Centrar el debate en “industria sí” o “industria no” es errar el tiro: sin ella sería difícilmente asumible que cerca de 8.000 millones de seres humanos estuviéramos hoy aquí. Sin embargo, su elevada contribución al cambio climático hace necesario tomar medidas para transformarla que vayan más allá de la mera descarbonización.