Entre los numerosos conceptos acuñados por la Guerra Fría, el campismo sigue siendo asombrosamente relevante en el mundo cada vez más polarizado de hoy. Contempla la política mundial como una división entre dos campos: el Occidente imperialista, considerado la fuente primaria de la explotación e inestabilidad globales, y sus supuestos oponentes antimperialistas. El término describe la tendencia a apoyar a cualquier fuerza que se oponga al imperialismo occidental y sus aliados, independientemente de lo reaccionarias, explotadoras o incluso imperialistas que puedan ser dichas fuerzas.