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Keiko presidente del Perú

Fuentes: Rebelión

El enfrentamiento en las alturas trajo como consecuencia una sucesión de presidentes. ¿Quién allanó el camino a favor de Keiko? Aparentemente, pareciera que Pedro Castillo aquel 7 de diciembre negro del 2023, hacia el papel de héroe frente al pueblo, políticamente le entregaba todo el poder al fujimorismo, se vislumbró en el cogobierno de Dina Boluarte con el fujimorismo, a partir de ese momento, el fujimorismo acrecentó su poder hegemónico, capturó todas las instituciones públicas, hicieron las reformas legales necesarias en el sistema electoral, promulgaron una serie de leyes para mantener la impunidad de la casta política, todo riéndose a mandíbula batiente sobre los 50 muertos de aquel fatídico diciembre negro. ¿Qué hicieron sus partidarios de Pedro Castillo que se hallaban como congresistas? Miraban desde el balcón y le seguían en el juego a la casta política, formaban una aparente oposición. En retribución hasta la prensa hegemónica pide la libertad de Pedro Castillo.

El sucesor de Pedro Castillo fue Roberto Sánchez, quién no tuvo un papel preponderante salvo de ser congresista de Juntos por el Perú y obtener un cargo como ministro en la gestión de Pedro Castillo. La propaganda de Sánchez era alrededor de la imagen del supuesto papel de héroe de Castillo, más parecía una campaña por la liberación de Pedro Castillo que una campaña de elecciones presidenciales, se veía a un Sánchez timorato frente a la casta política, con escaso o nulo planteamiento serio, salvo la propaganda de “no a Keiko” que el propio pueblo lo impulsó, y él de brazos cruzados, creía que por algún milagro iba a ganar. Este modelo de “izquierda” caviar (o rabanitos) fracasó, como fracasó en Chile, Argentina. El Perú necesita un partido político con programa, ideología y no de organizaciones basados en clanes familiares, amistades, o con personajes sin ninguna militancia, sin ninguna disciplina partidaria, que trae como consecuencia el transfuguismo, la compraventa de voluntades y honores, es decir, la política es reducida a un negocio al mejor postor, de la que Sánchez condicionado por sus necesidades más apremiantes se fue como asesor de su propia bancada en el actual Congreso bicameral.

Mientras tanto, el 28 de julio la señora K estaba vestida al estilo de Dina Boluarte, con un vestido color azul y sus lentecitos, parecía la secretaria de un alto funcionario que le había encargado juramentar como presidenta, y ella muy dócil y obediente acató las órdenes, y se puso a leer aquel discurso en más de una hora, la medida más urgente y viable que se le encargó en recitar es la del continuismo del sistema capitalista para tranquilidad de EE.UU. y del sionismo israelí, santificado por los santos óleos de la casta política más rancia de la derecha, un discurso vacío en propuestas, sin ninguna mejoría en favor de las grandes mayorías, salvo la de una política asistencialista, actos de presencia en zonas de desastre, promesas y más promesas como de costumbre, como ocurrió en los anteriores gobiernos sin ninguna diferencia de apellido y color de piel, y como muestra de su política conciliadora con la corrupción salió libre Ollanta Humala, se emitió comparecencia restringida Vladimir Cerrón, y ya se le va a otorgar el salvoconducto a Betsy Chávez Chino en el más corto plazo para que se vaya a México bajo la figura de perseguida política. Mientras el pueblo crédulo pensaba que entre fujimorismo y Sánchez había serias diferencias de fondo, en realidad se trata de pura propaganda, de una falsa oposición, ambos representan caras opuestas de una misma moneda y se complementan el uno al otro, no puede existir el uno sin el otro, porque la presencia de uno es la excusa para reprimir al pueblo e implementar la dictadura cívico-militar.         

Acto seguido, la secretaria o la señora K derrochó su entusiasmo en continuar con el libreto que se le había encargado, nombró a su primer gabinete de ministros, resaltando la presencia de Carlos Espá, un viejo funcionario de la Embajada de EE.UU., con quien coordina la continuidad de la política entreguista del “patio trasero” en favor de los EE.UU., supervisada por su asesor presidencial Carlos Días-Rosillo, ex asesor de Donald Trump. Se trata de una injerencia abierta y directa en la política estatal del Perú, y de entrega de la administración de todos los recursos a los EE.UU., convirtiendo al Perú en mesa de partes de EE.UU., y para colmo Keiko está en coordinación con la administración de EE.UU. para el ingreso de Perú al “Escudo de las Américas”, convirtiendo al Perú en una hacienda más de los EE.UU., y EE.UU lo hizo sin disparar ni un solo misil, sin secuestrar a su presidente, sin amenazar con una guerra, sin rodear la costa peruana con buques de guerra, sólo envió a sus emisarios y punto, toda la casta política del Perú cayo de rodillas, les puso alfombra roja y beso sus pies. Un triste papel de la secretaria quien se hace llamar presidenta del Perú, así, el cargo de presidente es reducido a un cargo protocolar, y nos demuestra que le encanta jugar a ser un pequeño Pinochet. Fíjense, a la casta política poco le importa la soberanía del suelo patrio y la dignidad del pueblo. A este hecho político se llama política neocolonial, por eso, en el argot popular se les llama “vendepatrias” a quienes dilapidan los recursos del Estado, y la política exterior agresiva de EE.UU. a otro país se llama imperialismo, por eso, en el argot popular se dice: “no al imperialismo yanqui”.   

Este hecho político de sumisión y la negociación de asuntos internos del Perú con EE.UU. no es de ahora, es una política tradicional en el Perú. En el gobierno del dictador Fujimori, su asesor Montesinos fue sindicado de pertenecer a la CIA de EE.UU. por ejemplo, a partir de ese momento, se puso en marcha la aplicación del modelo neoliberal o capitalismo a ultranza, modelo que se aplicó sin chistar por todos los gobiernos, entonces el continuismo de la economía y política fue ininterrumpido hasta ahora, consistente en privatizaciones, concesiones y más privatizaciones, trajo como consecuencia altos niveles de desocupación laboral, 80% de la población es informal, aumento de la delincuencia, economías ilegales y corrupción, para muestra en la misma Lima cerca a palacio de gobierno, miles de familias sin agua, mendigando comida en las llamadas “ollas comunes”, ah y todavía se dice que el Perú tiene la mejor economía de América, cuando existe un déficit fiscal en favor de las grandes empresas y la mayor pobreza, con altos índices de anemia en su niñez, alta taza de tuberculosis, y otras enfermedades endémicas, mientras la alta burocracia estatal (ministros, congresistas, etc.) se gastan el dinero público en aumento de sus emolumentos, compra de televisores para ver el mundial de futbol, aumento de bonos, etc. y darse la buena vida y la poca vergüenza, ¡qué tal cinismo!, es decir, se tiene un Estado parasitado(pro yanqui), burocrático, y despilfarrador. ¿Qué creen que hará Keiko? Nada, así, como no hicieron nada los anteriores gobiernos, por eso se dice, que la pobreza, corrupción son fenómenos estructurales, es decir, están presentes y vigentes en el mismo sistema capitalista.

Que le toca por hacer a la ciudadanía, organización y más organización, no hay otra alternativa, sólo la organización de las grandes mayorías hará un frente común contra la embestida en sus distintas formas por el gobierno que quiere mantener el estado de cosas, tal cual está.    

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.