Víctor Resco de Dios

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Este año, las llamas vuelven a devorar millones de hectáreas en distintos puntos del globo terráqueo. Y lo hacen de una forma que parece cada vez más voraz.

Las caravanas Tuareg que cruzaban el desierto del Sáhara para comerciar con la sal de Bilma veneraban al árbol de Teneré. El único árbol que encontraban en su travesía de más de quinientos quilómetros se había convertido en tabú. Era un árbol sagrado, respetado por todos y uno de los pocos puntos de referencia en la uniformidad de la duna sahariana.

Imagínese un bosque espectacular, de ensueño, lleno de árboles majestuosos. Pues bien, lo más probable es que sea así de espectacular porque alguien ha estado ahí antes con una o varias motosierras.