El Gobierno de España dice que está profundamente comprometido con los derechos humanos, pero no denuncia las violaciones que se cometen en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos.
El Gobierno de España dice que está profundamente comprometido con los derechos humanos, pero no denuncia las violaciones que se cometen en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos.
Europa debe cumplir con el derecho internacional y dejar de hacer extraños equilibrios para no dañar sus compromisos comerciales. Así podrá partir de una posición de mayor fuerza.
El conflicto en torno al Sáhara tiene, por un lado, un marco legal claro respecto de los derechos políticos y económicos del pueblo saharaui sobre el territorio del Sáhara Occidental.
Al parecer, para el Estado español no ha sido suficiente colonizar, saquear y abandonar a este pueblo a su suerte: ¿hasta cuándo seguirá mereciendo el Sáhara Occidental una escueta línea en los libros de historia? Preguntas y respuestas para entender la nueva escalada del conflicto en el Sáhara Occidental
La Asamblea General de la ONU ha aprobado una resolución en la que exige a las potencias administradoras de territorios no autónomos al cumplimiento de las obligaciones recogidas en la Carta de las Naciones Unidas
Casado insta a Sánchez a responder ya a Rabat porque la soberanía española de ambas ciudades autónomas es «irrenunciable». Vox exige una «respuesta contundente»
Los medios españoles callan ante la agresión del primer ministro marroquí Saad Eddine El Othmani, cuando dijo ayer que después del Sáhara Occidental Rabat irá a por Ceuta y Melilla y otros territorios, en alusión a Canarias.
El Sáhara nunca ha sido marroquí, el reino de Marruecos no podrá justificar que el Sáhara haya formado parte del citado reino alauita.
Aunque Estados Unidos de América tiene fama de intervencionista, la realidad es que los norteamericanos en los últimos 30 años, o al menos de forma oficial, han cuidado extremadamente las formas y los canales legales y han cubierto todas sus intervenciones con resoluciones de las Naciones Unidas, lo que les ha convertido en uno de los estandartes de la defensa de la llamada legalidad internacional y sobre todo, se transformo en el portador de la bandera del multilateralismo.