“Cuando mi mamá no me dejaba salir más allá de la esquina de mi casa, las novelas de Salgari me llevaron a navegar los siete mares del mundo y otros mares más”, escribía Eduardo Galeano en ‘Los hijos de los días’ (Siglo XXI, 2012).
“Cuando mi mamá no me dejaba salir más allá de la esquina de mi casa, las novelas de Salgari me llevaron a navegar los siete mares del mundo y otros mares más”, escribía Eduardo Galeano en ‘Los hijos de los días’ (Siglo XXI, 2012).
Mientras Borges recorría su análisis personal, entre el 1946 y 1948, se puede suponer que estaba escribiendo varios cuentos de El Aleph, publicado en 1949. Allí, tal como en la experiencia psicoanalítica, interroga a los saberes adquiridos, para que emerja otra verdad: la verdad oculta del sujeto.
Medio siglo de distancia da ya para entender lo que significó aquello. La rebeldía, juvenil e idealista, pedía grandes transformaciones, argumentó y gritó, pero se enfrentaba a algo demasiado sólido.
La obra escrita por George Orwell ilustra, de manera satírica, una alegoría centrada en la Unión Soviética, y en contra de los regímenes totalitarios. Pero debido a la alianza entre el Reino Unido y el país gobernado por Stalin durante la Segunda Guerra Mundial, se rechazó su publicación hasta el final del conflicto.