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Uruguay

Ni la pandemia, ni la guerra ni el gobierno anterior: es la gestión elitista de Lacalle

Fuentes: Rebelión / CLAE

El fuerte aumento de los precios internacionales de productos agropecuarios ha traído grandes beneficios solo a un pequeño grupo de exportadores, que vendieron más y más caro, pero los salarios, las jubilaciones y las pensiones de la inmensa mayoría de uruguayos cayeron, mientras crece el hambre, el desempleo y el número de pobres.

El oficialismo insiste en responsabilizar a la guerra, la pandemia y los 15 años de gobiernos del centroizquierdista Frente Amplio, pero la realidad muestra un cuadro diferente.

Si bien la pandemia de la covid-19 trajo aparejada grandes daños a la producción, el producto interno bruto creció gracias a la bonanza exportadora. Por la cual muy pocos se enriquecieron sin que se les exigieran contribuciones extra, ni siquiera en forma transitoria, para aliviar penurias en el resto de la sociedad.

El gobierno de Luis Lacalle, por el contrario, buscó facilitar sus negocios, y aseguró que de ellos vendría un “derrame” de riqueza para todos. Pero de la caída de los ingresos de trabajadores, jubilados y pensionistas no se puede culpar a la guerra en Ucrania, ya que se produjo antes de que ésta se iniciara. La guerra tiene que ver sólo en parte con la inflación acelerada.

Pero la guerra no es la única causa, ya que también es relevante el hecho de que los grandes productores agropecuarios fijan precios para el mercado interno en función de lo que cobran por exportar.

El discurso sobre el “derrame”, que al menos solía hacer el presidente y su gabinete económico, es parte del relato neoliberal, que deja el crecimiento a cargo del sector privado, y le atribuye al Estado la tarea prioritaria de facilitarlo, gastando la menor cantidad posible de dinero para mantener bajos los impuestos al gran empresariado, a los “malla oro”, como los llamada Lacalle.

También los neoliberales quieren imponer el relato de que cuando los convenios colectivos de trabajadores acompasan los ajustes salariales con el aumento de precios, el resultado no sólo es dañino para los empresarios sino también para los propios trabajadores, ya que si fuera posible pagar menos habría más empleos. Otra fake.

Con base en esa premisa, el actual gobierno uruguayo prometió “flexibilizar” la negociación en los Consejos de Salarios, y en los últimos días ha anunciado que se propone retomar el impulso a esa idea. El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres, vaticinó que “este año se podrán crear 40.000 nuevos puestos de trabajo, por las expectativas de crecimiento de la economía”. O no.

La central unitaria de trabajadores PIT-CNT señaló que gran parte de los puestos de trabajo creados durante este período de gobierno tienen “salarios empobrecidos”, y que además casi 40% del total nada tiene que ver con un “derrame” desde el sector privado, sino que corresponde al programa transitorio de “jornales solidarios” implementado a través de los gobiernos departamentales.

La paños tibios con los que el gobierno, encabezado por Luis Lacalle, trató de frenar la espiral inflacionaria que creció en forma acelerada en los últimos meses, fueron criticados no sólo a quienes tienen grandes dificultades para llegar a fin de mes, a la central sindical unitaria PIT-CNT, a otras organizaciones sociales y al opositor Frente Amplio, sino también a parte de los integrantes de la coalición de gobierno

Los precios de alimentos básicos están entre los que más han subido. Ante esta situación, que afecta en especial a las personas con menores ingresos, el gobierno eliminó transitoriamente el IVA mínimo de 10% a algunos alimentos y anunció escuetos aumentos de salarios públicos, jubilaciones y pensiones a cuenta de futuros reajustes y que recién se aplicarán a partir del 1º de julio.

En los últimos doce meses se destaca dentro de Alimentos y bebidas no alcohólicas, el aumento del precio de la carne fresca de vacuno en un 20,5%, las legumbres y hortalizas frescas en un 50,8% y aceites y grasas en un 23%. Únicamente las frutas tuvieron un descenso de precio en ese período, alcanzando una caída del 10,3%. Sin embargo, tampoco la evolución reciente en el precio de las frutas es alentadora, ya que en los últimos cuatro meses sus precios también estuvieron en aumento.

Otro rubro del IPC que claramente se destaca es la evolución del gas por red un 30%, el supergas un 20,4%. En relación a los combustibles, el gasoil aumentó 33,7% en los últimos 12 meses y la nafta un 28,3%; resultado de la aplicación del mecanismo de ajuste establecido en la Ley de Urgente Consideración.

Si las causas del aceleramiento de la inflación no se visualizan en un aumento de la demanda, no se explica que la medida que sucesivamente está aplicando el gobierno para intentar controlar la situación es el aumento de la tasa de interés de referencia por parte del Banco Central, lo que tiende a generar es sustituir consumo por ahorro, disminuyendo la demanda a partir del encarecimiento del crédito.

No se encuentran fundamentos para continuar una política monetaria contractiva de ese tipo, señala Mateamargo. La respuesta sigue siendo inadecuada en el caso de la política monetaria y tardía e insuficiente en este caso de reducciones impositivas, que a su vez tampoco incorpora mecanismos de traslado a precios medianamente eficaces.

Todos piden medidas

De inmediato fueron presentadas una gran cantidad de propuestas para reducir daños, y varias de ellas provienen de la coalición multicolor de gobierno, de Cabildo Abierto (CA) y del sector Ciudadanos del Partido Colorado.

Entre estas propuestas está la de ampliar la eliminación de ese IVA mínimo, aplicándola durante un período más prolongado, de seis meses, y a 19 tipos de alimentos básicos de la dieta del uruguayo como harina, azúcar, fideos, arroz, aceite, sal, polenta, pulpa de tomate, lentejas, porotos, leche en polvo, huevos, cocoa, café, avena, cortes de carne vacuna, pollo, carne de cerdo y pan.

Pero sólo el Ejecutivo tiene la potestad de proponer leyes que modifiquen impuestos. A los demás, partidos de gobierno o de oposición, movimientos sociales, sindicatos, solo les quedó  pedir desde el Parlamento que se lo solicite al gobierno.

El mensaje de la Comisión de Hacienda del Senado y el plenario de esa cámara, en ambos casos por unanimidad. Solicitaron, además, que se impulsen “acuerdos con la cadena de distribución y comercialización de esos productos” para “mantener bajo control determinados márgenes” que los encarecen, y que se consideren la importación directa de algunos productos y compensaciones a los pequeños comerciantes afectados.

Todo esto fue unánime, aunque algunos legisladores del sector lacallista del Partido Nacional y del sector sanguinettista del Partico Colorado votaron el envío de la minuta al Ejecutivo en un gesto de “cortesía parlamentaria”, sin estar de acuerdo con la propuesta. O sea, quedar bien con los potenciales benficiarios de las medidas, sin enojar al presidente y su gabinete económico.,

Luvis Hochimín Pareja. Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.