Los medios españoles callan ante la agresión del primer ministro marroquí Saad Eddine El Othmani, cuando dijo ayer que después del Sáhara Occidental Rabat irá a por Ceuta y Melilla y otros territorios, en alusión a Canarias.
Los medios españoles callan ante la agresión del primer ministro marroquí Saad Eddine El Othmani, cuando dijo ayer que después del Sáhara Occidental Rabat irá a por Ceuta y Melilla y otros territorios, en alusión a Canarias.
El Sáhara nunca ha sido marroquí, el reino de Marruecos no podrá justificar que el Sáhara haya formado parte del citado reino alauita.
Aunque Estados Unidos de América tiene fama de intervencionista, la realidad es que los norteamericanos en los últimos 30 años, o al menos de forma oficial, han cuidado extremadamente las formas y los canales legales y han cubierto todas sus intervenciones con resoluciones de las Naciones Unidas, lo que les ha convertido en uno de los estandartes de la defensa de la llamada legalidad internacional y sobre todo, se transformo en el portador de la bandera del multilateralismo.
España, esta gran nación, miembro de la UE y de la ONU, por no hablar de la OTAN, ha sido incapaz de hacer valer su fuerza para que se lleve a cabo el referéndum de autodeterminación en el Sáhara al que se comprometió y que ha sido avalado por los organismos internacionales.
El presidente apuesta por la centralidad de NNUU y dice que el Gobierno trabaja para que se nombre un mediador.
El filósofo norteamericano dice que Trump desprecia el derecho internacional y los derechos humanos.
Marruecos bajo la cobertura que le brindan Madrid, Paris, Londres y Washington, continúa su avance para, de una vez y por todas, exterminar la resistencia del pueblo saharaui, que desde hace cuarenta y cinco años busca establecerse con todo derecho como lo que es: la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). (Ver: Sahara Occidental: La guerra más ignorada del mundo.)
Es hora de que l@s árabes despierten.
Donald Trump tachó la palabra derecho de su agenda.