Recomiendo:
3

La nueva colonización del Chaco

Fuentes: Rebelión

El Chaco paraguayo está sufriendo un cambio social y ambiental radical por la construcción del Corredor Bioceánico que unirá el océano Atlántico con el Pacifico. El corredor se está convirtiendo en la columna vertebral del desarrollo regional, y en su entorno se están radicando grandes multinacionales ligadas al agronegocio. El corredor traviesa 600 kilómetros del Chaco, pasando por territorios indígenas y por el hábitat de los totobiegosodes, el último grupo silvícola en aislamiento, que vive en la espesura del monte.

Deforestación en marcha

Con la habilitación del corredor, prácticamente todo el comercio de los dos mayores estados productores del Brasil, Mato Grosso y Mato Grosso del Sur, migrarán su movimiento comercial hacia el territorio chaqueño. Estos estados ocupan el primer lugar en agroexportación, poseen más de 50 millones de ganado vacuno, y son primeros en el PIB per cápita, superando a Sao Paulo, el estado más industrializado del Brasil.

Actualmente los agroexportadores brasileños utilizan sus puertos del Atlántico y bordeando el continente salen al océano Pacífico para llegar al mercado asiático, haciendo un recorrido de miles de kilómetros. El corredor bioceánico les permitirá ahorrar unos 10.000 kilómetros para llegar a Asia, de ahí su importancia estratégica para Brasil. Se estima que en la primera etapa, 3.000 camiones de gran porte cruzarán diariamente por el Chaco, con todas las consecuencias que puede significar.

Por el gran movimiento comercial que generará el corredor entre los gigantescos mercados de Brasil y China, algunos especialistas ya lo comparan con el canal de Panamá. Para estas dos potencias mundiales, el Chaco, una región históricamente olvidada, hoy se convierte en una zona clave para la integración comercial.

Una nueva colonización

El agronegocio se expande en el Chaco, instalando nuevas infraestructuras sin ninguna planificación, degradando el ambiente en su proceso de ocupación territorial, y ejerciendo una fuerte presión sobre los recursos naturales. El avance agroganadero sobre el frágil ecosistema se está traduciendo en un grave deterioro ambiental, y los efectos del cambio climático se experimentan dramáticamente en los incendios forestales. Coincidentemente con la construcción del corredor, entre el 2019 y el 2024, el Chaco sufrió incendios masivos por la acción de agroganaderas. Los incendios para la limpieza de malezas es una práctica común que se agravó últimamente por el avance descontrolado del agronegocio.

En el 2024 alrededor de 200.000 hectáreas fueron arrasadas por el fuego, dañando gravemente la biodiversidad. Más del 95% de los incendios fueron provocados deliberadamente y constituyen un problema de difícil control. Debido a su fragilidad ecológica y sus sequías invernales, el Chaco está amenazado de sufrir desertificación si la ocupación territorial no va acompañada de rigurosos planes de mitigación ambiental.

La Reserva de la Biosfera del Chaco y el silencio de las ONGs

Por su importancia biológica y fragilidad ambiental, una gran parte de la zona por donde hoy pasa el corredor bioceánico, fue declarada como Reserva de la Biosfera del Chaco por la UNESCO en el 2005, con un área protegida de casi 7.400.000 hectáreas.

En el 2011, durante el gobierno de Fernando Lugo, se presentó un proyecto de ley para ratificar la declaración de la UNESCO y así salvaguardar la zona, pero en el 2013, luego del golpe que destituyó a Lugo, y bajo la presidencia de Federico Franco, el proyecto fue archivado. A pesar de la gravedad del hecho, llamativamente, ninguna de las ONGs indigenistas y ambientalistas se pronunciaron en contra de la supresión de la ley, que de haberse aprobado evitaría el daño que hoy está sufriendo el Chaco.

Clamor de los ayoreos

La semana pasada, Roma recibió una visita incomoda. Dos indígenas ayoreo viajaron desde el Chaco, para denunciar ante el Gobierno Italiano y el Vaticano que los ganaderos están destruyendo ilegalmente su hábitat y que sus parientes, los totobiegosodes, pueden ser exterminados.

Para producir y exportar carne y cuero, los ganaderos, hace décadas vienen destruyendo el milenario bosque, donde viven aislados los totobiegosodes. Los ayoreos presentaron pruebas documentadas, indicando los puntos geográficos donde se está produciendo la tala ilegal de sus bosques.

El cuero exportado desde el Chaco es utilizado por empresas italianas, para accesorios de autos lujosos como BMW, Porsche y Land Rover. Lo que ocurre con los ayoreos es una absurda paradoja propia del capitalismo; se destruye el monte a costa del empobreciendo de los indígenas para para satisfacer la vanidad de los ricos del primer mundo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.