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Sale caro mantener a Vox. No me refiero, que también, a los buenos miles de eurazos mensuales que nos cuesta cada uno de los 52 diputados ultras en el Congreso, dedicados a volcar todo su talento en el tradicional arte del insulto o, los más trabajadores, en llamar una y otra vez presidente en masculino a la presidenta mujer de la Cámara. Con tal de dejar claro que a ellos el género no les importa, lo que haga falta.
Quienes hoy son presentadas en el telediario como pobres víctimas del integrismo islámico, mañana o pasado serán criminalizadas como inmigrantes ilegales en esos mismos espacios
Genere los gritos que genere, toca corregir una anomalía que nunca debió darse: la justicia haciendo el trabajo sucio de la política
Fueron tres horas de interrogatorio para quienes durante 28 años dirigieron un partido que nos gobernó y que se financió de forma tramposa durante décadas. Tres horas de negaciones y balones fuera
Quien en realidad se traslada no es el PP, sino el votante de derechas. Tras años de mareo de la perdiz popular, ha decidido que prefiere a la derecha de siempre, a la autoritaria y ultranacionalista. Las cajas ya están empaquetadas
¿Se imaginan al rey señalando a Vox o a la presidenta madrileña y sus desafíos a la ley con la misma energía con la que señaló en su momento a los líderes independentistas catalanes?
Si esto tuviese que ver con la dignidad, PP y Vox llevarían en sus estatutos la condena a los crímenes del franquismo y los barones del PSOE se cuidarían mucho de aparecer junto al presidente bajo cuyo mandato se ejerció terrorismo de Estado
Los nuevos. MALAGÓN Todo listo para la mesa de partidos. Y no me refiero a esa hipotética mesa compartida entre Rufián y Pedro Sánchez para solucionar la cosa catalana, sino a la doméstica. Esa mesa de partidos en la que un familiar no vetará a otro por pensar o votar distinto. Esa […]
En una sociedad sana, la afición del Rayo habría recibido dos premios al mérito deportivo por el caso Zozulya. El primero por negarse en 2017 a que un jugador que coquetea con el fascismo vistiese la camiseta de un club de barrio empeñado en ser diferente en un mundo, el del fútbol, decidido a replicar […]
Sólo Rumanía y Grecia nos adelantan en la clasificación europea de trabajadores pobres. Poblaciones que madrugan para ir a trabajar y que viven al borde de la exclusión social. Mientras, la economía, nos cuentan, va como un tiro


