Javier Murillo

Artículos

La Unión Europea ha estado siempre imbuida de una serie de mitos y dogmas que la han convertido en uno de los proyectos políticos y económicos menos cuestionados de nuestras «democráticas» sociedades. En primer lugar, la conocida cantinela sobre su histórico papel como garante de la paz y los derechos humanos. En segundo lugar, la célebre monserga sobre su perseverancia por mantener los Estados sociales europeos frente a la intemperie del capitalismo mundial neoliberal y gracias a la cual hemos podido mantener Europa como una especie jardín civilizatorio humanista que todos envidian (Borrell dixit). Y, en tercer lugar, el insistente cuento según el cual la UE ha promovido la convergencia entre los diferentes Estados miembros.