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Perú

Mariátegui en sus propias palabras

Fuentes: Rebelión

El pasado 14 de junio, el Perú evocó el 129 aniversario del nacimiento del Amauta. En este marco, y recordando además el centenario de las conferencias de Mariátegui en las Universidades Populares González Prada, la casa Mariátegui desarrollo un conversatorio referido a los 100 años de este acontecimiento. Como se recuerda, estas conferencias forman parte del Tomo 8 de las Obras Completas del Amauta publicadas a comienzos de los años 60’s.

Es importante, en este contexto, recordar algunas de las formulaciones que vertebrara Mariátegui en este periodo de su producción intelectual. Por eso, citándolo en sus propias palabras, debemos recordar algunos elementos esenciales de su mensaje.

Para Mariátegui, la crisis no fue un fenómeno episódico ni se circunscribió solo a Europa. Fue una crisis mundial. Ante ella, el proletariado peruano tenía el deber de asumir un compromiso concreto. Así, nos dijo:

“En esta gran crisis contemporánea el proletariado no es un espectador es un actor”, Y luego añade: “El proletariado necesita ahora como nunca, saber lo que pasa en el mundo”.

Para Mariátegui era inherente el carácter global de la crisis por una simple razón: ella se había incubado en el seno del sistema de dominación capitalista. Así, nos recordó:

“La civilización capitalista, ha internacionalizado la vida de la humanidad, ha creado entre todos los pueblos lazos materiales que establecen entre ellos   una solidaridad inevitable. El Internacionalismo no es sólo un ideal, es una realidad histórica”.

Subrayando la relación existente entre el fenómeno mundial y la vida de nuestros países, añadió:

Perú, cono los demás pueblos   americanos, no está por tanto fuera de la crisis, está dentro de ella. La crisis mundial ha repercutido ya en estos pueblos. Y por supuesto, seguirá repercutiendo. Un periodo de reacción en Europa, será también un periodo de reacción en América. Un periodo de revolución en Europa será también un periodo de revolución en América”.

Consciente de la realidad que se vivía en el escenario político mundial, aseguró:

“Vosotros sabéis, compañeros, que las fuerzas proletarias europeas se hallan divididas en dos grandes bandos: reformistas y revolucionarios. Hay una Internacional Obrera reformista, colaboracionista, evolucionista y otra Internacional obrera maximalista”. “Yo participo de la opinión de los que creen que la humanidad vive un periodo revolucionario y estoy convencido del próximo ocaso de todas las tesis social democráticas, de todas las tesis reformistas, de todas las tesis evolucionistas”.

Mariátegui era consciente de la importancia decisiva de la palabra Revolución. Y por eso subrayó:

“Una Revolución no es un golpe de estado, no es una insurrección, no es una de aquellas cosas que aquí llamamos revolución, por uso arbitrario de esa palabra.  Una revolución no se cumple sino en muchos años. Y con frecuencia tiene periodos alternados de predominio de las fuerzas revolucionarias y de predominio de las fuerzas contra-revolucionarias… Mientras uno de los bandos combatientes no capitule definitivamente, mientras no renuncie a la lucha, no está vencida. Su derrota, es transitoria; pero no total”.

En contra partida del ascenso de las fuerzas revolucionarias. El Amauta señaló con claridad la naturaleza del peligro que se avecinaba: el surgimiento del fascismo. Para darnos una clara valoración del mismo, nos dijo:

“El fascismo no es un fenómeno italiano, es un fenómeno internacional. El primer país de Europa donde el fascismo ha aparecido, ha sido Italia, porque en Italia la lucha social estaba en un periodo más agudo; porque en Italia, la situación revolucionaria era más violenta y decisiva”.

La mejor manera de enfrentar el ascenso del fascismo era, para Mariátegui era promover la solidaridad activa y la relación constante de las luchas de los trabajadores independientemente de sus países de origen y de sus fronteras nacionales. Por eso nos dijo:

“Cada uno de los obreros que cae en estos momentos en las calles de Berlín o en las barricadas de Hamburgo, no cae sólo por la causa de proletariado alemán. Cae también por vuestra causa, compañeros del Perú”

Así, el Amauta diseñó su perfil definido: la lucha obrera, la revolución social, la construcción del socialismo y el forjamiento de un mundo nuevo, más humano y más justo. Adicionalmente, puso el énfasis en las dos herramientas esenciales para el avance de los pueblos: la unidad y la solidaridad.

En sus propias palabras, Mariátegui nos señaló el rumbo de nuestra lucha.

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