Eel historiador Gerald Horne ha presentado un argumento convincente de que las élites coloniales observaron cómo el abolicionismo ganaba impulso en Gran Bretaña y buscaron separarse de ella para sostener la institución de la esclavitud.
Eel historiador Gerald Horne ha presentado un argumento convincente de que las élites coloniales observaron cómo el abolicionismo ganaba impulso en Gran Bretaña y buscaron separarse de ella para sostener la institución de la esclavitud.
La propagación de bulos para desestabilizar gobiernos extranjeros y avanzar su agenda injerencista es común a todas las administraciones estadounidenses. Estados Unidos es quizá el país menos autorizado para señalar flujos de dinero sucio a campañas políticas. Desde hace medio siglo, la normalidad estadounidense sería considerada corrupción en el resto del mundo.
Washington siembra sospechas para forzar el cierre de las economías regionales a los fondos chinos, aunque carece de propuestas de financiamiento o infraestructura para competir. El relanzamiento de la Doctrina Monroe no ofrece desarrollo.
Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense, en su enfermiza obsesión por destruir a la Revolución cubana tiene en sus manos una carpeta en la que impone «sanciones» al Muro del Malecón habanero por haberse construido a lo largo de esa avenida capitalina e impedir la entrada a supuestos marines norteamericanos en una presunta invasión yanqui contra Cuba.