Hoy en día se habla a menudo de “biocentrismo” y se habla en demasía dentro de ambientes intelectuales y políticos que se reclaman, de una manera u otra, herederos del marxismo. Es tiempo de levantar la voz. Los marxistas somos –y no podemos dejar de ser- antropocentristas. El hombre está en el centro del “todo”, y aquí no existe otra ontología posible para quien se reclame marxista y pugne por una estrategia internacional anticapitalista.