Hasta que nosotros, como pueblo, seamos vistos como algo más que simples bárbaros, nuestros méritos no serán comprendidos, nuestros éxitos no serán replicados y nuestros logros no serán superados
Hasta que nosotros, como pueblo, seamos vistos como algo más que simples bárbaros, nuestros méritos no serán comprendidos, nuestros éxitos no serán replicados y nuestros logros no serán superados
De todas las ruinas del mundo, la ruina del hombre es el más triste espectáculo (Théophile Gautier)
Todos los veranos los medios de información nos inundan con una muy buena noticia a celebrar muchísimo. Se trata del vertiginoso crecimiento del megaturismo en el mundo, potenciado por los insaciables intereses del neoliberalismo global y sus poderosas megacorporaciones globales globales.
No solo las redes sociales potencian las exigencias de belleza que estaban supuestamente en jaque, ahora también la inteligencia artificial exacerba los sesgos que siguen reproduciendo desigualdades.
Lo ocurrido el 26 de junio en Bolivia aún no fue un golpe de Estado. Fue un putsch fallido dado por el comandante de las Fuerzas Armadas, Juan José Zúñiga, de manera improvisada, creyendo que sería apoyado por los demás golpistas. Pero Zúñiga se adelantó.