En artículos anteriores he reseñado, sobre las enormes dificultades que lleva consigo, para las sociedades europeas, el gasto militar y su aumento en cantidades estratosféricas, duplicando el año 2025 donde la cifra destinada a armas significó 350 mil millones de euros, al despilfarro del año 2020.
Cifra que, para el año 2035, cuando se tiene contemplado que el Producto Interno Bruto (PIB) destinado a armas, pase del actual 2% a un 5% significará, un expendio doloroso de 750 mil millones de euros anuales y un dolor de cabeza para los gobiernos europeos y las demandas sociales de los 750 millones de habitantes de ese continente. Con realidades dispares en lo socioeconómico, pero necesidades del mismo ámbito. Y, lo más problemático, de alguna parte hay que extraer esos fondos (1) y ello ya está generando fuertes tensiones en Europa.
Una Amenaza Fantasma
Una realidad, que ha sido catalizada, en forma visible, por la llamada troika europea conformada por Francia, Gran Bretaña y Alemania, con las decisiones imperativas dadas a conocer por el presidente de Estados Unidos. Órdenes que generan un profundo debate en la dicotomía evidente de las supuestas necesidades de seguridad europea frente a lo que llaman la “amenaza rusa” y las demandas sociales de inversión en múltiples áreas: educación, sanidad, pensiones, mayor cantidad de puestos de trabajo con remuneraciones adecuadas, con un costo de la vida siempre en aumento.
Las elites europeas actúan en función de una narrativa que se cocina, primero en los pasillos de la Casa Blanca y el Pentágono. Luego, se incorpora al postre, la troika europea y de ahí a la hora del café final se les orienta qué hacer al resto de los componentes de este nuevo patio trasero de Estados Unidos llamado Unión Europea (UE). Y, esa narrativa, se mueve en la línea de visualizar un enemigo, en este caso la Federación de Rusia demonizando su existencia y presentarlo con afanes expansionistas y belicistas, que afectarían ese jardín de tranquilidad de los europeos occidentales.
Así se hace con ese supuesto peligro que viene desde el Volga y que, para el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov en declaraciones efectuadas en el pasado encuentro del Club de Debates de Valdái muestra un camino profundamente errado al señalar “la Unión Europea no parece poder librarse de la falsa idea de la amenaza rusa cuando lo único que se percibe como peligro es ese actuar de provocadores baratos y completamente primitivos (2)
El alto funcionario del gobierno ruso da a conocer una verdad del porte de una catedral “un factor importante que complica la situación es el persistente deseo de los Estados miembros de la UE de impedir el acercamiento de los enfoques ruso y estadounidense para resolver el conflicto en Ucrania y sus alrededores, y, en general, impedir la mejora de la situación en las relaciones ruso-estadounidenses. Una actitud de odio hacia Rusia que impregna las políticas actuales de algunas capitales europeas y que, claramente, no tienen intención de abandonar».
Es decir, aquí no se trata sólo, por parte de gran parte de los gobiernos europeos adscritos a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de negarse a dejar de solventar la guerra en Ucrania con el apoyo al régimen de Zelensky, sino el hecho de jugar a dos bandas: someterse a los dictados de Washington que evidencia a un continente vacío de dignidad y soberanía y al mismo tiempo poner trabas a cualquier intento de terminar con el conflicto en Europa oriental bajo el marco de considerar a la Federación de Rusia, su enemigo principal.
Lo señalado tiene el objetivo de favorecer a uno de los grandes grupos de presión existentes en Estados Unidos, como es el complejo militar y destinar algunas migajas para la industria militar europea, de tal manera de satisfacer sus propias ambiciones. De esta manera, se niega la posibilidad de permitir la ampliación hacia la zona occidental del mundo asiático, tanto el concepto como la práctica de la política multilateral que sustenta tanto la Federación de Rusia como la República Popular China y que tarde o temprano enfrentará, más allá de la retórica a estos países. Sobre todo, por la negativa de Washington y las elites europeas de perder la agonizante hegemonía que han sustentado por décadas.
El enemigo viene del otro lado del Atlántico
La elite gobernante europea engaña permanentemente a sus sociedades, sometidas a un bombardeo de medios de desinformación y manipulación que presenta a la Federación de Rusia como amenaza cuando el impacto negativo en la vida europea no es la Federación de Rusia, sino que Washington y su política exterior. Amplificada a partir de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional – ESN – dada a conocer a fines del año 2025 (3). En ese documento, rector de la política exterior estadounidense, Europa es tratada como un riesgo que hay que encuadrar más que como una palanca. Es, por tanto, un socio menor, prescindible de las grandes decisiones. Un mercado para armas y energía. Pagador de facturas de guerras impulsadas por Estados Unidos. Un continente, en suma, cervatillo.
La ESN de Trump es una vía de dominio de amplias zonas del mundo donde Europa no representa un eje de preocupación fundamental, sino que simplemente un receptor de la producción de armas de su complejo militar industrial, recursos energéticos, tanto petróleo como gas, que son vendidos a Europa en precios, al menos tres veces superior de los que Europa se abastecía con contratos favorables con la Federación de Rusia, previo a febrero del año 2022.
Europa debe entender que, el enemigo no es la Federación de Rusia, es Estados Unidos y ello es silenciado por los políticos, la prensa occidental y que tiene un breve levantar de cabeza frente a la evidencia concreta del actuar del imperialismo estadounidense en toda su dimensión, en gran parte del planeta:
- Ataque a Venezuela y secuestro de su presidente Nicolás Maduro.
- Intimidación a Dinamarca – adscrita a la OTAN, socia de Washington – para la cesión de Groenlandia con el objetivo de controlar la Ruta del ártico que traerá consigo nuevos conflictos tanto con Rusia como China.
- Desestabilización de Sudán a través del genocidio que se lleva a cabo en Darfur y El Fasher usando como testaferros a Emiratos Árabes Unidos e Israel, para el dominio de la explotación del oro, petróleo, metales raros y sobre todo el control del cuerno africano y con ello la entrada sur del Mar Rojo, que implica también controlar el paso marítimo estratégico de Bab el Mandeb. La alianza imperial sionista en pleno.
- Presiones a China en la zona de influencia de esta potencia usando a Taiwán en estas provocaciones continuas e incluso con acciones claramente sediciosas de la primera ministra japonesa.
- Sometimiento de los más altos cargos de la UE y la OTAN incluso con un secretario general de esta organización militar, el neerlandés Mark Rutte que en forma indigna ha llamado a Trump como su “daddy” declarando en una reunión que “en ocasiones “papito” está obligado a levantar la voz”. (4)
- Descartar cualquier tipo de acción de la ONU y sus organismos adscritos. Se ha invisibilizado el papel de la ONU, a su secretario general e incluso el retiro de Estados Unidos de varias de sus instituciones.
- Aumento en el suministro de armas a Europa, vía la exigencia de compras a la industria militar estadounidense que implica pasar del 65% que se verificó el año 2025 a un 75% en este año 2026.
- Intensificación de la compra de petróleo y gas y corte de suministro proveniente de países como Rusia e incluso aliados de Asia occidental, como son las monarquías ribereñas del Golfo Pérsico.
En el texto de la ESN dado a conocer en las postrimerías del 2025 existe una idea de la cual debería tomar buena nota esta Europa genuflexa. Se habla de los problemas económicos de Europa, pero,. Sobre todo “que estos problemas quedan “eclipsados por una preocupación mayor: la perspectiva real de la desaparición de su civilización” en los próximos 20 años o menos…cuando ello suceda, no estará claro que ciertos países europeos sigan teniendo economías y ejércitos lo suficientemente fuertes como para seguir siendo aliados fiables de Washington. Nuestro objetivo debería ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual”. ¿Es posible pensar que los líderes de Europa no hayan leído el documento?
El costo de las armas la pagan los pueblos
El análisis efectuado por este cronista, respecto de distintos medios de prensa de institutos de investigación, con artículos respecto a los efectos del aumento del gasto militar impulsado, exigido y controlado por Washington señala, sin grandes diferencias que, los impactos son tanto económicos, sociales, pero también geopolíticos. Generando una fuerte presión en los presupuestos de los estados, sus finanzas públicas. Ello va a implicar llevar a cabo fuertes ajustes que, en la mayoría de los casos, significa reducir gastos en el ámbito social.
Esa fuerte presión sobre las finanzas públicas lleva a mayores grados de endeudamiento, cercenar gastos en áreas como la salud, educación, transporte y obras públicas que frenan el crecimiento, de por sí ya bastante alicaído. Veremos aumento de impuestos y no precisamente sobre los sectores más pudientes. La presión inflacionaria se dejará sentir lo que hace temer un creciente descontento y posibilidad de estallidos sociales en los países con mayores niveles de precariedad.
El presidente español Pedro Sánchez, convertido en la voz más visible de las críticas a ese imperativo de llegar al 5% de gasto militar afirma que “llegar al número exigido supondría unos 80 000 millones de euros adicionales al año, una cifra que el gobierno considera imposible de asumir, sin que ello signifique comprometer otras prioridades nacionales” (5) Y, como era de esperar, desde los sectores más belicistas y pronorteamericanos (sobre todo de Alemania) se elevó la voz contra Sánchez calificándolo de un freno a la defensa del continente.
Una de las líneas de discusión más interesantes va por el lado de sostener que, ese aumento monumental en gasto militar y no en satisfacer necesidades de los pueblos europeos, no sólo perjudica el progreso social y el mejoramiento ambiental, sino que, en lugar de garantizar seguridad, es probable que alimente más conflictos, más niveles de incertidumbre y el inicio de una desenfrenada carrera armamentista
La militarización desvía el enfoque de soluciones diplomáticas y de desarme, profundizando el llamado “dilema de seguridad”, donde cada lado se siente más amenazado por el armamento del otro (6). Esa es, sin duda una de las influencias negativas para las sociedades europeas arrastradas a este dilema por un actor externo al continente que le ha traspasado sus temores que va en la línea de favorecer su industria militar y energética en lugar de trabajar por un mundo más seguro.
Así es el imperialismo, una esencia depredadora, belicista, usurpadora, hegemónica y arrogante. Como así ha sido el proceder de regímenes en Europa quienes condujeron a ese continente, arrastrando en ello a una parte importante del mundo a dos guerras devastadoras el siglo XX. El hombre, según un viejo proverbio afirma que es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Y esta Europa, que colisiona una y otra vez es parte de ese grupo de países que pone en peligro, no sólo a sus sociedades, sino que al conjunto de la humanidad. Un animal de crónico comportamiento- Es hora de que esos pueblos, aquellos que sufren las consecuencias de la política hegemónica de Washington sean capaces de destetarse y de paso dar muestras de soberanía y dignidad.
Notas:
- En la parte I de un artículo publicado en el medio Hispantv titulado “Europa: Dicotomía entre la arrogancia y el vasallaje” sostuve, respecto al aumento de gasto militar que ese dinero “deberá salir, lógicamente, de alguna parte, pues no existe la generación espontánea en ninguna forma. La clara sospecha, a estas alturas una evidencia incontrarrestable, es que esos fondos serán extraídos de lo que se denomina inversión social: salud y educación pública, inversión en cultura, mejoramiento de carreteras y transporte público y de las ingentes pensiones de los millones de trabajadores europeos que apuntalarán las erradas decisiones de la ralea dirigencial europea. Hombres y mujeres que terminarán pagando la factura de las aventuras bélicas impulsadas por su padre putativo estadounidense” https://www.hispantv.com/noticias/opinion/637566/europa-dicotomia-arrogancia-vasallaje
- https://noticiaslatam.lat/20251226/moscu-sobre-la-falsa-amenaza-rusa-los-paises-occidentales-actuan-como-provocadores-baratos-y-1169802452.html
- https://www.hispantv.com/noticias/opinion/636656/eeuu-estrategia-seguridad-nacional-2025
- Durante la Cumbre de la OTAN que se celebra en La Haya, en junio del 2025 el secretario general de la organización, Mark Rutte, hizo una observación que rápidamente se volvió viral. En un momento distendido, y en respuesta a las declaraciones explosivas de Donald Trump sobre el conflicto entre Irán e Israel, Rutte comentó con una sonrisa: «Sometimes, daddy has to use strong language» (A veces, papi tiene que usar lenguaje fuerte). Una frase que provocó risas entre los asistentes. https://cadenaser.com/nacional/2025/06/25/mark-rutte-genera-polemica-al-referirse-a-trump-como-daddy-en-cumbre-sobre-conflicto-israel-iran-cadena-ser/
- https://elpais.com/espana/2025-06-19/espana-amaga-con-bloquear-el-objetivo-del-5-de-gasto-en-defensa-en-la-otan.html
- El dilema de seguridad es la situación que se produce cuando un actor, tratando de mejorar su seguridad, adopta medidas que sin pretenderlo son consideradas como amenazantes por otro actor que, al reaccionar, perjudica la seguridad del primero. https://global-strategy.org/dilema-seguridad/
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