El año pasado los pagos de capital e intereses por las acreencias alcanzaron cifras récord en los países en desarrollo, lo que afecta su disponibilidad de recursos para inversiones y compromisos sociales como educación, salud y vivienda.
El año pasado los pagos de capital e intereses por las acreencias alcanzaron cifras récord en los países en desarrollo, lo que afecta su disponibilidad de recursos para inversiones y compromisos sociales como educación, salud y vivienda.
Al arrojar luz sobre los múltiples mecanismos de poder que operan en el ámbito de la economía, Taher Labadi demuestra en este artículo que el colonialismo israelí es un sistema global que oscila entre la expulsión de la población palestina, la opresión política y la sobreexplotación, y que la economía es un terreno privilegiado en el que se despliegan las relaciones coloniales.
La ciudad de Nueva York dejó de ser clasificada como zona climática continental en 2020. Desde entonces se considera una zona subtropical. Y sus habitantes, sobre todo los de bajos ingresos, sufren a menudo las consecuencias del calentamiento global.
Marxista sólo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado. En ello estriba la más profunda diferencia entre un marxista y un pequeño (o un gran) burgués adocenado.[1]
A pesar de una profunda crisis económica, los tres partidos en el poder en Berlín -Liberales, Verdes y Socialdemócratas- se han puesto de acuerdo en una política de recortes agresivos del gasto. Una estrategia arriesgada, tanto económica como ecológicamente.
El sociólogo italiano ha publicado un libro donde analiza la vuelta del papel del Estado a la economía, el discurso político y el imaginario social y cultural.
Se apagó una voz de los oprimidos
Una brillante estrella del firmamento de la justicia se ha apagado. Uno de los más grandes periodistas vivos falleció el penúltimo día del año que acabamos de dejar atrás.
Para aclarar los malentendidos teóricos y los obstáculos a la necesaria alianza entre el movimiento ambientalista y la clase obrera, Paul Guillibert ensaya una ecología política del trabajo. Y hace un llamado a reactivar el ecologismo obrero.