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Perú

Los peligros que acechan

Fuentes: Rebelión

Las encuestas publicadas hoy en diversos medios, traen una novedad: Verónica Mendoza habría desplazado del tercer lugar a Alfredo Barrenechea y se habría ubicado apenas a dos puntos del segundo en la contienda, el veterano Pedro Pablo Kucyznski. La verdad, sin embargo, sería otra: elevadas y confiables fuentes indican que Verónica Mendoza en realidad subió […]

Las encuestas publicadas hoy en diversos medios, traen una novedad: Verónica Mendoza habría desplazado del tercer lugar a Alfredo Barrenechea y se habría ubicado apenas a dos puntos del segundo en la contienda, el veterano Pedro Pablo Kucyznski.

La verdad, sin embargo, sería otra: elevadas y confiables fuentes indican que Verónica Mendoza en realidad subió al segundo puesto de los estimados ciudadanos con 12% de adhesiones; y que más bien PPK quedó ubicado en un tercer lugar, con 10.2%; situándose cuarto Barnechea con 9 y quinto García con 7 puntos.

La reacción de Kuczynski subestimando al candidato de Acción Popular e injuriando gravemente a la abanderada del Frente Amplio, permiten suponer que el lobista norteamericano conocía ya este estimado, y lo consideró confiable. Por eso estalló con ira desenfrenada, y tuvo una reacción que no pudo controlar.

Más allá de la certeza de la información recogida, hay que indicar que crecientemente la derecha va perdiendo en el Perú la calma. Creía que la elección era «pan comido», y que bastaba únicamente convocar comicios y forzar campañas para asegurar que Keiko y García, en mansa paz, disputaran una tertuliana segunda ronda electoral tras la cual -al margen de sus resultados- ambos proclamarían la voluntad de forjar «un gobierno de Unidad Nacional» para «afrontar la crisis» En otras palabras, unir las dos vertientes de la Mafia, para devorarse mejor el banquete servido.

Cuando asomaron algunas propuestas que pudiesen hacer «sombra» a tan aviesos propósitos, tomaron la decisión más a la mano: descalificaron candidaturas competitivas, y despejaron el camino. No tendrían rival a la vista.

Pero como a veces ocurre en circunstancias como ésta, la cosa se complicó. La operación destinada a descalificar a César Acuña y Julio Guzmán fue tan burda, que la ciudadanía no volteó para posar sus ojos en «los grandes» que quedaban en liza. Fue más bien en busca de otros «chicos», miró a AP y al Frente Amplio en busca de alternativas más solventes. La reciente decisión del Jurado Electoral de «blindar» a Keiko no hizo sino reforzar esa tendencia.

Así, se estancó la Keiko, comenzó a desmoronarse PPK y quedó pasmado García, en un inamovible quinto lugar. Barnechea y Mendoza iniciaron un ascenso en los estimados ciudadanos y cubrieron originalmente los puestos 3 y 4, casi peleando el segundo lugar. Hoy Verónica se ubicaría allí para espanto de la derecha más reaccionaria.

Este es tanto, que en la homilía de las Pascuas de Resurrección, el Obispo de Arequipa tuvo la peregrina idea de llamar a los fieles para que el 10 de abril no votaran ni por el uno ni por la otra. Será pecado, les dijo, si lo hacen perturbando la paz de Cristo y poniendo en grave riesgo la salvación eterna.

«¡Ay de los pueblos que contra Dios y España se rebelen…!» decía Gonzalo Rose en una supuesta «Proclama» atribuida literariamente a un supuesto Pastor realista en los años de la Independencia «Saltarán las lagunas sepultando poblados y campiñas / Rodarán las montañas de nieve, arrasando consigo todo signo de vida / Abriranse los cielos y el agua cubrirá las sementeras / Y vendrá la sequía e hincará los ojos de los hombres / y en los caminos osamentas de cristianos y animales / serán desprecio aún para los buitres…».

Bien pudo haberles recitado el arzobispo mistiano para asegurar que se acate la prédica evangélica inspirada sin duda en el prístino pensamiento de Monseñor Cipriani.

La reacción de los voceros de la Mafia y sus acólitos, y la ira desenfrenada de los afectados por los estimados de las encuestas -las que se conocen, y las que se ocultan-; no puede subestimarse. Nada es más peligroso, que el zarpazo de una fiera herida. Por eso hay que mirar las cosas con calma y medir con cuidado cada uno de los pasos, tanto lo que demos nosotros, como los que vayan por cuenta del enemigo.

Lo primero que hay que subrayar es la necesidad de fortalecer la ruta emprendida. Fue correcta, desde un inicio, precisar cuál era el enemigo principal en la contienda de abril, y centrar todos los fuegos para derrotarlo aunque no electoralmente, por lo menos sí políticamente. Y así ocurrió. Hoy la consigna de «¡Cerrar el paso a la Mafia!» se ha convertido en una verdadera exigencia nacional. En Lima y en todo el país, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, ciudadanos del campo y la ciudad, civiles y uniformados; salen todos a enfrentar la amenaza que pone en verdadero riesgo al Perú y a sus habitantes.

Es posible entonces que en abril se dé el primer paso, y en junio el segundo. Pero nadie debe cantar victoria. Hay que luchar cada día para que ese propósito, se torne en realidad.

Por lo pronto, una tarea de honor es asegurar el éxito apoteósico de la Jornada del martes 5 de abril. No será una expresión partidista. Ni proclamará la adhesión a candidato alguno. Será una masiva y maciza demostración que el pueblo no quiere más corrupción ni impunidad, que le dice un categórico ¡NO…! a la Mafia y que está plenamente dispuesto a defender la voluntad ciudadana para que no sea perturbada ni distorsionada por las viejas camarillas del pasado.

Estas, de manera directa, y a través de los Comandos de Acción del APRA habrán de procurar disturbios y violencia. Ella se podrá expresar de dos maneras: a través de una contramanifestación en la que grupos aislados busquen alentar gritos contra el Frente Amplio acusándolo de «terrorista», «senderista» y otras lindezas; o mediante la acción de supuestos grupos «radicales» que inciten al caos y a la violencia bajo el pretexto de combatir el «fraude electoral».

No hay que olvidar que, durante la Marcha de los 4 Suyos, fueron los fujimoristas los que incendiaron el Banco de la Nación en La Colmena. Y no dijeron que ellos eran fujimoristas. Actuaron como «revolucionarios auténticos» y «radicales de verdad», para prender fuego al edificio y asesinar vilmente a quienes se encontraban en su interior. Sólo después, fue posible confirmar la identidad de los agresores: provenían del SIN.

Cuando actuaron, buscaban muertos para adjudicarlos al accionar de los manifestantes, a los que calificaron de «terroristas». Hoy, bien podrían hacer lo propio. Lo intentaron ya en algunos mítines de Verónika Mendoza y se lo gritaron a ella en las concentraciones del pasado fin de semana. Por lo demás, lo repiten hasta la saciedad en las redes: buscan mimetizar la bandera del Frente Amplio con los símbolos de Sendero, para desacreditar a una candidata en ascenso.

Cuidado, entonces. La concentración y Marcha del 5 de abril deberá congregar a todo el pueblo. Y ser la más formidable expresión de una clara voluntad ciudadana: Ni impunidad, Ni Corrupción.

Y esa voluntad soberana y categórica, se habrá de expresar después, el 10 de abril y el 5 de junio en las ánforas.

Sólo así será posible enfrentar los peligros que acechan, vencer a la Mafia y abrir camino a la recuperación del país.

Gustavo Espinoza M. Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.