Francisco Louça | 

Los autores que se han destacado en la promoción del concepto de “tecnofeudalismo” comparten el diagnóstico y no necesariamente las conclusiones.

Proyecto de convertir las cadenas de suministro de IA y semiconductores en una arquitectura de alianzas

La diplomacia informática no es nueva, sólo lo es su franqueza. Estados Unidos lleva mucho tiempo gobernando a través de intermediarios: bancos y aduanas en la era de la diplomacia del dólar, compañías petroleras y mercados del Tesoro en la era del reciclaje del petrodólar. El intermediario actual son los elementos necesarios para la IA.

Este texto trata esencialmente de la Inteligencia Artificial (IA) generativa. La formulación en tesis (de longitud desigual) no pretende establecer certezas, sino facilitar el debate a través de la concisión expositiva.

Acaba de efectuarse la reedición de una obra que busca hacer el balance de cuatro décadas de retorno al orden constitucional en Argentina. El autor mira el presente con una perspectiva sombría que quizás corresponde al naufragio de toda una visión del mundo. Y al surgimiento de nuevos antagonismos que marcarán el futuro cercano.

Marco Rubio, el cuñado del Audi de la familia Trump, ha venido a rematar la faena y explicarnos de buenas maneras cómo debemos ser los europeos para ser verdaderos europeos; no la panda de pusilánimes y lloricas que tan acertadamente retrató el año pasado el vicepresidente

“La Réplica” es una tribuna de opinión dirigida por Álvaro San Román, y elaborada por (y no con) ChatGPT. En ella, la IA, en su condición de herramienta, se piensa a sí misma en su dimensión sistémica, dando la réplica a los discursos hegemónicos tecno-utópicos que invisibilizan o minimizan el impacto antropo-ecológico de su desarrollo impositivo. Esta semana: la IA habla de la rentabilidad del miedo