Mario Osava | 

Propio de una “república bananera” fue la descalificación con que muchos compararon el asalto al Capitolio, el 6 de enero en Washington, por huestes azuzadas por el saliente presidente Donald Trump, a lo que suele ocurrir en América Latina. Pero es distinto y la diferencia son los militares.

El Instituto para la Producción Popular (IPP) impulsa una plataforma digital que vincula a productores de alimentos con “consumidores responsables y populares”. Martínez, titular del Instituto, denuncia el rol monópolico de las grandes marcas, cuestiona los programas oficiales “precios cuidados” y “precios máximos”, y afirma que las verduras agroecológicas pueden ser más económicas que las convencionales.

Sesenta y dos años de revolución a las puertas de Estados Unidos, cumplidos el 1 de enero, imprimen una trascendencia universal a la heroica lucha del pueblo cubano. Mas meritoria aun es la hazaña cuando en los últimos cuatro años Cuba ha sido sometida por el gobierno de Donald Trump a un brutal recrudecimiento del bloqueo, que ha convertido en estoico casi cada acto de la vida cotidiana. Debe decirse y no debe olvidarse: durante la pandemia y la crisis económica que provocó, Trump hizo cuanto pudo por llevar a Cuba a la asfixia.

Los movimientos protogolpistas de una serie de militares retirados son el último síntoma de la crisis de las instituciones en España. Cuatro décadas después de la Transición, las Fuerzas Armadas siguen siendo el mismo poder fáctico que impuso límites a la democracia y aseguró que un artículo de la Constitución las facultase para intervenir si detectaban que la “unidad de la patria” o la soberanía están en peligro.

Los éxitos y fracasos del Consejo Interterritorial del Sistema de Salud reflejan bien algo que debe cambiar para lograr mejores respuestas al encono populista: aparatos de Estado más útiles a la ciudadanía

Esta semana, después de tres años de bloqueo, Qatar y la coalición árabe rival han firmado la reconciliación en Arabia Saudí. Todavía es pronto para saber las consecuencias que tendrá esa escenificación, debido a sus intereses dispares. Frente a la moderación de Qatar, se encuentra el extremismo de la coalición árabe espoleada por Israel.

Marruecos intenta aparentar normalidad en el Sahara Occidental con turismo y práctica de deportes acuáticos.

Medidas para defender la economía y la vida

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Repercutieron ampliamente las palabras del presidente Jair Bolsonaro a un simpatizante, diciendo que «el país está quebrado» y que no puede hacer nada. Pero las cuentas públicas no muestran eso, incluso con una crisis económica mundial que se arrastra desde hace varios años y la retracción de la actividad durante la pandemia. Brasil no está «quebrado»: tiene R$ 1,24 billón en el Tesoro Nacional, reservas internacionales y un superávit de más de 50 mil millones de dólares en la balanza comercial. En otras palabras, incluso bajo el despiadado criterio del «mercado», el país tiene recursos.

Una ilusión que se convirtió en desastre

«Es necesaria una función pública racional, con funcionarios independientes del poder político y sometidos a un código deontológico de la función pública, supervisados por estructuras de control profesional capaces de monitorizar y extirpar las malas prácticas y desactivar los incentivos exógenos de las puertas giratorias.»