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Puerto Rico

Votar NO a la Colonia: Paso decisivo para Abolir el Colonialismo en Borínquen

Fuentes: Rebelión

«Desde las sublevaciones casi prehistóricas de las tribus salvajes contra los caudillos de los imperios asiáticos, la negativa al sometimiento, la protesta contra el tirano, el NO de los oprimidos ha sido el verbo, la génesis de la emancipación de los pueblos: y aun, cuando la impotencia de los medios y la virtualidad de los […]

«Desde las sublevaciones casi prehistóricas de las tribus salvajes contra los caudillos de los imperios asiáticos, la negativa al sometimiento, la protesta contra el tirano, el NO de los oprimidos ha sido el verbo, la génesis de la emancipación de los pueblos: y aun, cuando la impotencia de los medios y la virtualidad de los fines, como en nuestra Patria, alejan el fuego revolucionario para la visión del ideal, el NO debe ser y es la única palabra salvadora de la libertad y la dignidad de los pueblos en servidumbre.»

– José de Diego

Este Plebiscito de Status no será capaz de conseguir la estadidad, ni el estado libre asociado ni la independencia. Lo más importante que sí puede lograr es que los puertorriqueños, de una vez por todas, manifestemos nuestra inconformidad, nuestro repudio y rechazo al régimen colonial que nos oprime.

El Estado Libre Asociado es un régimen colonial ilegítimo.

¿Cómo es posible que algo ilegítimo como el Estado Libre Asociado haya podido presentársele al mundo como legítimo? Sencillo. Porque nosotros mismos lo hemos legitimado con nuestro consentimiento.

Por medio siglo este pueblo lo apoyó con algunas reservas. Lo hizo porque confió en la palabra de los EUA de que se perfeccionaría. Fue un fraude y un engaño. Nunca tuvieron intención alguna de honrar su compromiso. Nunca hubo ningún pacto de asociación. Vivimos en el tenebroso limbo del colonialismo.

Este Plebiscito por primera vez nos da la oportunidad de expresarnos y así afirmar que no le reconocemos legitimidad al dominio colonial que los Estados Unidos pretenden continuar ejerciendo sobre Puerto Rico. Nos permite deslegitimar el dominio ilegítimo. Eso no es poca cosa y ellos lo saben.

Podemos votar que No y así derrotar las pretensiones de seguir legitimando esa esclavitud colectiva del colonialismo que vivimos.

Si gana el Sí habremos consentido una vez más a ser gobernados por un gobierno por el que no votamos. Si gana el No habremos derrotado la principal justificación que ellos han usado para que no proceda un verdadero proceso de descolonización.

Las nobles aspiraciones del Colegio de Abogados y de algunos de los movimientos que afirman defender la libre asociación y la independencia e insisten en que una Asamblea Constitucional de Status o una Asamblea Constituyente para un Nuevo País no prosperarán mientras los Estados Unidos pueda decir que este pueblo sigue consintiendo al dominio colonial porque haya votado que Sí en este referéndum. La tracción necesaria para que se vean obligados a considerar emancipadoras solo vendrá si este pueblo expresa su más contundente repudio al colonialismo. Ese poder que los Estados Unidos ejercen sobre nosotros emana de la interpretación que ellos han hecho de su Constitución a cuyo dominio nos sometimos en 1952. Según ellos la cláusula colonial (ellos le llaman territorial) les da derecho a someternos a su dominio colonial. Por ello afirman que nosotros en 1952 consentimos a ser dominados.

Lo que los Estados Unidos quieren es seguir perpetuando este régimen colonial por cien años más si pueden. Por eso quieren que votemos que Sí. Así pueden defenderse de los que dicen que esto es una colonia y que eso no es ilegítimo por que se basa en el consentimiento de los súbditos.

Los que contribuyan a que gane el Sí votando por él o predicando la abstención ayudan que se siga legitimando el régimen colonial en Puerto Rico. Unos porque dicen que el status no está en issue. Otros porque entienden que solo una Asamblea Constitucional de Status puede ayudar a resolver el problema. Otros justifican su abstención porque rechazan la legitimidad de todo proceso electoral desde la colonia.

Los que votemos que NO a la Colonia en este por primera vez estaremos contribuyendo a destrancar el centenario impasse que desde principios del Siglo XX ha perpetuado el ejercicio de los poderes del Congreso sobre este territorio que ellos alegan les pertenece como botín de guerra. Votar que NO a la Colonia no acaba con el problema; pero sería un primer paso decisivo en la dirección de la descolonización.

Estamos ante una coyuntura histórica. Desde todas las corrientes políticas existe en el electorado una masa crítica que podría derrotar las aspiraciones del Imperio de seguir sometiéndonos al colonialismo. Ese no sería el final; pero podría ser un primer paso en la dirección de lograr ese objetivo histórico de romper las cadenas del dominio colonial de Puerto Rico.

No podemos negarnos como pueblo a dar este primer paso trascendental para nuestra emancipación. Por eso me dirijo a tod@s los hombres y mujeres de esta Patria Borinqueña para sigan los dictados de su conciencia y no se sometan a los dictados de los que les conminan a darle la espalda a las aspiraciones de libertad e igualdad de nuestro pueblo.

El martes 6 de noviembre manifestemos de una manera clara y contundente nuestro más profundo rechazo a la perpetuación del dominio colonial de Puerto Rico. Si no lo hacemos y gana el Sí entonces, una vez más, habremos contribuido a legitimar nuestra subordinación. Con frases hechas harto repetidas sin pensar en las realidades de esta coyuntura histórica no podemos tomar decisiones trascendentales.

No puede ser un acto de sumisión colonial votar que NO aceptamos el poder colonial. Es un acto de afirmación patriótica que te acompañará toda tu vida como uno de los que desafiamos al Imperio negándonos a seguir legitimando con nuestro endoso o nuestra inacción la subordinación colonial de nuestras mentes y nuestra vida de pueblo. Dile que sí a tu conciencia. Dile que no a los que quieren inducir a traicionarla. Este martes vota NO a la Colonia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.