A medida que la Franja de Gaza se ve sometida los bombardeos más intensos de la historia de un Oriente Próximo ya de por sí plagado de conflictos, y que el ejército israelí perpetra a diario asesinatos masivos de civiles palestinos, aumenta la creencia de que existe un nivel de muerte, destrucción y sufrimiento a partir del cual los gobiernos occidentales cesarán o reducirán significativamente su participación en la guerra de Israel contra la Franja de Gaza, así como el apoyo a sus acciones.