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CELAC condenó el bloqueo a Cuba y llamó a “diseñar una agenda común”

Fuentes: Rebelión / CLAE

Con una declaración conjunta contra el bloqueo económico a Cuba y a favor de su exclusión de la lista unilateral que elabora Estados Unidos de presuntos países patrocinadores del terrorismo, y un llamamiento a diseñar una agenda común para la región, concluyó en Buenos Aires el XXIII Encuentro de Cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Los ministros y ministras de 32 países de América Latina y del Caribe reafirmaron su vocación de trabajar por una “solución pacífica de las controversias en la región y en el mundo”, ratificaron su compromiso con un orden internacional más justo basado en el respeto al Derecho Internacional y el multilateralismo y reiteraron el llamado de la ONU para “poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba”.

La Celac reiteró “su más firme respaldo a los legítimos derechos de Argentina en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y resaltó el permanente interés de los países de la región en que los gobiernos de Argentina y del Reino Unido reanuden las negociaciones a fin de encontrar, a la mayor brevedad, una solución pacífica y definitiva a la disputa.

En la reunión realizado en el palacio San Martín, sede de la cancillería argentina, participaron delegaciones de los 32 Estados miembros, y debatieron temas como la recuperación económica tras la Covid-19, la estrategia sanitaria común, la lucha contra la corrupción y la seguridad alimentaria. Dialogaron sobre la colaboración con socios extrarregionales, la integración de infraestructura, la cooperación ambiental y la mejora de la situación de las mujeres en sus países.

En la apertura, el canciller argentino Santiago Cafiero, remarcó la importancia de reactivar -tras cinco años de inacción- el mecanismo de intercambio entre América Latina y el Caribe con la Unión Europea, al referirse a la reunión de cancilleres de la Celac y la UE en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires.

Cafiero aseguró que América Latina y el Caribe tienen una oportunidad histórica” en la conformación de “nuevas cadenas regionales de valor y suministro segura”, en un contexto de crisis global producto de la guerra en Ucrania, e indicó que la región cuenta con un activo moral como zona de paz y un activo económico, lo que hace que empiece a ser mirada por el mundo.

Dijo que los visibles límites que demostró la globalización, desde la crisis de los subprime en 2008, en adelante, basados en un modelo hiperfinanciero y vinculado a cadenas globales de valor fue puesto en jaque primero por la pandemia de la Covid-19 y luego por efecto de la guerra en Ucrania.

Cafiero convocó a debatir en torno al modo en que la región se va a insertar en las nuevas cadenas regionales de valor, que dijo deben ser justas, y estar “anclada a que ese desarrollo no pueda ser extractivo, sino tener un encadenamiento productivo, generar empleo de calidad, transferencia de tecnología, desarrollo científico y tecnológico donde se instalen. Deben tener conciencia social y ambiental”, señaló.

La presidencia protémpore argentina aspira a institucionalizar al bloque y convertirlo en un actor relevante en el concierto internacional con un papel activo en lograr una salida pacífica a la guerra en Ucrania, y ser un proveedor seguro de energía y alimentos sobre la base de un multilateralismo solidario.

La Celac vivió en 2020 la salida de Brasil por decisión del gobierno de Jair Bolsonaro, que consideró que el grupo apoya a «regímenes no democráticos» como Cuba, Venezuela y Nicaragua, “coincidentalmente” cuestionados por Estados Unidos y la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA) por presuntas violaciones a los derechos humanos.

La declaración

Tras cuatro horas de deliberaciones, los cancilleres dieron a conocer el documento en el que se reafirma a la Celac como el “único mecanismo de diálogo y concertación que agrupa a los 33 países de América Latina y el Caribe”, basado en la “diversidad” y en una “agenda común de bienestar, paz y seguridad para los pueblos”, latinoamericanos y caribeños.

Las naciones de la región reiteraron su “preocupación” por las dificultades que enfrentan los países de renta media y alta, excluidos de los flujos de financiamiento para el desarrollo y ratificaron su compromiso con la construcción de un “orden internacional más justo, inclusivo, equitativo y armónico, basado en el respeto al Derecho Internacional, el multilateralismo: igualdad soberana, cooperación internacional, integridad territorial y la no intervención en los asuntos internos de los Estados.

Señalaron que la agenda de la Celac “apuesta tanto a la concertación política como a la efectiva superación de la pobreza y las desigualdades en la región a través de la integración social, económica, productiva, cultural y ambiental” y propusieron la realización de una reunión de ministros de Economía y Finanzas para “diseñar una agenda común” de la región, que pueda “responder a la actual crisis económica mundial”, atravesada por las consecuencias de la guerra en Ucrania.

Asimismo, la declaración final destaca la “importancia” de avanzar en políticas públicas de salud para abordar el problema mundial de las drogasy expresa la preocupación por los impactos del cambio climático, reiterando la importancia de fortalecer el Fondo de Adaptación Climática y Respuesta Integral a Desastres Naturales de la Celac.

Acordaron también desarrollar la evaluación de proyectos de interconexión eléctrica regional, y la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación Sur-Sur.

Renovaron su compromiso con la “consolidación de la democracia, el respeto de los derechos humanos y la defensa de la soberanía” en la región, reiterando el llamado de la Asamblea General de la ONU a “poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que “además de ser contrario al derecho internacional, causa graves daños al bienestar del pueblo cubano”.

Asimismo, los cancilleres ratificaron el “rechazo” a las listas y certificaciones unilaterales que afectan a países de la región y solicitaron la “exclusión” de Cuba de la lista unilateral sobre países que “supuestamente patrocinan el terrorismo internacional”.

En la declaración final, celebraron los avances en materia de profundización del diálogo político con los socios extrarregionales, entre los que se incluyen la Unión Europea, China, la India, la Unión Africana y la Asean (Asociación de Naciones de Asia Sudoriental) ratificando a la Celac como un importante portavoz de América Latina y el Caribe ante la comunidad internacional.

Resaltaron, asimismo, la reactivación, luego de más de cuatro años, del diálogo entre todos los miembros de la Celac con la Unión Europea, que permitirá “relanzar el intercambio entre ambos bloques y recuperar los espacios birregionales de cooperación al más alto nivel con el fin de profundizar su asociación estratégica”.

Repercusiones

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, señaló que el cónclave llamó a afrontar, de manera cohesionada, acuciantes problemas que encara la región, la más desigual del planeta; entre ellos, crecientes niveles de pobreza e inseguridad alimentaria, la desaceleración de las economías y el aumento del endeudamiento.

Asimismo denunció la inclusión de Cuba en la arbitraria lista de países que patrocinan el terrorismo, así como el rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al Derecho Internacional, incluyendo listas y certificaciones contra las naciones de la región.

«Cuba continuará luchando sin descanso por la genuina integración de Nuestra América, unida en su diversidad y guiada por postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz», subrayó el Canciller, quien, además, abogó «por el fortalecimiento y consolidación de la Celac como interlocutor regional».

Rubén Armendáriz. Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.