gigantesco radar circular en Rato Domo, ubicado sobre su parte posterior. Ésta aeronave está en capacidad de cubrir todo el territorio colombiano sumado Venezuela, Ecuador y parte del Caribe, realiza misiones desde escuchas simultáneas a más de 15 mil líneas de comunicación, detección de vehículos tipo militar o civil, siguiendo al mismo tiempo más de 100 objetivos, orientación y guía para derribo y control de blancos móviles aéreos simultáneos y hasta de 20 interceptación y órdenes de ataque.

PALANQUERO recibirá las modificaciones pertinentes para todas las especificaciones técnicas que necesitan, como son zonas de tanqueo, parqueo, salas de soporte lógico, torres de control, zonas especiales para tripulaciones altamente preparadas y exigentes. Todo con el propósito de aumentar su valor estratégico para mantener a raya cualquier movimiento distinto a los intereses estadounidenses en la región.

2.- APIAY (UBICADA EN EL DEPARTAMENTO DEL META) PRINCIPAL BASE AEROTÁCTICA DE LA FAC Y PUNTAL DE LANZA PARA UBICARSE EN LA AMAZONIA

Nunca los Estados Unidos habían estado tan cerca de tener, en verdad sus garras en la Amazonia. La base de Apiay es la proyección aérea más importante de los militares americanos en la ejecución de ataques contra la retaguardia estratégica de las FARC. Si no fuera por la presencia guerrillera ya los Estados Unidos estarían sobre explotando las zonas selváticas. Demuestra, también, la base de Apiay, la importancia de los americanos de apoderarse de uno de los principales fuentes de agua dulce del mundo, que nacen en el páramo de Sumapaz y las cordilleras colombianas, como son los ríos Putumayo, Caquetá, Guaviare, Meta y parte del Orinoco que se nutre de éstas (Las aguas Marrones que escriben los gringos en sus documentos sobre el papel estratégico del agua en el Amazonas y sus afluentes), casi todos estos recursos hídricos confluyen bajo la misma mirada de la base de Apiay.

3.- MALAMBO (BARRANQUILLA DEPARTAMENTO DEL ATLÁNTICO)

Como para que no quede espacio por no cubrir, el Estado colombiano, si es que se le puede llamar así, entrega como Judas a Jesús, una de las más estratégicas bases sobre el Mar Caribe que país alguno tiene. La base adjunta de Malambo por sus características de elipse sobre el Mar Caribe, proporciona una visión hacia el horizonte envidiable que recorre Cuba, México, Panamá entra en Colombia, recorre todo el noroccidente de Venezuela proporcionando una cobertura conocida como «la espalda del sol». No olvidemos, dice el analista, que por sus características fue ahí donde el Air Force One colocó sus garras, durante las visitas de Bill Clinton a Cartagena. MALAMBO, hoy solo está a menos de 7 minutos de Maracaibo, 12 o máximo 15 de la principal base aérea de Venezuela MARACAY, menos de 20 minutos de Caracas, todas las ciudades principales de Venezuela, por su importancia, no están en un rango superior de 25 minutos de ningún avión de combate colombiano o americano y, mucho menos, en un radio inferior de 1000 kilómetros, en donde todas sus comunicaciones puedan ser escuchadas, tanto civiles como militares, por las plataformas aéreas Elint-Sigin que los americanos utilizarán en las bases.

Y para completar la hamburguesa, siempre hemos sabido de las no buenas intenciones del gobierno yanqui, de colocar en los puertos marítimos colombianos su no desdeñable flota de buques, hoy revivida en la Cuarta Flota en El Caribe. Es Cartagena, junto con la Rada del Cove en San Andrés, los principales puntos de salida hacia altamar en iguales proporciones, hacia el oriente (Venezuela), norte (Cuba), occidente (Nicaragua). Tenemos que decir que se ubica en Cartagena, con el visto bueno de Colombia, nada que se mueva entre los países del ALBA será extraño para sus ojos. Como sabemos estas bases navales serán la cuña para el intercambio comercial de Petrocaribe y otros productos fundamentales dentro de la disminución de la asimetría económica de la región.

Tanto Cartagena como Bahía Málaga han sido apostaderos constantes de los barcos americanos, las maniobras conjuntas UNITAS, las han ampliado en el sistema operacional, los buques y submarinos furtivos navegan constantemente en las aguas colombianas.

CHÁVEZ ADVIERTE A COLOMBIA

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, advirtió a Colombia que se arrepentirá de una eventual agresión a territorio venezolano, ya que su país no está desarmado. Enfáticamente dijo: «Esta patria, Venezuela, se respeta, ésta no es Colombia que tú (Uribe) has entregado indignamente a los yanquis. Venezuela es libre y Colombia será libre también. El problema es que ahora en Colombia no manda Uribe porque donde llegan los yanquis, mandan los yanquis», señaló. Según la DPA, Chávez dijo: «Burgueses de Colombia, si ustedes agreden a Venezuela se van a arrepentir. Nosotros no estamos desarmados, ni estamos de brazos cruzados. Lo último que yo quisiera en esta vida, Dios nos libre, es una guerra con Colombia, pero eso no depende de nosotros».

«Hablan todos los días el ministro de Defensa (Gabriel Silva) y el presidente, dicen que están instalando unidades militares en la frontera (con Venezuela), creyendo que con eso nos van a meter miedo, amenazando que van a venir aquí a capturar a unos guerrilleros que ellos dicen que tenemos protegidos, lo cual es absolutamente falso, metiendo paramilitares a Venezuela», señaló. ¿Se puede detener la agresión yanqui? Sin duda, siempre que la conciencia cívica, patriótica y libre de América Latina rechace la violencia armada, la agresión militar, la guerra imperial de conquista, dominación y colonización.

Correo electrónico: [email protected]

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article747