El 27 de septiembre de 1975 el franquismo fusiló a cinco personas tras cuatro consejos de guerra sumarísimos, dos en Madrid, uno en Burgos y otro en Barcelona. Son las últimas ejecuciones de la dictadura, ya que dos meses después Franco murió en una cama, entubado de pies a cabeza, pero intacta su frialdad y crueldad para aniquilar al adversario.