La frontera de apropiación y mercantilización corporativa no solo no remite en el marco del capitalismo verde y digital, sino que se expande de manera sectorial y geográfica. Los megaproyectos vinculados a tierras raras, nuevos minerales críticos, hidroeléctricas, parques eólicos y fotovoltaicos, megagranjas agroindustriales e infraestructuras de todo tipo toman así protagonismo como espacios preferentes de acumulación de capital. Una estrategia a escala global que incluye sin excepción centros, periferias y semiperiferias del sistema, alterando las prioridades geopolíticas presentes y futuras.