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Pueblo ruso, no os dejéis seducir

Fuentes: Rebelión

Bertolt Brech dice en uno de sus poemas: “no os dejéis seducir”, algo que podríamos susurrar al pueblo ruso en peligro de caer en tentación ante dos fuerzas que pretenden hipnotizarlo: el intervencionismo extranjero y el nacionalismo ortodoxo. ¿Qué está pasando en Rusia? Leer políticamente el arresto de Alexei Navalny, las protestas y la represión es todo un desafío. Urge  interpretar lo ocurrido sin estereotipos y sin explicaciones simplistas. Cómo producir un relato desde la izquierda eluda simultáneamente el canto de las sirenas de occidente (nosotros os llevaremos la democracia desde afuera) como las de Yedinaya Rusia/Rusia Unida (sacrifíquense un poco más, es hora de cerrar de filas por la patria). A partir de la consulta de fuentes rusas y de otras publicaciones europeas proponemos cuatro grandes temas; el descontento provocado por el plebiscito constitucional del año pasado; la importancia geopolítica de Rusia motivo del acoso que cierne sobre ella; el apoyo de occidente a Navalny y su capacidad para catalizar (aunque no nos guste) varios descontentos populares; y la importancia de que el pueblo ruso evite quedar atrapado entre bandos que no son los suyos y construya su propia subjetividad democrático-revolucionaria.

El plebiscito del año pasado atizó las contradicciones en Rusia

El plebiscito constitucional realizado en junio del año pasado, impulsado por Vladimir Putin y su partido Yedinaya Rusia, aumentó la edad de la jubilaciones, permitió la reelección consecutiva (Putin podrá extender su mandato 16 años más) y consagró al dios ortodoxo en la constitución.

Una de las enmiendas aprobadas reza: “Rusia resguarda la memoria de los antepasados que nos heredaron la fe en dios”. ¿Y los laicos? ¿Y los musulmanes? Vladimir Putin impulsó las  reformas para  apuntalarse políticamente, legitimar su modelo económico (neoliberalismo, venta de reactores nucleares, industria armamentista y juego  energético global) y generar una Rusia eslava ortodoxa contrapuesta a la pluralidad demográfica, étnica y religiosa de Rusia.

Sin embargo, la reforma tuvo un efecto paradójico: atizó las contradicciones políticas económicas y culturales. Provocó un descontento soterrado pero real en favor de derechos laborales (opuesta al aumento en la edad de las jubilaciones y el mercado de pensiones), exigencias democráticas (contra la reelección) y una caudalosa corriente política subterránea en favor de una Rusia multiétnica y pluricultural.

Las palabras ruski y raziyanin ayudan a entender la pluriculturalidad amenazada, la primera se refiere básicamente a las personas de origen eslavo; la segunda  alude a los ciudadanos rusos de los diversos orígenes culturales y religiosos, integrantes de los muchos grupos étnicos rusos y de aquellos originarios de las ex-repúblicas soviéticas, pluralidad que por cierto, dota de un enorme dinamismo y neologismos al léxico del idioma ruso. La tensión interior se acrecentó también por la brusca caída de los precios del petróleo tras la guerra de precios con Arabia Saudí y la caída en la demanda de hidrocarburos provocada por la pandemia.

Rusia es un axis mundo codiciado por las potencias del G7

Rusia posee un territorio ambicionado por las potencias europeas y acosado por todos sus costados. Su superficie es inmensa, 17 millones de kilómetros cuadrados. Su territorio es más grande que toda Europa (10 millones de km2). Nikolai Starikov  afirma en su libro “Gueapalitica, kak éta dieláetsa?/La geopolítica: cómo se hace”, en proceso de traducción por de Aldo Mier Aguirre, que la escuela del eurosianismo representada por autores como Miliutin o Cemenov-Tian-Shanski que  Rusia puede considerarse por su valor estratégico como un axis geográfico de la historia. Su territorio permite controlar dos continentes, dos océanos y varios mares (Barents, Kara, Siberia, Siberia del Este, Bering, Okhost, Japón, Caspio, Negro y Noruego). Rusia puede atacar en todas direcciones y esta amenazada por todos sus flancos. Su territorio es codiciado por todas las potencias centrales del capitalismo por su valor geopolítico, sus inmensos recursos, sus industria y su calificados científicos (cuya fuerza de trabajo es muy barata).

En ese marco cabe recordar que la OTAN incumplió los compromisos contraídos. cuando se negoció la caída del muro de Berlín, en el sentido de que no incorporaría a las repúblicas ex-integrantes de la URSS. Posteriormente EU apoyó la revolución naranja en Ucrania. Joe Biden fue el enviado especial de Obama y se empeño en impedir una solución con Rusia en el Maidan. Dice Yurii Colombo, en “Putin non si fa vivo: teme il ritorno della Nato sul fronte ucraniano”, (Il Manifesto 10/nov/20) que para llegar a un acuerdo con Joe Biden habría que desenmarañar la guerra del Donbass y la anexión de Crimea. En 2014 Hunter Biden, el hijo del ahora flamante presidente estadounidense, estaba en la nómina de la empresa petrolera Burisma ganando 50 000 dólares mensuales. En la era Trump, Rudolph Giuliani exigió al excomediante y actual Presidente Ucraniano, Volodomyr Zelensky reabrir un caso judicial contra Hunter pero éste se negó. Aguantó la presión, ahora espera su recompensa. El triunfo de Biden impedirá a Rusia explotar las contradicciones entre EU y la UE y seguramente incrementará la presión de la OTAN en Ucrania y Bielorusia. El gobierno ruso enfrenta también la guerra entre Armenia y Azerbaiyán y la sublevación y posterior represión en Bielorusia.

Navalny ariete y catalizador

Alexander Navalny creó la Fundación de Lucha Contra la Corrupción (FBK). Recibe una inmenso apoyo económico, político y de inteligencia de Gran Bretaña, EU y Alemania, para luchar contra la corrupción en Rusia y desestabilizar su gobierno (aunque también cuenta con donantes rusos que en promedio cotizan 800 rublos mensuales). El 1 de febrero de 2021 Rusia Today mostró escenas en las que James Williams Thomas Ford, miembro de MI6, se reunió con Vladimir Asuvkov, mano derecha de Navalny, y le ofreció 20 millones de dólares anuales para la FBK y algo más importante, información de inteligencia. Margarita Simonian, directora de RT, Rossiya Segodnya y Sputnik lo llama traidor. El video es de 2012, el hecho es confuso: la embajada británica rehusó hacer comentarios, pero el gobierno Ruso tampoco lo convirtió en material judicial. Alexei Naumov en Komersant dice que Biden lo usará. En todo caso es seguro que lo financia el plutócrata Mijail Khodorkovsky, antiguo propietario de la petrolera Yukos.

Las denuncias de Navalny y compañía han concitado movilizaciones en decenas de ciudades rusas. Su arrestó dividió a la opinión pública y volvió un símbolo del hartazgo ante la represión de opositores y emblema de lucha contra Yedinaya Rusia. Los manifestantes gritan: “Libertad para Navalny”, “Rusia sin Putin” y Aquadiscoteca (en alusión al palacio supuestamente de V. Putin, denunciado por Navalny).

La Unión Europea y EU impusieron una cuarta generación de sanciones contra Rusia. Las primeras tres fortalecieron el mercado interno, por ejemplo en la producción de queso mozzarella ruso, fortalecieron el nacionalismo contra el intervencionismo extranjero y debilitaron las exigencias democráticas. Según Il Manifesto, EU, la UE y Gran Bretaña aplauden a rabiar a Navalny y sancionaron a Yevgeny Prigozhin, cocinero de Putin, acusado de dirigir el peligroso Escuadrón Wagner, de operaciones especiales rusas.

No os dejeis engañar

Decenas de miles de personas desafían la prohibición de manifestarse en decenas de ciudades rusas. La multitud es muy heterogénea. Maksim Shevchenko (trad. Aldo Mier), se pregunta desde el flanco izquierdo cómo leer esta protesta: ¿Apoyarla? ¿No apoyarla? ¿Considerarla una intervención imperialista? ¿Sumarnos a ella? Navalny no apela al pueblo trabajador, afirma, las potencias son su interlocutor privilegiado, quiere un capitalismo ruso subsumido en el capitalismo europeo, pero se ha convertido en un catalizador. Hay mucha gente que salió a la calle no para apoyar a Navalny, sino para defender el medio ambiente o el derecho a las pensiones. Putin volvió más vulnerable a su país, al alejarse de los aspectos positivos de la herencia soviética y haber calificado a Lenin como un monstruo. Como ha señalado la Dra. Ana Teresa Gutierrez del Cid, la presidencia de Vladimir Putin representó en su momento una resurrección geopolítica de Rusia que estaba sumida en un marasmo durante la catástrofe Yeltsin, pero posteriormente promovió una enorme despolitización que arrojó una generación que no conoce la historia de su país y abrió un flanco vulnerable en la soberanía rusa. Putin está contra la espada y la pared, envió a la policía para reprimir la protesta. Hasta el domingo 30 de enero había 5 500 arrestados, entre ellos muchos periodistas. El pueblo ruso está atrapado entre un modernizador europeizante y un nacionalista autoritario. Rusia no es la tercera Roma, ni una colonia europea. Es muy singular y tiene que encontrar su propio camino.