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Entrevista a Bernard Borel, diputado suizo y ponente de la iniciativa

Iniciativa legislativa suiza apunta contra la Philip Morris y se solidariza con Uruguay

Fuentes: Rebelión

Querella de la Philip Morris contra Uruguay por leyes anti-tabaco

«La posición oficial suiza me produce una gran indignación». «En la lucha anti-tabaco, lo que vale para Suiza vale para Uruguay». La querella de la trasnacional tabacalera «es injusta y anti-ética».

La querella de la Philip Morris International contra Uruguay produce olas. Bernard Borel, diputado en el Cantón de Vaud, presentó este martes 15 de marzo una iniciativa legislativa. La misma propone enmendar el acuerdo bilateral Suiza-Uruguay excluyendo al tabaco de la protección de las inversiones. Bernard Borel, 58 años, es un reconocido médico pediatra, jefe de servicio de un hospital público del Cantón de Vaud. Ha realizado diversos mandatos para la Organización Mundial de la Salud en Vietnam, China, Malawi y Egipto, entre otros. Estrecho conocedor de América Latina, continente que visita regularmente, desde 2003 es parlamentario cantonal en representación de una alianza de partidos progresistas. Entrevista.

Pregunta: ¿Cuál es el punto central de su propuesta legislativa?

Bernard Borel: Consiste en invitar a la Asamblea Federal (poder legislativo nacional) a modificar los acuerdos bilaterales que protegen las inversiones, excluyendo de los mismos los productos que atentan contra la salud de la población. Esta modificación se podría realizar a la solicitud de una de las partes signatarias. Insistiendo que la primera modificación debe implementarse en el acuerdo bilateral Suiza-Uruguay.

P: Es decir…

BB: Que en el marco de los acuerdos bilaterales firmados por nuestros dos países debería excluirse de toda protección de inversión el tabaco. Ya no hay discusión alguna sobre el impacto tremendamente nocivo del cigarrillo en la salud. Y las pesadas consecuencias de las enfermedades que de él se derivan en las políticas de salud pública y financieras de los Estados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) apoya decididamente las iniciativas nacionales de lucha contra el tabaquismo, como la promovida por Suiza o por las autoridades uruguayas. Es anacrónico, incoherente y anti-ético, entonces, que Suiza acepte una querella como la de Philip Morris contra Uruguay, si lo que intenta hacer ese país sudamericano en la esfera anti-tabaco es muy similar a lo que el Estado helvético promueve en este mismo rubro. Un principio realmente justo y ético de cualquier acuerdo internacional del cual participe Suiza, debería aceptar los parámetros y referentes que establecen nuestras leyes. ¿O es acaso correcto controlar en Suiza -vía campaña anti-tabaco-, lo que la Philip Morris quisiera liberalizar en Uruguay entendiendo como lesionados sus intereses económicos? ¡Lo que vale en Suiza a nivel de política contra el tabaquismo debe valer también en Uruguay!

P: ¿Una iniciativa legislativa cantonal como la que Usted promueve, puede tener algún impacto real a nivel jurídico o político?

BB: Estoy plenamente convencido. En virtud del artículo 160, alineado 1 de la Constitución suiza, los cantones están facultados a promover iniciativas en el parlamento nacional, sobre cualquier temática de su competencia. Por eso mi iniciativa solicita al Gobierno del Cantón de Vaud que intervenga ante el legislativo nacional a fin de modificar los acuerdos bilaterales de protección de inversiones, excluyendo de los mismos los productos que afecten la salud de la población.

P: El conflicto entre la Philip Morris y Uruguay está bastante lejos del Cantón de Vaud donde usted es diputado. ¿Por qué entonces esta propuesta?

BB: Leí el texto que en febrero pasado publicara el Poder Ejecutivo helvético respondiendo a la pregunta que sobre el caso Philip Morris planteara la diputada nacional Marina Carobbio. Según el Gobierno suizo el litigio promovido por la empresa tabacalera Philip Morris International contra Uruguay deberá seguir el canal propuesto por la trasnacional. Y transitar las reglas del Centro Internacional de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), instancia dependiente del Banco Mundial.

La respuesta me produjo una gran indignación. En ninguna parte confronta seriamente el tema de la lucha contra el tabaquismo. Y se limita a insistir en que los intereses económicos están por encima de todo. En tanto ciudadano, en tanto diputado cantonal y en tanto médico -como también lo es la doctora Carobbio- no puedo aceptar una política de hechos consumados que afecta directamente la salud, en este caso, de la población uruguaya. Además, la sede de la Philip Morris Internacional está a un paso de nosotros, de mi parlamento, en la misma ciudad de Lausana, capital de mi cantón en pleno corazón de Suiza.

P: ¿No corre el riesgo que una iniciativa de este tipo quede un tanto aislada o no sea del todo comprendida políticamente en su Cantón donde la Philip Morris Internacional cuenta con sólidos intereses?

BB: Miro la situación desde otro ángulo, un tanto más global, diría mundial. Lejos de limitarse a un simple litigio comercial, la confrontación entre la Philip Morris y Uruguay ya tiene una repercusión internacional significativa que me da fuerzas para avanzar en lo que siento como justo. La última conferencia de las partes signatarias de la Convención-Marco del Control del Tabaco (CMTC) de la OMS, en noviembre del año pasado, publicó una declaración final que puede ser considerada como de respaldo activo al país sudamericano contra la trasnacional. Y participaron allí representantes de 170 países. Por otra parte, en tanto diputado y ciudadano, constato que la Corte Suprema de Justicia de Uruguay ratificó la validez de las leyes anti-tabaco del Gobierno de ese país. No puedo quedar ajeno a lo que los propios uruguayos y la comunidad internacional dicen en torno a esta querella injusta de una gran trasnacional contra un pequeño país de apenas 3 millones y medio de habitantes.

Sergio Ferrari, en colaboración con swissinfo.ch

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.