Con el secuestro de Maduro, Trump incorporó a dos novedades a la brutalidad imperial. Explicitó su propósito de robar el petróleo y su pretensión de instaurar un dominio colonial.
Con el secuestro de Maduro, Trump incorporó a dos novedades a la brutalidad imperial. Explicitó su propósito de robar el petróleo y su pretensión de instaurar un dominio colonial.
¿Es Nicolás Maduro un dictador despiadado o el guardián de una fortaleza sitiada? En un país desgarrado por las sanciones y una «guerra electoral», la realidad es más compleja de lo que sugieren los titulares de la prensa occidental.
Las deudas petroleras pagarán la intervención (El Tábano Economista)