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La Resistencia Nacional en Honduras se consolida como un nuevo movimiento social amplio

Fuentes: Alai-amlatina

Las decisiones asumidas por el movimiento social, Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), reunida en asamblea, en Toca, el pasado fin de semana, dilucidan varias dudas y sospechas que, tanto la Honduras oficial, como sectores indiferentes y/o prudentes mantenía respecto a dicho movimiento social y al proceso de la Asamblea Constituyente Popular en Honduras. Primero. […]

Las decisiones asumidas por el movimiento social, Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), reunida en asamblea, en Toca, el pasado fin de semana, dilucidan varias dudas y sospechas que, tanto la Honduras oficial, como sectores indiferentes y/o prudentes mantenía respecto a dicho movimiento social y al proceso de la Asamblea Constituyente Popular en Honduras.

Primero. Los 56 representantes, 36 por los 18 departamentos (2 por Departamento) y 20 por las organizaciones sociales, confirmaron la extremaunción al moribundo sistema dedocrático del bipartidismo en Honduras.

La asamblea en Tocoa estableció que el FNRP no es ningún analgésico para revivir partidos políticos tradicionales. Y, si «los liberales en resistencia» quieren formar parte de la dirigencia nacional del Frente, pueden hacerlo, pero ya no como patrones, ni dueños de la verdad política, sino como uno más entre las y los 15 que ahora conforman la temporal comisión nacional.

¡El pueblo está despertando! ¡El Partido Liberal tuvo más de un siglo para refundar el país y el Estado de Honduras! Pero, ¿qué hicieron liberales y nacionales? Hundieron a Honduras a las profundidades del analfabetismo y de la muerte prematura. ¿Quiénes (des)gobernaron, pues, a Honduras en el último siglo? ¿Cómo creer, pues, la bondad de los lobos, incluso cuando éstos ahora aparecen bajo la bandera de la resistencia?

El mensaje del FNRP en Tocoa fue claro: «si quieres servir al pueblo hondureño, ¡no puedes, al mismo tiempo, servir a la rancia partidocracia que tanto daño hizo al país!» Pero, para algunos/as, en Honduras, parece que es más fácil renuncia a una religión o iglesia que al bipartidismo.

Segundo. La nominación del compañero Manuel Zelaya Rosales como coordinador Nacional del Frente, es también otra ratificación estratégica del sentir popular. En la coyuntura hondureña, Zelaya es un líder popular/nacional indiscutible. Pero, dicha nominación es una estrategia sociopolítica. El FNRP necesita articular a todas las células de la resistencia desperdigadas en el país, y así construir una hegemonía sociopolítica a nivel nacional. Y esta difícil tarea, contra el tiempo, sólo se puede hacer con un liderazgo nacional fuerte y evidente. He aquí la razón estratégica de la nominación del Compañero Zelaya, pero esto no quiere decir que el FNRP se agote en Manuel Zelaya Rosales.

Esta designación obliga al compañero Zelaya, actualmente en exilio en Costa Rica, a tomar varias definiciones inmediatas. Primero, considerando el sentimiento popular con relación a la partidocracia y al bipartidismo, Zelaya deberá renunciar a su ancestral Partido Liberal, sólo así consolidará al movimiento social del FNRP. Segundo, tendrá que volver de inmediato al país para avanzar con la etapa preparatoria a la Asamblea Constituyente (incluso a los empresarios que (des)gobiernan Honduras, ahora, les conviene el retorno de Zelaya, de lo contrario, estar en Honduras será igual o peor que sobrevivir en Haití o en Somalia)

Tercero. Los discursos en la asamblea, la metodología y las definiciones de la misma (incluyendo la pluralidad de la transitoria comisión nacional designada) indican que el FNRP avanza hacia su consolidación como un nuevo movimiento social amplio y heterogéneo. No revivirá, ni fortalecerá ningún partido político (lo cual no niega la posibilidad de contar con un instrumento político propio). El FNRP se consolidará en el gran río (sujeto sociopolítico) que impulsará el soñado proceso constituyente popular y de largo aliento en Honduras. Hacia este río confluirán todos los otros movimientos y organizaciones sociales.

En estas condiciones, ya no hay más motivos para sospechar del FNRP. Acompañar y consolidar a este nuevo sujeto sociopolítico es una obligación moral y cívica de todas y todos cuantos tenemos la dicha de vivenciar esta nueva, policromática y refulgente primavera sociopolítica hondureña. Nuestra indiferencia, incluso encubierta por la «falsa prudencia», es y será un delito que ni la historia, ni las futuras generaciones nos perdonarán.

Fuente: http://alainet.org/active/39487