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La reunión China-Celac (mayo 2025) encendió luces rojas de la administración Trump

Fuentes: Rebelión

Las presiones de Estados Unidos contra América Latina se han intensificado desde que Donald Trump asumió el poder en su segunda temporada.
A principios de febrero de 2025, el secretario de Estado Marco Rubio realizó una gira a Guatemala, El Salvador, Panamá y República Dominicana, países donde dejó claro que Estados Unidos continuaría brindando asistencia si se mantienen alineados con sus “intereses nacionales” en clara advertencia sobre los vínculos con China.

Una presión similar realizó Marco Rubio al expresarle a los mandatarios de San Kitts y Nevis, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Granada y las Bahamas, que se mantuvieran alejados de China por ser un “agente maligno”, cuyas actividades económicas y culturales en la región representan “una amenaza” para la seguridad de Estados Unidos. 
Las ambiciones de Washington sobre el Canal de Panamá y sus declaraciones de amenaza bélica, provocaron que, tras bambalinas, el gobierno panameño aceptara salir del acuerdo económico de la Ruta de la Seda. 

A lo largo del corriente año esas presiones se han intensificado con el bloqueo a Venezuela y posterior secuestro de su presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores. Y el bloqueo petrolero a Cuba.

Sostiene Claudio Katz en «Trump en América Latina (I): Sometimiento económico para desplazar a China» (11/5/2025): América Latina es el campo inmediato de la confrontación con China. Trump busca frenar la impresionante expansión lograda por el gigante asiático en los últimos 20 años. Mientras que la participación china en el comercio exterior de la región saltó del 3,7% (2001) al 16% (2020), la incidencia de Estados Unidos decayó del 49,7% al 37,4%. El volumen de las transacciones con el gigante oriental se disparó de 18.000 a 450.000 millones de dólares.

Ese salto sintonizó con el impetuoso avance de la Ruta de la Seda, que sumó a 21 de los 33 países de la zona, frente a un total estancamiento del proyecto rival de América Crece. El mercado chino se ha convertido en el principal destino de exportaciones de países como Chile, Perú o Brasil, que hace algunos años mantenían un flujo comercial privilegiado con Norteamérica.
Estados Unidos terminó descolocado en la disputa por la supremacía del libre comercio. Primero, los convenios concertados por Washington con Colombia, Panamá, Perú, República Dominicana y México, no disuadieron a los firmados con Beijing por Chile, Costa Rica y Perú. Posteriormente, la propia Alianza del Pacífico -que debía forjar un promisorio eje con la Costa Oeste de la primera potencia- terminó absorbida por la pujanza oceánica de China. El globalismo occidental perdió tanta energía, que finalmente Estados Unidos debió abandonar el multilateralismo que precedió al segundo Trump (Merino, et al, 2023: 21-78).

Los desembarcos más recientes del competidor oriental son impactantes. La principal fábrica de autos eléctricos chinos en Brasil (BYD), está localizada en un predio que anteriormente perteneció a Ford. Con la misma intensidad se expanden los proveedores de autopartes y las ocho empresas asiáticas instaladas en el 2018 saltaron a veinte en el 2023.

El puerto más importante de Sudamérica (Chancay) fue recientemente construido y gestionado en Perú por una compañía china. Esa inauguración intensificará la conectividad marítima con la potencia oriental, que duplicó su presencia en la actividad portuaria, con más de cien proyectos en curso a escala internacional. Los planes de infraestructura más dinámicos de otros países -como el metro de Bogotá- también están en manos de firmas asiáticas.

Frente a semejante primacía, Trump intenta la expulsión de China de la región. Sus funcionarios explicitan el enojo del magnate, con la debilidad exhibida hasta ahora por la Casa Blanca para consumar ese desplazamiento.
Pero en los pasillos de Washington, muchos observan con desconfianza y temor esa ofensiva. Recuerdan que la primera presidencia del potentado finalmente desembocó en una mayor presencia china en Latinoamérica. El agudo contraste entre el egoísmo de Trump y el altruismo Xi Jing Ping durante al Covid acentuó ese resultado. Mientras que el presidente asiático visitó seis veces la región, su par estadounidense no realizó ninguna gira significativa (Maiza; Bustillo, 2025).

Esas diferencias de conducta están a la vista en todas las áreas de la economía. Frente a cada sanción proteccionista que dispone Trump, su colega chino ofrece más créditos e inversiones. El magnate recurre a presiones, exigencias y amenazas frente a la catarata de negocios que propone su rival. Muchos analistas del propio entorno imperial, reconocen la imposibilidad de ganar en esos términos la batalla contra China.

A pocos meses de asumir la administración Trump se llevó adelante la reunión China-Celac que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó como un «estímulo» que brinda esperanza para los países en desarrollo de América Latina y el Caribe (ALC), añadiendo que demuestra que países económicamente fuertes como China están considerando cómo contribuir al desarrollo de las naciones más pobres del mundo.
El documento suscripto al final del encuentro surgió en un momento en que las naciones del sur global anhelaban hablar, ser escuchadas y hacer realidad sus aspiraciones de larga data. Un fuerte contraste con las políticas hostiles y de suma cero impulsadas desde Washington.
«En este documento de más de 2.600 caracteres chinos, la palabra desarrollo aparece 19 veces, cooperación 18 veces y equidad, justicia o igualdad ocho veces. Tras estas palabras clave se esconde una resonancia de valores que representan las ideas en común que comparten China y los países de América Latina y el Caribe, así como las razones por las que ambas partes trabajan juntas en la turbulenta situación internacional», afirma The Guardian.

«(La Declaración de Pekín) transmite un mensaje de paz, afirma la importancia de respetar el derecho internacional y promover los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, y apoya la resolución de diferencias, disputas y conflictos por medios pacíficos. Refleja el sentido de responsabilidad del sur global, enfatizando que la gobernanza económica global debe abordar las preocupaciones comunes de todos los países, especialmente los países en desarrollo, y reafirma su apoyo a un sistema de comercio multilateral justo, transparente y basado en normas», apunta el medio.

Por ello, el medio concluye que se trata de un documento que envía una señal importante, algo que ya había dejado en claro el presidente chino Xi Jinping durante su participación, al afirmar que el gigante asiático y los países de América Latina y el Caribe eran «miembros importantes» del sur global.

«China y los países de América Latina y el Caribe seguirán apoyándose mutuamente en asuntos que involucran los intereses fundamentales y las principales preocupaciones de cada uno, defenderán firmemente el sistema multilateral de comercio, mantendrán la estabilidad y el buen funcionamiento de las cadenas industriales y de suministro globales, y preservarán un entorno internacional abierto y cooperativo», sintetiza el diario.

Xi Jinping impulsa el avance de relaciones entre China y Latinoamérica y el Caribe

El año 2025 marcó el décimo aniversario del funcionamiento oficial del Foro China-Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Foro China-CELAC). La cuarta reunión ministerial del Foro se celebró en Beijing el 13 de mayo de 2025 y el presidente chino, Xi Jinping, asistió a la ceremonia de apertura y pronunció un discurso. El evento fue un nuevo hito en la cooperación entre China y América Latina y el Caribe (ALC).
A lo largo de la década pasada, con la orientación y dirección personal de Xi y el esfuerzo conjunto de China y los países de ALC, el mecanismo del Foro China-CELAC ha madurado progresivamente, construyendo una red de diálogo y cooperación integral, multinivel y de amplio alcance.

El Foro se ha convertido en una plataforma importante para aumentar la confianza política mutua, fortalecer la articulación de estrategias de desarrollo y fomentar el intercambio entre pueblos, desempeñando un papel relevante en la construcción de la comunidad de futuro compartido China-ALC, así como en la mejora de la influencia de los países del Sur Global.

Desde la puesta en funcionamiento oficial del Foro China-CELAC hace diez años, los lazos entre China y ALC han experimentado avances sustanciales.
«Ni las montañas ni los mares pueden distanciar a los pueblos que comparten los mismos ideales y objetivos». Xi ha otorgado una atención de suma importancia al fortalecimiento de las relaciones entre China y ALC. Ha realizado seis visitas a la región, promovió personalmente la creación del Foro China-CELAC y formuló el concepto de una comunidad de futuro compartido entre ambas partes, lo que ha llevado los vínculos China-ALC a una nueva etapa histórica.

En julio de 2014, Xi asistió al Encuentro de Líderes de China-América Latina y el Caribe celebrado en Brasil. En la cita, el mandatario chino y los demás jefes de Estado y Gobierno presentes anunciaron conjuntamente el establecimiento del Foro China-CELAC. Además, Xi propuso por primera vez la iniciativa de construir una comunidad de futuro compartido entre ambas partes.

El presidente Xi ha brindado atención y apoyo personal al desarrollo del Foro China-CELAC. En enero de 2015, Xi asistió a la ceremonia de apertura de la primera reunión ministerial del foro, celebrada en Beijing, y pronunció un importante discurso, proporcionando orientación estratégica y sentando bases sólidas para el buen inicio y el desarrollo a largo plazo del foro.

«El Foro China-CELAC es una novedad. Para que este plantón se convierta en un árbol frondoso resulta imprescindible el cuidado primoroso de ambas partes», afirmó Xi en su discurso, expresando sus grandes esperanzas para el Foro.

«La celebración de la primera reunión ministerial del Foro marcó la transformación, de idea a realidad, de la plataforma de cooperación general que abarca a China y los 33 países independientes latinoamericanos y caribeños, y las relaciones China-ALC han entrado en una nueva etapa de cooperación general y bilateral en paralelo y de refuerzo mutuo», afirmó el representante especial del Gobierno chino para asuntos latinoamericanos, Qiu Xiaoqi.

En enero de 2018, Xi envió un mensaje de felicitación a la segunda reunión ministerial del Foro, celebrada en Chile, guiando a ambas partes a alcanzar un consenso político sobre la construcción conjunta de la Franja y la Ruta.
En la misiva, Xi indicó que con el esfuerzo aunado de ambas partes, el Foro China-CELAC se ha convertido en el principal cauce de la cooperación entre China y la región en su conjunto, impulsando el logro de fructíferos resultados en la cooperación en diversos campos.

En diciembre de 2021, Xi pronunció un discurso por video en la tercera reunión ministerial del Foro, indicando la dirección para promover el desarrollo de alta calidad de las relaciones China-ALC en la nueva era.
En abril de 2025, Xi envió un mensaje de felicitación a la IX Cumbre de la CELAC, expresando la disposición de China a trabajar con los países de la región para impulsar nuevos avances en la construcción de una comunidad de futuro compartido China-ALC.

«Creo que la construcción de una comunidad de futuro compartido China-América Latina del presidente Xi Jinping encapsula conceptos que son muy compartidos por los demás miembros de la comunidad internacional y por los latinoamericanos y caribeños», afirmó Fernando Lugris, jefe de la misión diplomática de los países de América Latina y el Caribe en China y embajador de Uruguay, en una entrevista.

Desde hace diez años, el «círculo de amigos» de China con los países latinoamericanos y caribeños ha seguido ampliándose. Panamá, República Dominicana, El Salvador, Nicaragua y Honduras han establecido o reanudado relaciones diplomáticas con China, y el principio de una sola China se ha convertido en un consenso entre cada vez más países de la región. El peso de los lazos China-ALC sigue aumentando. Actualmente, China ha establecido distintos tipos de asociaciones con 16 de los 26 países de la región con los que mantiene vínculos diplomáticos.

Según Chai Yu, directora del Instituto de Estudios de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China (CASS, siglas en inglés), el presidente Xi ha dado el ejemplo con acciones para promover activamente el desarrollo del Foro China-CELAC, lo que resulta de suma importancia para profundizar la confianza política mutua entre ambas partes y generar consenso sobre la cooperación China-ALC.

Por su parte, Enrique Dussel, coordinador del Centro de Estudios China-México de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indicó que el Foro China-CELAC es una ventana que China abre a todos los países de ALC. China ha ofrecido un amplio y profundo portafolio de opciones en cientos de rubros, añadió.

Bajo la dirección estratégica de la diplomacia de jefe de Estado, el Foro China-CELAC ha establecido mecanismos como la Reunión Ministerial, el Diálogo entre los Ministros de Relaciones Exteriores de China y el «Cuarteto» de la CELAC y la Reunión de Coordinadores Nacionales, entre otros, construyendo así los pilares fundamentales de la cooperación entre China y ALC en su conjunto.

Hasta la fecha, ambas partes han celebrado con éxito más de 100 eventos, incluidas tres reuniones ministeriales y 31 subforos en diversas áreas específicas, tales como el Foro de Partidos Políticos China-CELAC, la Cumbre Empresarial China-ALC, el Foro de Cooperación en Infraestructura China-ALC y el Foro de Innovación Científico-tecnológica China-ALC.

«El Foro China-CELAC ha servido como una plataforma importante para construir consensos políticos, lanzar importantes iniciativas, formular planes de acción y evaluar resultados de implementación, jugando un papel positivo en el desarrollo de la cooperación en diversos ámbitos entre China y ALC», sostuvo Qiu.

En mayo de 2017, Xi subrayó que América Latina es la extensión natural de la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI. Expresó que China está lista para ampliar la cooperación con América Latina, incluida la alineación de sus estrategias de desarrollo mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y construir de manera conjunta una comunidad de futuro compartido.

Hasta el momento, más de 20 naciones de la región se han unido a la familia de la construcción conjunta de la Franja y la Ruta, diez han firmado con China planes de cooperación en este marco, y el respaldo regional a la Iniciativa para el Desarrollo Global sigue en aumento.

Durante los últimos diez años, la cooperación económica y comercial entre China y ALC ha experimentado un crecimiento acelerado. En 2024, el volumen comercial China-ALC alcanzó un récord histórico de 518.400 millones de dólares, el doble que hace una década. China se ha mantenido como el segundo mayor socio comercial de ALC durante años consecutivos, así como el principal socio comercial de naciones como Brasil, Chile, Perú y Uruguay.

China ha implementado más de 200 proyectos de infraestructura en la región, generando más de un millón de empleos.

En noviembre de 2024, el megaproyecto portuario de Chancay, en Perú, entró oficialmente en operaciones. Este puerto constituye una obra emblemática y representa un proyecto clave de cooperación de alta calidad entre China y Perú en el marco de la construcción conjunta de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Siendo el primer puerto inteligente y puerto ecológico de América del Sur, el puerto de Chancay puede reducir en 10 días el tiempo de envío de mercancías entre Sudamérica y Asia.

Por el vasto territorio de América Latina y el Caribe, muchos proyectos como el puerto Chancay han sido establecidos. El proyecto de transmisión de ultra alta tensión (UHV) de Belo Monte de Brasil ayuda a resolver el problema de la transmisión a larga distancia y el consumo de energía hidroeléctrica limpia en la cuenca del Amazonas. Además, en Bogotá, la capital de Colombia, el sueño de los residentes de contar con un Metro se volvió realidad con la construcción de la línea 1 del Metro, construida por compañías chinas. Asimismo, el conglomerado de energía eólica Helios en Argentina proporciona energía limpia para 360.000 casas. La primera autopista moderna de Jamaica redujo en más de la mitad el tiempo de traslado entre las costas sur y norte. La cooperación satelital entre China y Bolivia garantiza acceso gratuito a programas de televisión para 500.000 hogares. Estos y muchos proyectos más han dado resultados tangibles a los países latinoamericanos y caribeños y han mejorado la vida de la población local.

Hasta la fecha, cinco países latinoamericanos (Chile, Perú, Costa Rica, Ecuador y Nicaragua) se han convertido en socios de libre comercio con China. Además, China firmó un Acuerdo de Cosecha Temprana en el marco de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Honduras y un protocolo de optimización del TLC con Perú. ALC se ha convertido en la región con más acuerdos de libre comercio firmados con China fuera de Asia.

En 2017, China y Chile firmaron un acuerdo bilateral sobre la actualización del TLC entre los dos países. Se trata de la primera actualización de un TLC que completa China con un país latinoamericano y caribeño. Este paso no solo inyecta una nueva fuerza motriz en la cooperación práctica entre China y Chile, sino que establece un nuevo punto de referencia para la cooperación de China con otros países de la región.

Diálogo cultural

Escondidas en la selva tropical del noroeste de Honduras se encuentran las ruinas de Copán, uno de los sitios arqueológicos más antiguos y grandes de la civilización maya. Desde 2015, investigadores chinos y hondureños han dirigido un equipo arqueológico conjunto para llevar a cabo trabajos y lograr una serie de resultados importantes.

«Grandes Civilizaciones Antiguas, China y el Tawantinsuyu en el Perú», «Jaguar, un Tótem de Mesoamérica: Exhibición de Civilizaciones Mexicanas Antiguas», son solo algunos de los títulos de exhibiciones y exposiciones que han visto la luz durante los últimos años, mostrando la historia y los valores compartidos entre los pueblos de China y ALC.

Gracias a estos eventos, celebrados tanto en China como en ALC, los tesoros nacionales de ambas partes han podido entablar frecuentes diálogos a través del tiempo y el espacio. Esto ha permitido a personas de ambas partes apreciar de cerca las largas y espléndidas civilizaciones antiguas de cada lado y sentir una fuerte resonancia cultural.

Aunque los ejemplos son incontables y siguen apareciendo nuevos referentes, hay notables muestras de puentes entre ambas culturas, como el hecho de que las máscaras de oro de los incas descubiertas en el Perú sean altamente parecidas a las desenterradas en el sitio de Sanxingdui de China.

«En el lapso de diez años, el intercambio entre pueblos ha alcanzado una nueva altura», indicó Qiu, y añadió que los países latinoamericanos y caribeños reconocen ampliamente la Iniciativa para la Civilización Global, mientras que el Foro de Diálogo entre las Civilizaciones de China y ALC se ha celebrado con éxito en siete ediciones. China ha otorgado un total de 17.000 becas gubernamentales y 13.000 plazas de formación en China a los países de la región, de los cuales 19 han sellado con China 26 acuerdos de cooperación o memorandos de entendimiento en el campo educativo. Además, se han establecido 68 institutos o aulas Confucio en 26 naciones latinoamericanas y caribeñas.

Asimismo, China ha incluido a muchos países latinoamericanos en su lista de tránsito sin visado por un plazo de 240 horas. Varios países de la región han designado la Fiesta de la Primavera como día festivo oficial.
China y los países latinoamericanos y caribeños mantienen una estrecha comunicación en plataformas como las Naciones Unidas, el G20, la APEC y los BRICS, promueven la reforma del sistema de gobernanza global y salvaguardan los intereses comunes de los países en desarrollo.

El acercamiento a China aleja a ALC de la economía estadounidense

El mayor bloque comercial de Sudamérica, el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), firmó recientemente un  acuerdo integral de libre comercio  con la Unión Europea tras más de 20 años de negociaciones. El acuerdo está pendiente de ratificación e implementación.

Al otro lado de los Andes, Chile está negociando una  asociación económica integral con India, la cuarta economía más grande del mundo.
Mientras tanto, la política comercial estadounidense está experimentando cambios importantes, caracterizados por un menor libre comercio y un mayor proteccionismo. Pero lo sorprendente es el avance constante de Sudamérica hacia una política multialineada y su alejamiento de un hemisferio centrado en Estados Unidos.

Hoy, los autos chinos representan el 40% de las ventas de automóviles en Chile. Lo que antes era una tendencia emergente ahora es una avalancha.
¿Quién podría haber imaginado un cambio tan rápido en la posición de Estados Unidos en la región hace 20 años? Estados Unidos estaba simplemente demasiado cerca, era un mercado demasiado grande y demasiado poderoso.

Luego vino la meteórica industrialización de China a principios del siglo XXI y su voraz apetito por el cobre, el estaño, el petróleo, el mineral de hierro, la madera y la soja.

La fuerte demanda china elevó los precios de las materias primas sudamericanas y ese auge ayudó a sacar a millones de personas de la pobreza. Entre 2000 y 2014, la tasa de pobreza en América Latina disminuyó del 27 % al 12 %, según el  Fondo Monetario Internacional, un logro extraordinario vinculado al auge de China.

Durante el mismo período de 2000 a 2014, el sistema político estadounidense se volvió significativamente más disfuncional y polarizado en medio de dos guerras en Irak y Afganistán y una  epidemia de opioides que se cobró 500.000 vidas estadounidenses.

Por supuesto, el mercado estadounidense sigue siendo enorme e indispensable para los países de la Cuenca del Caribe, pero Estados Unidos ya no es el gigante que era. Y China es la principal razón.

En 2013, el líder chino Xi Jinping anunció la  Iniciativa del Cinturón y la Ruta , una campaña masiva para construir infraestructura en todo el mundo, desde puentes y centrales eléctricas hasta estadios e instalaciones portuarias.

En la actualidad, el puerto peruano  de Chancay, financiado por China, está a punto de convertirse en el puerto de aguas profundas más grande del Pacífico de Sudamérica, mientras que  la planta siderúrgica El Mutún de Bolivia es sólo el último megaproyecto geopolíticamente significativo financiado por China en la región.

Cuando China reemplazó a Estados Unidos como el principal socio comercial de Sudamérica en 2020, ese cambio radical recibió escasa atención mediática estadounidense.

China desarrolló su posición de fuerza a lo largo de dos décadas, y su ascenso ha sido, en general, beneficioso para la región. Lo que antes era un comercio de materias primas en auge entre China y América Latina se convirtió en una relación muy diferente, en la que China construye presas hidroeléctricas e instala internet 5G.

Durante el siglo XX, los gobiernos latinoamericanos solían ver con recelo el capital europeo o estadounidense. Existían razones ideológicas para esa postura, pero también se relacionaban con la falta de opciones.
En un mundo multipolar, el comercio y las inversiones de capital ya no son esencialmente occidentales, lo que genera una perspectiva económica mucho más equilibrada.

Sin duda, algunas cosas no han cambiado. Sudamérica sigue dependiendo de las exportaciones de materias primas y el capital extranjero sigue planteando cuestiones relacionadas con la soberanía nacional (como en cualquier otro lugar).

Pero es una época que parece notablemente diferente de la de finales del siglo XIX, cuando prevalecía el capital británico, o de mediados del siglo XX, cuando predominaba el capital estadounidense.

A medida que se desarrolla la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las economías sudamericanas parecen destinadas a emerger más diversificadas y equilibradas. Los aranceles estadounidenses han impulsado a los países de la UE a ratificar su acuerdo con el Mercosur.  Las exportaciones brasileñas de carne y cereales a China ya se han disparado tras los nuevos aranceles estadounidenses.

En medio de la actual imprevisibilidad de la política comercial estadounidense, una cosa parece clara: América del Sur continuará diversificando sus relaciones comerciales y hay muchas opciones nuevas para navegar hacia el futuro.

China y CELAC: la alianza que preocupa a Estados Unidos
Por Diana Valido Cernuda

Un vínculo de este tipo molesta a la potencia que ve en América Latina y el Caribe su principal espacio de influencia y en China su mayor competencia económica.  ¿Qué acuerdos se lograron en la recién finalizada cumbre ministerial?  ¿Qué gana la CELAC con esta alianza? ¿Por qué el gigante asiático está interesado en ampliar los vínculos de cooperación con América Latina y el Caribe? En este reportaje te contamos.

Pudiera parecer que se trató de una cumbre más, de un encuentro internacional con las típicas fotos de portada para los medios donde todos sonríen y se estrechan las manos. Pero en realidad fue más que eso. La Cuarta Reunión Ministerial del Foro China-CELAC desarrollada en Beijing recientemente, envió un claro mensaje sobre las alianzas que tanto América Latina y el Caribe como el gigante asiático están dispuestos a mantener pese a las presiones de Estados Unidos. 

“La independencia y la autodecisión son nuestra gloriosa tradición, el desarrollo y la revitalización son nuestro derecho inherente, y la equidad y la justicia son nuestra aspiración común”, expresó el presidente de China, Xi Jinping, durante la inauguración del encuentro.

Por más de una década China ha ofrecido a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) una alianza de beneficios compartidos. La cooperación práctica en ámbitos como comercio, inversión, finanzas, ciencia y tecnología, más de 200 proyectos de infraestructura, millones de puestos de trabajo creados y acuerdos de libre comercio con varias naciones latinoamericanas son solo algunos de los ejemplos más visibles.  

Sin embargo, la fortaleza de esta unión radica en los acuerdos bilaterales y la manera en que se imbrican como parte de un todo.

Por supuesto, un vínculo de este tipo preocupa a la potencia que ve en América Latina y el Caribe su principal espacio de influencia y en China su mayor competencia económica. 

¿Qué acuerdos se lograron en esta cumbre ministerial?  ¿Qué gana  la CELAC con esta alianza? ¿Por qué el gigante asiático está interesado en ampliar los vínculos de cooperación con América Latina y el Caribe? En este reportaje te contamos.

Una comunidad de futuro compartido con resultados visibles

Las relaciones entre la República Popular China y América Latina y el Caribe han experimentado una transformación significativa en las primeras décadas del siglo XXI, consolidándose como un eje estratégico de cooperación Sur-Sur con implicaciones geopolíticas y económicas de alcance global.  

Así lo explica en una investigación reciente  la economista cubana Claudia  Marín Suárez, quien es especialista del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) de la Habana. 

En este contexto, el Foro China CELAC, creado en 2014 y cuya primera edición se celebra en 2015, establece un marco multilateral para el diálogo político, la relación económica y el intercambio cultural.  

Una mirada a los últimos diez años permite constatar los resultados de esta interacción.  Lo primero a destacar es que  la nación asiática no impone una postura política determinada para las relaciones económicas.
“China ha invitado a la región a sumarse a la construcción de una Comunidad de Futuro Compartido en la que tengan cabida diversas perspectivas económicas y políticas basada en el respeto a las decisiones soberanas de cada Estado” explica la economista cubana.

Bajo esa premisa, los vínculos comerciales han registrado un incremento gradual. En 2024, el comercio total entre China y América Latina superó los 500.000 millones de dólares. Un total de 22 países se han unido a la iniciativa de la Ruta de la Seda. China se ha convertido en el primer socio comercial de muchos países y segundo de la región, desplazando a la Unión Europea.  

Un informe de la CEPAL resalta que el intercambio comercial entre China y la región en veintitrés años ha crecido 38 veces. 

Otras áreas no tan mencionadas pero igual  de cruciales,  han sido escenario de cooperación entre ambas partes. Es el caso de la prevención, mitigación y alivio de desastres, en respuesta conjunta a catástrofes naturales como huracanes y terremotos. 

“Desde 1993, China ha enviado sucesivamente 38 grupos médicos a países caribeños. Ante la pandemia del siglo, China llevó la delantera en ofrecer asistencia al proporcionar más de 300 millones de dosis de vacunas y cerca de 40 millones de unidades de insumos y equipamientos sanitarios a los países de América Latina y el Caribe, y enviar varios grupos de expertos médicos a la región”, recordó el mandatario chino en su discurso inaugural.

Según explica Claudia Marín Suárez, los proyectos de infraestructura han sido uno de los elementos distintivos de la relación de China con la región, entre los que destacan puentes, carreteras, puertos, aeropuertos, ferrovías e hidroeléctricas. Particular importancia han adquirido los proyectos de energías renovables y los de conectividad digital.

Sin embargo, todavía América Latina puede expandir aún más su potencial y en el empeño de aprovechar al máximo esta cooperación, la región  debe adoptar un enfoque estratégico.

“No se trata solo de exportar materias primas o recibir financiamiento, sino de usar estos vínculos para transformar estructuralmente sus economías”, opina el profesor Pan Deng, de la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho de China entrevistado por la agencia Prensa Latina.
 Estados Unidos vigila la influencia de China en América Latina
El más reciente encuentro efectuado en Beijing contó con la presencia de cancilleres y representantes de la CELAC y, de manera única, de los mandatarios de Brasil; Chile, y Colombia, que asume  la presidencia protémpore del bloque.

“El tema que centra este debate no podría ser más relevante en un complicado escenario global marcado por las pretensiones de Estados Unidos de reconfigurar el sistema internacional y las relaciones políticas y económico comerciales  sobre la base de presiones, amenazas e imposición de aranceles y otras medidas intimidatorias”, afirmó el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla durante su intervención en representación de la nación caribeña.

Y es que las presiones de Estados Unidos contra América  Latina se han intensificado desde que Donald Trump asumió el poder en su segunda temporada.  

A principios de febrero, el secretario de Estado Marco Rubio realizó una gira a Guatemala, El Salvador, Panamá y República Dominicana, países donde dejó claro que Estados Unidos continuaría brindando asistencia si se mantienen alineados con sus “intereses nacionales” en clara advertencia sobre los vínculos con China.

Una presión similar realizó  Marco Rubio al expresarle a los mandatarios de San Kitts y Nevis, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Granada y las Bahamas, que se mantuvieran alejados de China por ser un “agente maligno”, cuyas actividades económicas y culturales en la región representan “una amenaza” para la seguridad de Estados Unidos. 
Las ambiciones de Washington sobre el Canal de Panamá y sus declaraciones de amenaza bélica, provocaron que, tras bambalinas, el gobierno panameño aceptara salir en febrero del acuerdo económico de la Ruta de la Seda. 

Colombia, Brasil y Chile: los acuerdos

Sin embargo, algunos se van y otros llegan. Colombia, uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos en América Latina, anunció durante el foro ministerial que se unirá a la Ruta de la Seda. El presidente Gustavo Petro informó además  que se concretaron acuerdos comerciales con productos esenciales para el país. 

“Hicimos especial énfasis en los productos del litoral pacífico, donde tenemos un problema de producción de cocaína del más alto del mundo y es ahí donde necesitamos sustituir la economía y China nos ayudaría por el tamaño de su mercado en términos de camarón, atún, maderas, coco, café que son productos nuestros demandados en China. Eso podría ayudar a potenciar los puertos del litoral pacífico”, refirió el presidente colombiano.
Pero Petro fue un poco más allá  y como parte de su discurso, propuso una inversión que conecte a América Latina con China mediante la tecnología: “Hay que pensar si queremos algo concreto entre CELAC y China en que fibras ópticas deberían llegar de Asia a América Latina y viceversa (…) porque la fibra óptica lleva un contenido que en tiempos de la inteligencia artificial es el conocimiento humano acumulado tanto el histórico como el actual,” indicó el jefe de estado colombiano.

Según explica la especialista cubana Claudia Marín Suárez, el acuerdo firmado entre Colombia y China abarca la ampliación de cooperación en sectores emergentes como energía eólica, vehículos de nuevas energías, economía digital e inteligencia artificial, e incluye mecanismos de financiamiento concesional y cooperación no reembolsable.

China ha expresado su disposición para importar más productos colombianos de calidad, apoyar inversiones de empresas chinas en Colombia y participar en la construcción de infraestructura.

Poco después de conocer este acuerdo, el departamento de Estado de Estados Unidos señaló  que se opondrá “enérgicamente” a los proyectos chinos de la Ruta de la Seda en América Latina. No sorprende.

Por su parte, el presidente Gabriel Boric también firmó nuevos acuerdos que afianzan la cooperación. Chile es uno de los más de 20 países latinoamericanos integrados a la Ruta de la Seda y también uno de los cinco con los cuales  China mantiene un tratado de libre comercio. Las exportaciones chilenas a China sumaron el año pasado más de 37.000 millones de dólares. 

“Siendo hoy China nuestro principal socio comercial, en Chile guardamos la firme convicción de que cuando el comercio es libre y está pensado en la mejora del bienestar de los pueblos, trae beneficios que son recíprocos”, consideró  Boric. 

La agenda bilateral entre ambos países resultó en tres nuevos acuerdos para ampliar las exportaciones agropecuarias chilenas al mercado chino. Ambos presidentes coincidieron en la importancia de fortalecer áreas como las inversiones, la colaboración en ciencia antártica y transición energética.*

Brasil concretó la agenda bilateral más amplia de los tres países analizados, con la firma de 20 acuerdos y la adopción de otros 17 documentos para fortalecer la cooperación durante los próximos 50 años en diversos ámbitos.

“El gobierno brasileño busca atraer inversiones chinas en ferrocarriles, metros, tecnología e inteligencia artificial, con un interés particular en avanzar en su desarrollo tecnológico con apoyo chino”, opina Claudia Marín Suárez

Lula llegó con una amplia comitiva de empresarios brasileños para cubrir acuerdos en ámbitos estratégicos. “En el área de salud concluimos acuerdos que contemplan transferencia de tecnología, producción de medicamentos, insumos farmacéuticos activos, vacunas y equipamientos médicos. La cooperación entre SENAI Simatec e Indi permitirá la instalación de un centro de investigación y desarrollo en energía solar, eólica y sistemas de abastecimiento”, anunció el mandatario brasileño.

China anuncia nuevos objetivos

En el contexto de la reunión ministerial, el presidente Xi Jinping anunció cinco nuevos programas, cada uno con objetivos específicos, pero que de manera general definen el futuro de las relaciones entre China y la CELAC.

“Ambas partes hemos de fortalecer la articulación de estrategias de desarrollo, promover a fondo la construcción conjunta de la Franja y la Ruta de alta calidad, profundizar la cooperación en áreas tradicionales como infraestructura, agricultura, alimento, energía y minería, ensanchar la cooperación en terrenos emergentes como energías limpias, comunicaciones 5G, economía digital e inteligencia artificial, y ejecutar el Programa de Asociación Científico-tecnológica entre China y América Latina y el Caribe”, explicó el presidente chino en su discurso inaugural.

Como parte de dichos programas, la nación asiática anunció una línea de crédito de más de 9.200 millones de dólares para proyectos en América Latina y el Caribe, el establecimiento de 3.500 becas gubernamentales para capacitación técnica, y el financiamiento de 300 proyectos de alto impacto social.

Al finalizar el foro, los 33 países miembros del bloque, con excepción de Argentina, firmaron la declaración final de  Beijing, la cual resalta por el apoyo a  la solución pacífica de las diferencias, disputas y conflictos, la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, y la oposición  a la amenaza o al uso de la fuerza en las relaciones internacionales, así como también rechaza la imposición de medidas coercitivas unilaterales.

China propone una comunidad de futuro compartido con América Latina y el Caribe, no solo como aspiración diplomática, sino también como una hoja de ruta realista y transformadora.  

En un contexto marcado por una guerra comercial, que apenas vive un momento de tregua, la región latinoamericana debe cohesionar su postura y reaccionar desde la integración contra cualquier ataque individual por parte de Estados Unidos.

Consolidar las relaciones comerciales con China no significa abandonar los vínculos que muchos países de la región mantienen con  Washington, aunque así se interprete desde la Casa Blanca.  Representa en cambio, la libre autodeterminación de la CELAC como organismo regional  y de las naciones como actores individuales de establecer alianzas en la búsqueda de su propio desarrollo y prosperidad. 

* El derechista ultraconservador, José Antonio Kast, asumió en marzo como presidente en Chile. Uno de sus principales desafíos estará marcado por la apuesta de Trump de reducir al máximo la influencia china en la región. China es el principal socio comercial de Chile; es el país más integrado con China en la región.

La reciente polémica por un cable de fibra óptica que uniría Chile con Hong Kong es vista como una advertencia de EE UU al gobierno entrante. El proyecto terminó con funcionarios chilenos sancionados por EE UU. (Nota del editor)  

Fuentes: Xinhua, OTHER NEWS, Resumen Latinoamericano, rebelion.org

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