En un escenario impensable hace solo tres años, Chile está en vísperas de aprobar este domingo 4 de setiembre una nueva constitución.
En un escenario impensable hace solo tres años, Chile está en vísperas de aprobar este domingo 4 de setiembre una nueva constitución.
La Convención Constitucional aprobó un conjunto de disposiciones mucho más democráticas y de justicia social que la Constitución del 80, refrendada esta última –recordemos- como una “Constitución democrática” por Lagos y todos sus ministros en 2005.
La “guerra de Arauco” en el Wallmapu se reactiva nuevamente bajo otros medios…
De fondo, el negocio forestal que se desarrolló pasando por encima de las comunidades desde la dictadura. El representante mapuche reivindica la estrategia de recuperación de tierras y no considera a los políticos interlocutes válidos, incluyendo al actual gobernante.
Chile se acerca a pasos raudos a la concreción de un hito largamente acariciado: la oportunidad de dejar atrás un molde constitucional impuesto con indecible dolor y sufrimiento por una dictadura bárbara al servicio de un modelo neoliberal.
¿Una Constitución que ni siquiera ha sido aprobada ni menos promulgada, “divide a los chilenos”? Lo que se aprecia en la campaña del rechazo, es el racismo, el odio, la xenofobia, pero en realidad no es la nueva Constitución la que divide a los chilenos y no desde ahora.
La sabiduría de nuestro pueblo permitirá reabrir, tras la aprobación plebiscitaria del texto constitucional, las amplias avenidas con las que soñó el Presidente Allende.
Las Trabajadoras y Trabajadores que formamos parte de la Asociación Intersindical de Trabajadoras y Trabajadores Clasistas (AIT), desde el momento en que se fraguó el pacto por la paz y la nueva constitución en pleno alzamiento popular de octubre, consideramos que el proceso constituyente tiene el objetivo político de relegitimar al Bloque en el Poder y contener el movimiento popular en lucha.
Dentro de pocos días, la población chilena deberá concurrir a las urnas. Ha sido convocada para participar en un plebiscito en el cual ha de pronunciarse sobre el texto de una nueva carta fundamental, entregada a su consideración, por la Convención Constitucional (CC), el cuatro de julio recién pasado.