Mientras se vacía el puerto de Arguineguín, el gobierno crea plazas en distintas instalaciones del archipiélago canario, todas a priori temporales. Al mismo tiempo se pule el mecanismo de deportación y se reactivan las rutas inversas a Marruecos, Senegal, Mauritania o Argelia. Además, se bloquea el envío de migrantes a la Península.