Si creemos a nuestros buenos medios internacionales, Estados Unidos ya está volviendo a la “normalidad” y -evidentemente- Donald Trump ya es cosa del pasado. En definitiva, un simple paréntesis, o más bien, un contratiempo condenado al olvido y a no dejar huellas en la historia de “la mayor democracia del mundo”. Entonces, lo más normal es que nuestros medios pierdan el interés por este personaje que, además, “vive sus últimos días en la Casa Blanca” y cuyas actividades no presentan ningún interés y por tanto… son ignoradas.