Yorgos Mitralias | 

Si creemos a nuestros buenos medios internacionales, Estados Unidos ya está volviendo a la “normalidad” y -evidentemente- Donald Trump ya es cosa del pasado. En definitiva, un simple paréntesis, o más bien, un contratiempo condenado al olvido y a no dejar huellas en la historia de “la mayor democracia del mundo”. Entonces, lo más normal es que nuestros medios pierdan el interés por este personaje que, además, “vive sus últimos días en la Casa Blanca” y cuyas actividades no presentan ningún interés y por tanto… son ignoradas.

Resulta siempre incómodo polemizar en público con quien se supone de tu lado, con una Izquierda y con un Diario que se autopresentan como anticapitalistas y como una iniciativa para el “periodismo militante”.

Estas formas de gestión no estatal han aumentado desde 2012 en adelante, aunque no lo suficiente.

A ciertas fuerzas políticas todo se les va en afirmar que hay que terminar con el régimen del 78. No sé muy bien qué es eso del régimen del 78. Sin embargo, sí sé lo que es la Constitución del 78. Muy similar a las de las otras naciones europeas. Para elaborarla, en buena medida se copió de estas últimas, constituciones basadas en la idea de un Estado social y democrático de derecho. Ligadas, de alguna manera, al pensamiento socialdemócrata, puesto que después de la Segunda Guerra Mundial, y en bastantes países, incluso los partidos conservadores terminaron por aceptar muchos de los principios de la socialdemocracia.

¿Qué papel juegan los mitos y símbolos en esta etapa donde la fragmentación y los horizontes políticos inciertos diluyen la potencialidad transformadora popular?

Trump sale de la escena dictando nuevas sanciones contra Nicaragua. Totalmente afín a su perfil, hay que decirlo: ilegítimo, en abierta violación del Derecho Internacional, indecente para el sistema de relaciones internacionales por ser injerencia ilícita en la política interna del país centroamericano. De escaso efecto práctico para los receptores, que no tienen interés en los Estados Unidos, desde un punto de vista económico general tienen sentido y sirven para lograr dos resultados.

Si las conductas delincuentes no suponen rechazo y coste, el mensaje explícito es que prevalece la ley del más fuerte, la impunidad criminal y la reincidencia. Por eso la prevalencia de la ley y el derecho internacional, que también afectan a las empresas.

India

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El 12 de diciembre de 2020, los trabajadores de la fábrica Wistron [del grupo taiwanés] en el distrito de Kolar, en Karnataka (suroeste de la India) organizaron una manifestación para exigir el pago de salarios atrasados y no pagados. En pocas horas, las imágenes del incendio de los locales y de violencia aparecieron en los medios de comunicación. Finalmente la policía reprimió a los manifestantes con sus «lathi» (largas cachiporras de madera).

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«Celebro que en Inglaterra se actúe de esa forma, porque Assange es un periodista y merece una oportunidad», dijo el mandatario, al hablar sobre la negativa de Londres de extraditar al activista australiano a EE.UU.

«[…] fue tanto el coraje, que ya que le faltaron las manos, peleó más fuertemente con la lengua, la cual suele ser más eficaz para hacer guerra que las manos de los Hércules y las industrias de los Césares». Pedro Mariño de Lobera: ‘Crónica del Reyno de Chile’ UN FALLO TRASCENDENTAL Los tribunales de justicia […]