Aunque los críticos literarios llevan diciendo durante décadas que Rebelión en la Granja es una sátira al comunismo estalinista, (lo que con matices podría extenderse a todas las dictaduras del signo que sean) esta fábula animalista es también una denuncia feroz al capitalismo al que nuestro autor acusa, alegórica y directamente, de esclavizar, engañar y explotar “a las clases inferiores”. Esta obra de Orwell se abre en rojo, transita por todos los colores y se cierra con el matrimonio con el becerro de oro.