En el ataque de junio que el joven palestino Basel Adra presenció y quedó grabado, los colonos israelíes no solo arrojaron piedras, quebraron olivos e incendiaron material agrícola, sino que uno de ellos abrió fuego contra los residentes árabes. Una violencia, rutinaria y sistémica, que aumenta contra la población ocupada de Cisjordania.