Recomiendo:
3

Monumento esclavista tapiado en un hospital de Londres

Fuentes: Rebelión

La estatua en bronce dedicada al miembro del parlamento británico sir Thomas Guy (finales del siglo XVII) localizada en la explanada del Guy’s Hospital, sigue oculta tras la cobertura de madera con que fue revestida hace dos años, cuando el movimiento Black Lives Mater denunció públicamente que sir Thomas Guy hizo su fortuna vendiendo esclavos. Además de parlamentario británico, sir […]

La estatua en bronce dedicada al miembro del parlamento británico sir Thomas Guy (finales del siglo XVII) localizada en la explanada del Guy’s Hospital, sigue oculta tras la cobertura de madera con que fue revestida hace dos años, cuando el movimiento Black Lives Mater denunció públicamente que sir Thomas Guy hizo su fortuna vendiendo esclavos.

Además de parlamentario británico, sir Thomas Guy  era accionista de la South Sea Company, donde traficó con esclavos en los mercados de los Mares del Sur y de Hispanoamérica.

Como muchos otros devotos cristianos de su época, sir Thomas Guy practicaba la hipócrita doctrina de “No dejes que tu mano derecha sepa lo que hace la izquierda”, lo que le permitía actuar como desprendido filántropo en los círculos de Londres -donde realizó generosas donaciones como la del hospital que lleva su nombre- y a la vez como inhumano esclavista en tierras de ultramar. Del mismo modo, y dado que por aquel entonces la Iglesia era el mayor y más interesado cómplice de la esclavitud, Thomas Guy se dedicó a imprimir y difundir biblias y otros textos religiosos con los que, según hizo notar el movimiento Black Lives Matter, conseguía el beneplácito del clero y lavaba su conciencia de los crímenes que cometía esclavizando seres humanos.

Homenajes a un esclavista

La estatua, hoy objeto del litigio, fue forjada por Peter Scheemakers en 1734 y colocada en el centro del patio de la explanada principal del Guy’s Hospital (en el distrito londinense de Southwark), el mismo hospital que Thomas Guy fundó en el centro de la capital de Inglaterra en 1721 y que sigue llevando su nombre. El escultor evitó ponerle peluca a su representación de Thomas Guy, detalle que fue interpretado por la sociedad londinense de la época como una prueba de la falta de ostentación que caracterizaba al personaje. Casi medio siglo después, John Bacon esculpió un monumento funerario de mármol como nuevo homenaje a Thomas Guy que sigue instalado en la capilla del hospital.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, se ocupó en 2020 de gestionar las peticiones para que la estatua objeto de la denuncia por parte del movimiento Black Lives Matter fuese retirada del patio central del Guy´s Hospital. Por el momento, mientras siguen las gestiones para su retirada definitiva, este polémico monumento a un “negrero” londinense sigue oculto bajo una cobertura de madera. En uno de los laterales de esta envoltura la dirección del hospital indica que “debido a que las investigaciones han determinado que una considerable parte de la fortuna de Thomas Guy provino de la esclavitud y siguiendo los resultados de una encuesta pública entre residentes, personal del hospital, estudiantes y otros organismos públicos, la fundación del Guys´s hospital está trabajando en el desarrollo de un proceso de interpretación permanente de este monumento y su vinculación con el comercio de esclavos.”

En junio de 2020, durante las protestas a nivel mundial por el asesinato de George Floyd en Minnesota, muchas estatuas controvertidas de todo el Reino Unido fueron derribadas por manifestantes. La que mayor transcendencia tuvo a nivel internacional fue la de Edward Colston (Bristol) al que el presentador de tv David Olusoga catalogó como un “negrero” y un asesino. A raíz de las movilizaciones de Black Lives Matter, la Comisión para la Diversidad en el Ámbito Público tuvo que revisar las estatuas y monumentos de todo Londres y tomó la decisión temporal de ocultarla. La estatua del Guy’s Hospital fue tapiada y permanece cubierta desde el verano de 2020.

Crónica de un “negrero”

El polémico Thomas Guy nació en Londres en 1644 y era el hijo mayor de un carbonero. El origen humilde de Thomas Guy -que se formó en una escuela de “beneficencia”- no fue obstáculo para que, carente en absoluto de conciencia de clase, trepase sin ningún escrúpulo hasta alcanzar el título de “sir” y convertirse en miembro del Parlamento británico. Para limpiar su conciencia -si es que la tenía- invirtió buena parte de su fortuna de origen esclavista en obras de beneficencia y en difundir textos religiosos. En los comienzos de su enriquecimiento, se especializó en importar de contrabando biblias impresas en los Países Bajos, que eran de mayor calidad que las impresas en Inglaterra.

La Universidad de Oxford contrató a Thomas Guy para producir biblias y libros de oraciones. Construyó escuelas, casas de beneficencia e incluso ayuntamientos, aunque cuando los votantes no lo apoyaron en sus ambiciones políticas, retiró todas sus ayudas filantrópicas.

En 1704 Thomas Guy, habiendo donado miles de libras para la fundación del centro, fue designado gobernador del Hospital Saint Thomas de Londres. En 1721 aumentó su fortuna a base de especulación y decidió fundar el nuevo hospital que llevaría su nombre. Los trabajos del Guy’s Hospital comenzaron en 1721. Sir Thomas Guy donó la escalofriante cantidad de 219.499 libras esterlinas, la mayor donación para hospitales que se había registrado hasta entonces en el Reino Unido. 

Cuando murió, el 27 de diciembre de 1724, Thomas Guy fue ensalzado como el filántropo que más dinero había donado a los hospitales de Londres. El rey Jorge I le agradeció personalmente su ayuda «al honor y al bien del país». 

A finales del siglo XX se bautizó con su nombre una calle de Tamworth (Birmingham) la conocida como el Thomas Guy Way. Es posible que en el cielo cristiano, tras el pomposo entierro que tuvo, se le haya concedido también un palco de honor para sentarse ceremoniosamente a la “diestra” del dios padre.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.