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Estado Islámico en el reino de los monzones

Fuentes: Rebelión

Cuando el 14 de enero, Estado Islámico, asesinó 7 personas e hirió a 20 en pleno centro de la ciudad de Yakarta, capital de Indonesia, autoridades y analistas coincidieron en que hecho era todavía mucho más grave que los resultados de la operación en sí. Para lo que nos tienen habituados los ataques de Estado […]

Cuando el 14 de enero, Estado Islámico, asesinó 7 personas e hirió a 20 en pleno centro de la ciudad de Yakarta, capital de Indonesia, autoridades y analistas coincidieron en que hecho era todavía mucho más grave que los resultados de la operación en sí. Para lo que nos tienen habituados los ataques de Estado Islámico, las muertes de civiles no eran tantas, pero también se sabe, tal como lo hizo en Siria, Irak o Afganistán solo era el preámbulo de más ataques, atentados y muertes. Como los monzones Estado Islámico se abatirá mortal sobre el sudeste asiático.

La exitosa operación de los hombres del Califa Ibrahim o Abu Bakr al-Bagdadí, solo ha sido el prolegómeno, de lo que se espera sea un aumento significativo de la actividad de bandas takfiristas que han enraizado profundo desde hace un par de décadas, no solo en Indonesia, la mayor economía de la región, que cuenta con la población musulmana más numerosa del mundo, unos 200 millones de fieles, de sus 255 millones de habitantes. Pero el islamismo extremista también asola a otros países de la región: Filipinas y Malasia. Singapur y Tailandia.

La lucha de diferentes grupos salafistas se prolonga en el tiempo desde fines de la década del setenta. A principios de los noventa, muchos de sus militantes partieron rumbo a Afganistán para luchar junto a los Talibanes contra el ejército de la Unión Soviética, esos veteranos a la vuelta de la guerra afgana se dedicaron a entrenar cuadros militares para su propia «guerra santa» (Véase: Los Primos Lejanos I y II y Los Primos Lejanos Atacan de Nuevo).

Sin duda el cambio de paradigma de la guerra en Siria, tras la mortífera intervención rusa, obliga a miles de combatientes de Estado Islámico a reagruparse en otros frentes, en África, Asía Central y el sudeste asiático donde el extremismo musulmán tiene una vieja cuenta pendiente.

Funcionarios de seguridad de distintos gobiernos de la región habían advertido que hombres de Estado Islámico están montando campamentos y captando militantes, se ha detectado un incremento importante de conversaciones en las redes sociales en malayo e indonesio donde se hace expresamente menciones del interés y el apoyo a la causa de takfirista.

En los años más duros de la guerra, tanto en Irak como en Siria se registró un incremento importante, tal como pasó en Europa, de musulmanes del sudeste asiático, que viajaron para unirse a las bandas terroristas, Solo de Indonesia, se registraron unos 500 hombres, se desconoce con exactitud los militantes que partieron de Malasia, Filipinas, Tailandia y Singapur.

El dejar hacer de las autoridades, como también sucedió en Europa, creyendo que así se sacaban de encima el problema de jóvenes «díscolos», sin trabajo, sin estudios e infundidos de una ideología violenta, nadie ni en el sudeste asiático, ni en Europa, pareció preveer que ese «problema» iban a retornar mejor entrenado, adoctrinados y más decididos, después de foguearse en una estrategia de lucha, que parece vincular las formas más atrabiliarias de la guerra con la más alta tecnología.

Las autoridades en Tailandia han debido reforzar los controles en el transporte público y en los grandes centros comerciales, desde que el Pentágono, emitiera nuevas alarmas sobre un posible ataque del Estado Islámico.

Desde la incursión de los hombres del califa Ibrahim en enero, el nerviosismo de la población no solo en Yakarta sino en todos los grandes centros urbanos de la región se palpa en las calles, medios de trasporte y todo ámbito de conglomeración de personas.

Las fuerzas de seguridad indonesias han detenido cerca de 40 hombres en un campo de entrenamiento oculto en el Monte Sumbing, en la provincia de Java Central. Allí se capturó, armamento, explosivo y material de propaganda salafista, en indonesio y varios dialectos de la zona.

Otra célula compuesta por 7 miembros fue desbaratada en Malang, al este de Java y unos 600 kilómetros al sureste de Yakarta, el último sábado 20.

Algunas fuentes señalan que los detenidos eran miembros del movimiento Jamaah Ansar Khilalaf Daulah Nusantara, que habrían hecho su juramento de lealtad o bay’ah, a Estado Islámico, entre 2014 y 2015, empujados más que nada por la repercusión mediática del Califato.

En el trascurso de la semana anterior otros 33 hombres vinculados a los atentados de Yakarta fueron detenidos. Según el jefe policial Badrodin Haiti la mitad de los detenidos estaban vinculados a los ataques, que se habían pergeñado tras haber recibido la organización unos 100 mil dólares desde Medio Oriente. La operación desbarató también ataques contra el aeropuerto de Yakarta y el cuartel general de la policía.

Una wilayah con vista al Pacifico.

De concretarse la presunción de diferentes expertos en seguridad entre los que se incluye a los hombres de la Agencia Nacional de Inteligencia (BIN) (Indonesia) que Estado Islámico pretende declarar a lo largo de 2016, una wilayah (provincia del califato) en el Pacifico, produciría un efecto publicitario de graves consecuencias en la región.

Más allá de los últimos sucesos de Indonesia, el comisario Haiti, ha recalcado en rueda de prensa que la principal amenaza de los países del sudeste asiático la padece Filipinas, donde las campañas de captación de Estado Islámico consiguen cada vez más militantes.

El lugar elegido para esa nueva wilayah, sería el archipiélago de Sulu, al sur de Filipinas. El Califa Ibrahim, ha declarando arbitrariamente y fuera de toda normativa coránica «provincias» de su califato a lugares tan remotos como Nigeria, Pakistán, Afganistán o en la región del Cáucaso, por lo que conseguir instalarlo en el sudeste asiático, sería fundamentalmente un logro publicitario, ya que desde el punto de vista político y militar es prácticamente imposible sostenerlo, aunque solo con el desafío a la autoridad filipina, devotamente pro norteamericana, produciría una instantánea reacción positiva en muchísimos jóvenes musulmanes absolutamente marginados por las autoridades católicas de Manila. .

Estado Islámico, más fiel a las redes sociales, que al Corán difundió varios vídeos de diferentes formaciones extremistas filipinas entre las que se encuentran la Katiba Ansar al Sharia y la más antigua y renombrada Abu Sayaf dirigida por el sheik Isnilon Hapilon, un reconocido terrorista por el que Washington una millonaria recompensa, practicando el juramento de fidelidad al Califa Ibrahim. En esos videos los fieles al Califa mostraron grabaciones hechas en un campo de entrenamiento en la selva.

Las autoridades filipinas han negado la relación de la antigua insurgencia musulmana, con Estado Islámico, que habría llegado a cooptar a la más antigua de las organizaciones armadas el Frente Moro Islámico de Liberación, con un lejano origen marxista y que en la actualidad mantiene acuerdos de alto el fuego con Manila.

Por lo que se hace difícil pensar que participaron en los fuertes combates del último fin de semana y que se extendió durantes 72 horas, en que un grupo salafista, no identificado, pretendió copar una base militar filipina en de Butig, la provincia Lanao, que dejó una treintena de muertos.

Chep Hernawan, el líder del Movimiento Islámico de la Reforma (GARIS) fundado por el propio Chep en 1998 cuya meta es convertir Indonesia en un estado islámico.

Hernawan, quién se ungió así mismo «Presidente de Estado Islámico en el sudeste asiático», es un reconocido multimillonario indonesio que hoy esta detenido, pero no por financiar actividades extremistas en sus viajes a Medio Oriente, Hernawan, esta condenado por fraude y malversación. Hernawan cuyos negocios abarcan desde el reciclaje de plásticos, la extracción de arena y al desarrollo inmobiliario cumple una sentencia de 6 meses de detención en la cárcel Cianjur, Java Occidental.

Se cree que Chep, tendría vínculos muy estrechos con Abu Bakr al-Bashir, el sheik encarcelado, por liderar al grupo Jemaah Islamiyah, responsable de los atentados en Bali de 2002, que dejó más de 200 muertos.

Se supo que en 2005 organizó y financió una reunión de casi 600 jefes militares de distintas organizaciones salafistas del mundo en el oeste de Java.

Estado Islámico, sabe muy bien que tras inminente derrota en Siria, deberá golpear fuerte en otros frentes, Libia parecía ser la elegida, pero sabe que no le será sencillo, occidente no se puede permitir un califato a 400 kilómetros de Europa, por lo que el reino de los monzones podría ser una buena opción.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.