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Perú

La «encuestocracia»

Fuentes: Rebelión

Cuando Aristóteles teorizó sobre la «democracia» nunca se imaginó el rol que iban a jugar las encuestas. Y es que mientras la democracia, en su lucha contra las dictaduras oligárquicas de antaño, enfatizaba la deliberación popular desde abajo para tomar decisiones políticas, pues, la «Encuestocracia», solo se limita a interpelar a las/os ciudadanos haciendo un […]

Cuando Aristóteles teorizó sobre la «democracia» nunca se imaginó el rol que iban a jugar las encuestas. Y es que mientras la democracia, en su lucha contra las dictaduras oligárquicas de antaño, enfatizaba la deliberación popular desde abajo para tomar decisiones políticas, pues, la «Encuestocracia», solo se limita a interpelar a las/os ciudadanos haciendo un uso distorsionado de la mayéutica de Sócrates. En otras palabras, mientras que «demos y kratos» implican poder del pueblo, «inquiesta y kratos», implican el poder de las preguntas.

Es así como hoy, en pleno siglo XXI globalizado, con una crisis profunda de los regímenes políticos parlamentarios y el ascenso de regímenes bonapartistas (como preámbulo del desarrollo de corrientes neofascistas), las encuestas juegan un rol decisivo persuadiendo sutilmente la opinión de la ciudadanía (aunque siempre hay excepciones a la norma) o aplicando como señalan los expertos «la psicología de masas» (manipulando la opinión de los miles de indecisos que deciden su voto los últimos días y que quieren evitar un fracaso en su elección).

La democracia como un Reality Show

Por tanto, hemos pasado (producto de la crisis política-económica mundial), de un sistema de partidos políticos fuertes (enraizados en la sociedad durante décadas), y pueblos politizados (socialismo vs capitalismo), con deliberaciones de propuestas ideológicas/programáticas y una relativa representación del pueblo en el Parlamento, a un sistema donde las preguntas por «vientres/candidatos de alquiler» de última hora, con bailes de reguetón y posicionamiento de «marca», deciden la vida política de la «nación», como si la campaña electoral fuera una especie de reality show.

Una breve reseña histórica sobre las encuestas

Y no es para menos. En el mundo, la primera encuesta de opinión se realizó en EE.UU.

«…Bueno, las votaciones particulares eran unas votaciones medio de entrecasa, un poco al revoleo que encargaban algunos diarios norteamericanos hambrientos de primicias. Las primeras fueron realizadas por los diarios Harrisburg Pensylvanian y Raleigh Star y fueron de carácter local. Los procedimientos, caracterizados por no poseer rigor metodológico eran tales como completar un formulario del periódico con el nombre de la persona que se iba a votar y luego enviarlo por correo a la redacción, realización de encuestas por correo y hasta una «votación» con urnas y todo realizada en algunas calles concurridas…», redactó Encuesta de opinión.

Luego, continúa, «…En el siglo XX las más conocidas fueron las de una revista, Literary Digest, que en 1936 y luego de gastar mucho dinero en enviar por correo y procesar los datos de 2.000.000 de encuestas predijo equivocadamente que ganaría el candidato republicano. George Gallup, Elmo Roper y Archival Crossley anunciaron, luego de encuestar a no más de 5.000 personas que Eleanor Roostvelt ganaría. Y no se equivocaron. Gallup y sus amigos inauguraron la época de los sondeos de opinión que empleaban muestreos representativos ajustados con cuotas de nivel socioeconómico, sexo de los entrevistados y rangos de edad…».

La encuestocracia en Perú

En Perú, las encuestas de opinión pública comenzaron a jugar un rol importante durante la década infame del fujimorismo. Y aunque las encuestas no vieron la dinámica de ascenso de Fujimori desde el comienzo, pues, jugaron un rol importante en la victoria electoral sobre su connotado oponente político. «… Una atmosfera de desesperación se cirnió sobre la campaña y, prácticamente de la noche a la mañana, las encuestas de opinión comenzaron a mencionar a un candidato casi desconocido que se abría paso desde la categoría de «perdedores de antemano», redactaron las periodistas Sally Bowen y Jane Holligan («El Espía Imperfecto», pp. 106-107).

No obstante, en las postrimerías del régimen bonapartista cívico militar (de ideología neoliberal), los vladivideos captaron imágenes de Montesinos entregando dinero a Manuel Torrado, dueño de la encuestadora Datum. Y en el 2016, esta misma encuestadora fue denunciada por Alan García, cuando dijo que, «…En más de una ocasión el papa de ella (Urpi Torrado), que ahora creo ya no está en esa empresa, se ofreció a ayudarme en la campaña y ayudarme en los datos, solo que a cambio de 800 mil dólares. Y tengo los testigos del lugar donde me lo propuso», (Rpp, 29/02/16), para luego ser archivada la denuncia de Datum contra García ( 27/03/16).

Elecciones 2001: Apoyar al cholo de Harvard

Años antes, en la contienda electoral del 2001, las encuestas avizoraron la tendencia a la victoria de Alejandro Toledo (presentado como el «cholo de Harvard»), y el ascenso meteórico de Alan García. «… El factor Alan García ha irrumpido con enorme fuerza en los últimos días. Tercero en discordia, García sigue recolectando votos entre los indecisos. Los últimos sondeos ya otorgan al ex presidente una intención de voto del 19%, muy cerca de Lourdes Flores, estancada en el 22%…», redactó Laura Puertas («El factor García», diario El País, 01/04/01), para, al final, ganar Toledo, quien terminó su mandato con una popularidad de un dígito, pero que hizo pingues negocios con los poderes fácticos que hicieron su negocio del siglo en la construcción de la carretera Interoceánica.

Elecciones 2006: controvertidas y el «cuco» del «chavismo ollantista»

Las elecciones el 2006 fueron muy controvertidas y atizadas por la participación de un protagonista extranjero: Hugo Chávez, quien desde Venezuela tildó de «delincuente de siete esquinas» al, por tercera vez candidato presidencial, Alan García.

«Este gobierno está utilizando la plata del Estado para promocionarse…las encuestas son manipuladas de una manera total y grosera, hay encuestas para todos los gustos y precios», declaró el congresista García Belaunde (Expreso, 25/12/2005). «Es conocido el dicho que las estadísticas son una forma de mentira, a lo que hoy también habría que sumar las encuestas. Ambas sin embargo se han hecho tan omnipresentes que, por lo menos, hay que exigir su metodología sea válida y que sean chequeadas al milímetro…», escribió Alejandro Tudela (Expreso, 31/12/05).

Por su lado, Farid Matuk, redactó, «Las encuestas tienen un significativo agujero negro, porque se realizan en las zonas más urbanas del Perú y no recogen las preferencias de las áreas rurales…la encuesta que dice ser nacional es solo de la mitad más urbana del Perú», (Perú 21, 09/01/06). «El sondeo tiene muchas deficiencias y contradicciones. El año 2001 García sacó 25% en primera vuelta. No me digan que hoy en segunda vuelta, tendría lo mismo. Se pretende decir que la única que puede ganarle a Ollanta es Lourdes, cuando en realidad es Alan García», («sobre encuesta de APOYO del 11-13 de enero», Perú 21, 16/01/06).

Al final, la chavistización de las elecciones peruanas, le dio la victoria al odiado líder aprista, por quien voto la población «tapándose la nariz».

Elecciones 2011: «Todos contra Ollanta»

Así es como llegamos a las elecciones del 2011 donde el líder nacionalista se posicionó como el candidato de la gran transformación y de «los de abajo» que reclamaba el pueblo humilde.

«… Pero ¿cómo iban los sondeos también a tres meses de las elecciones del 2011? A mediados de enero de ese año, las encuestadoras Ipsos Apoyo, CPI y Datum ubicaban en los tres primeros lugares a Alejandro Toledo, Luis Castañeda Lossio y Keiko Fujimori. En la cuarta ubicación y con una diferencia de más de 10 puntos porcentuales respecto del primero se ubicaba Ollanta Humala…», redactó El Comercio (15/01/11).

Finalmente, y al sintonizar Ollanta con un sector importante y radicalizado de la población, las encuestas tuvieron que reflejar este ascenso, pasando al ballotage Ollanta Humala y Keiko Fujimori con 31% y 23% de los votos según el JNE, para terminar, ganando el primero por 51% contra 48% de su contrincante.

El Plan de las elecciones 2016: «Solo PPK salvará al Perú de Keiko»

Impresionantemente, la «encuestocracia», jugo un rol clave y sutil manipulando la voluntad popular, al inducir al pueblo a votar por PPK ya que «solo éste podría derrotar a Keiko en el ballotage». Y en efecto, la encuestadora IPSOS, señalaba que «… PPK ganaría con 40% de los votos y Keiko Fujimori quedaría segunda con 39%…», (diario Trome, 14/03/16). Por otro lado, IPSOS, planteaba que en un probable ballotage entre Keiko y Barnechea, la primera ganaba con el 42% contra el 40% del segundo. Y que entre Keiko y Verónica, la primera ganaría con 43% de los votos contra el 38% de la segunda. Y si la segunda vuelta se daba entre Keiko y García, la primera ganaba con 38% contra el 21% del segundo.

En otras palabras, todo el Plan estaba diseñado (intervención de la DEA mediante), para que la opinión de la gente sea a favor de apoyar a PPK contra Keiko ya que éste (y no Verónica), podía vencer en el ballotage a la hija del dictador Fujimori.

Elecciones 2018 en Lima: «La encuestocracia impone a Muñoz»

Antes del debate electoral organizado por el JNE, Renzo Reggiardo, del partido Patria Segura, y Ricardo Belmont, de Perú Libertario, aparecían primeros, según la encuestadora GFK, con el 17% y 14.2% respectivamente. Por su lado, otra encuestadora CPI, les daba, casi por la misma fecha, 15.4% y 10.8%. En ambas encuestas, Daniel Urresti, de Perú Podemos, aparecía con el 13.5% y 10.2%. Bien atrás aparecían Zurek, de Somos Perú, con 3.4%, y Castañeda Pardo con 4.6%.

No obstante, los sondeos de días antes de las elecciones (errores de candidatos políticos mediante), cambiaron todo el panorama político, poniendo a Muñoz con una tendencia a subir como la espuma.

El propio Ricardo Belmont, como pronosticando su derrota, declaró, » Cuando no pudieron ocultar más la candidatura de Belmont comenzaron a jugar con las encuestas, primero no me mencionaban, luego me ponían en otros, después me daban 4%, a los días me pusieron 2do, y ahora 4to, pero ¿quién cree en estás encuestas mafiosas?», (diario Trome, 01/10/18).

«…la enorme circulación que tuvieron las encuestas el día anterior a la elección reforzó esa tendencia y gran parte del público indeciso concentrado en los sectores C, D y E decidió apostar por Muñoz, que representaba la alternativa más estable y menos controversial…», declaró Luis Benavente, director de Vox Populi («Olón Muñoz», semanario Hildebrant en sus trece, 12/10/18).

Sin embargo, para el prestigioso periodista César Hildebrant, «…La verdad es que Muñoz salió sorteado en la rifa «A quien apoyamos» realizada por la Corporación Mediática (con sede original en jirón Huatica). Y eso explica grandemente el «milagro» de su hazaña electoral…», («Elecciones y detención», semanario Hildebrant en sus trece, 12/10/18).

Según el politólogo Luis Nunes, «…un porcentaje de electores peruanos decide sus votos en las dos últimas semanas antes del día de los comicios e incluso en la cola…». Y en efecto, en una sociedad donde la política es vista como corrupta, la población indecisa decide su voto a última hora, sin interés e influenciada por la encuestocracia.

La «encuestocracia» de Vizcarra

Pero un caso peculiar ya en el gobierno es el de la administración Vizcarra. Y talvez esta cuestión responda a que el ascenso de éste al poder haya sido producto de una serie de contradicciones digno de un remake de la serie Game of Thrones.

Y en efecto, cuando la popularidad del mandatario semibonapartista llegó al súbito 65% fue en noviembre cuando Keiko ya estaba con prisión preventiva. Luego, sube a 66% con el referéndum y la inminencia de la detención de Alan García. Pero cuando la retórica anticorrupción llegó a un agotamiento (producto de un pacto en las alturas con el fujimorismo en marcha para favorecer tributariamente a las transnacionales), medidas antipopulares (paquetazo DS 345), falta de liderazgo para la reconstrucción del Norte, y el conflicto social en Las Bambas, su popularidad comenzó a caer hasta llegar al 44% de popularidad, implicando un nuevo giro político de Vizcarra, convergiendo con la detención de su ex jefe PPK, y pidiendo la renuncia de sus ministros cuestionados como Bruce y Trujillo, que al parecer fue una condición también del premier Salvador Del Solar (quien también tiene aspiraciones políticas y está cayendo en las encuestas), para continuar en el gabinete.

En esta dinámica de mucha volatilidad (por el carácter histórico y profundo de la crisis del régimen político), del agotamiento de las prisiones preventivas, y de una guerra con la oposición aprofujimorista congresal, que le da popularidad al Ejecutivo, ¿No es astuto por parte de este último plantear la cuestión de confianza para disolver el Congreso?

César Zelada. Director de la revista La Abeja (teoría, análisis y debate).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.