¿Qué tienen en común la frontera militarizada en Ceuta, un atentado en Berlín y un decreto en Argentina? Una misma mutación compartida, escribe Hernán Borisonik. El migrante convertido en herramienta política, en un nuevo ejército de reserva cuya circulación permite negociar, presionar y reorganizar relaciones de fuerza hacia afuera y hacia adentro de los Estados. La vulnerabilidad ya no solo produce mano de obra barata; hoy se vuelve un activo para quienes administran fronteras y agendas.