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La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH)

Una trinchera necesaria para el siglo XXI

Fuentes: Oficina Nuestra América del Instituto Tricontinental de Investigación Social

La REDH nació del abrazo fundacional entre dos gigantes, Hugo Chávez y Fidel Castro, en el fragor de la lucha contra la agresión imperial, y desde entonces se constituye como un movimiento de pensamiento y acción, una trinchera colectiva frente a la pretensión hegemónica del imperialismo global.

El teórico marxista libanés Mahdi Amel señaló que el intelectual “que no lucha por la revolución en todo momento es un falso intelectual, y su intelecto es engañoso y superficial”. En tiempos de ofensiva hiperimperialista y de avance de la derecha neofascista, se hace aún más urgente que la intelectualidad de Nuestra América mantenga viva su convicción revolucionaria. Desde hace ya 22 años, un grupo de intelectuales, artistas y militantes de movimientos sociales viene acompañando los procesos revolucionarios y populares, defendiendo la aspiración a una sociedad de dignidad para todxs. Para conocer su historia y conocer mejor este espacio, pedimos a Ximena González Broquen, coordinadora internacional de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH) una contribución a este debate. Sigue a continuación.

En el tejido de poder que atraviesa al Sur Global, la guerra cognitiva se ha vuelto una trinchera decisiva. Frente a ella, existen herramientas de resistencia que trascienden lo coyuntural y se erigen como faros de esperanza y acción organizada. La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH) es una de ellas. Nació del abrazo fundacional entre dos gigantes, Hugo Chávez y Fidel Castro, en el fragor de la lucha contra la agresión imperial, y desde entonces se constituye como un movimiento de pensamiento y acción, una trinchera colectiva frente a la pretensión hegemónica del imperialismo global.

Origen: un Grito desde el Sur ante la Barbarie

El origen de la REDH es un parto de la urgencia histórica. A finales de 2003, la conmoción mundial por las guerras de Afganistán e Irak atravesó como un cuchillo la conciencia de Nuestra América. El gran pensador mexicano Pablo González Casanova preocupado por la ofensiva imperial, convocó a un cónclave en México, reuniendo a figuras como Rigoberta Menchú, Evo Morales y Eduardo Galeano. La idea germinó: era necesario articular un frente global de intelectuales y artistas que pusiera su capacidad de crear y pensar al servicio de la defensa de la humanidad.

Este llamado culminó en diciembre de 2004 en Caracas, con el Primer Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. La conferencia inaugural estuvo a cargo del premio Nobel José Saramago, y la convocatoria fue un acto de afirmación antiimperialista. Allí, más de trescientas pensadoras y pensadores de más de cuarenta países se dieron cita para construir, desde la palabra y la acción, un cerco colectivo contra la dominación. Era la materialización de un sueño compartido, la certeza de que la inteligencia crítica debía abandonar las torres de marfil para mezclarse con el aliento de los pueblos.

Bajo el sol del Caribe, la voz de Chávez se hizo verbo encarnado, trazando el rumbo para siempre: “La humanidad se trata de vivir en el día a día haciendo alma y carne con lo humano, lo verdaderamente humano. Vivir en lo humano, llenar el vacío o llenar los vacíos con sentimientos y acciones profundamente humanas. Los valores del ser humano y el valor sublime, el amor (…) si no, no podremos defender a ninguna humanidad. Y menos irnos al ataque por ella, a la ofensiva por ella, creo que eso es uno de los más grandes retos que hay ahora mismo en el mundo, comenzando por nosotros mismos, llenarnos de humanidad, hacer carne, nervio, músculo, alma y cuerpo, la humanidad, lo humano”. Esas palabras fueron el acta de nacimiento de una trinchera que aún hoy sigue en pie, sostenida por el amor revolucionario como práctica cotidiana.

Celebración de 20 años de teleSUR con la Gran Gala Concierto “El Nacimiento de un Nuevo Mundo”, una noche de cultura, integración y resistencia latinoamericana. Venezuela, 2025. Fotografía de La Radio del Sur.

Importancia Histórica: más Allá de las Palabras

El legado de la REDH es concreto. Una de sus propuestas más audaces surgidas de aquel primer encuentro fue la del brasileño Beto Almeida: crear una televisora para el Sur. Esa idea se materializó en TeleSur, que durante dos décadas ha sido una trinchera informativa desde Nuestra América, rompiendo el cerco mediático imperial.

La REDH también gestó el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, un galardón sin parangón, único reconocimiento global que celebra la palabra que incomoda, que desafía a las élites, que pone el pensamiento al servicio de las luchas populares y abona el socialismo y la emancipación latinoamericana. En sus trece ediciones ha honrado a Franz Hinkelammert, Enrique Dussel, István Mészáros, Marta Harnecker, Juan José Bautista y Atilio Borón entre muchas y muchos otros, construyendo un archivo vivo de la rebeldía intelectual del Sur.

La REDH ha tejido una geografía propia: once encuentros mundiales en Caracas (Venezuela), reuniones en Italia, Bolivia, Bélgica, demostrando que su articulación no conoce fronteras. Paralelamente, ha desarrollado siete Foros Internacionales de Filosofía, donde la reflexión colectiva sobre el capitalismo, el socialismo, el humanismo revolucionario, la alienación, el Estado y la hegemonía se volvió práctica militante.

Violeta Parra (Chile). Sin título (inconcluso), 1966. Bordado / arpillera natural. 136 x 200 cm.

La REDH hoy: en la Encrucijada Global

Las múltiples guerras del presente —expresiones del imperialismo— se entrelazan en una misma madeja. El genocidio en Palestina, el bloqueo criminal a Cuba, la agresión contra Irán, las agresiones multifacéticas contra Venezuela, el saqueo de África —con el Congo como herida abierta—, la explotación incesante de Haití y el avance de expresiones neofascistas en Argentina, Chile, El Salvador y otras naciones que desmantelan derechos y criminalizan las protestas: todo ello es la hidra imperial mostrando sus cabezas. Todo brota de una misma matriz imperialista, colonial y patriarcal.

La guerra cognitiva no busca convencer con argumentos, sino perforar la percepción de la realidad a través de narrativas, emociones y algoritmos. Fragmenta el tejido social para instalar una premisa brutal: hay vidas que importan y vidas que no. Opera en la cotidianidad de las redes y los medios, diseñada para captar atención y reforzar identidades aisladas.

Frente a esta ofensiva, la REDH asume la soberanía epistémica liberadora como brújula: la capacidad de los pueblos de narrarse, gobernarse y protegerse colectivamente. Desde allí despliega varias batallas que son un mismo latido. Desmontar la fragmentación mostrando la continuidad histórica de cada agresión es luchar por la conciencia liberadora. Disputar el poder de nombrar —decir “secuestro” donde imponen “arresto”— constituye un acto de autodeterminación del pensamiento. Desactivar las trampas de la división implica que la memoria viva como reparación histórica fortalezca el tejido comunitario. Y cultivar la confianza como acto político, porque en un mundo donde la sospecha es un arma de guerra, la confianza basada en la memoria compartida de luchas y resistencias se vuelve revolucionaria. Así se teje la soberanía relacional: la unidad Sur-Sur como autodefensa colectiva se constituye como el horizonte de lucha de la REDH.

La REDH se despliega en una estructura horizontal que hace carne el principio de lo comunal, esa trama de autogobierno y solidaridad que desde tiempos ancestrales recorre Nuestra América. Capítulos nacionales en más de 30 países, desde América Latina hasta África, Oceanía y la península ibérica, y una base de 9.000 contactos, son la expresión de esa comunalización en movimiento. Sus nodos temáticos —el Movimiento Poético Mundial, Canto de Todos, la colectiva feminista “Libertadoras”, REDH Comunicación, REDH-Artistas, juventudes en RED— son células vivas de una misma red de resistencia, desde donde se co-organizan foros, conversatorios, seminarios, conciertos y espacios de formación.

En su quehacer cotidiano, su portal funciona como un ágora insurgente digital. Allí se publican y difunden semanalmente las columnas “Miradas desde la RED”, junto con artículos y ensayos críticos, reseñas, entrevistas, poesía militante, dossiers y comunicados de repudio, tejiendo la sororidad internacionalista como un arma más en la ofensiva por la humanidad.

Cartel de la exposición «20 años del No al ALCA», organizada por el Instituto Tricontinental, ALBA Movimientos y UTOPIX, 2025.

Conclusión: la Ofensiva por la Humanidad

La REDH es una estructura viva, un movimiento en permanente construcción que sabe que la defensa de la humanidad no es una abstracción. Se juega en cada territorio arrasado, cada pueblo sitiado, cada resistencia que se levanta contra el imperialismo. Por eso levanta el grito de la ofensiva: no se trata solo de resistir, sino de crear, pensar y organizar un mundo nuevo de construcción colectiva (se mantiene, según indicación). Que la poesía temple el acero del alba. Que la memoria viva hile futuros de liberación. Que la red sea cada día más trama, más abrazo, más certeza de que, desde el Sur, se está construyendo la victoria compartida.

Ximena González Broquen es Coordinadora Internacional de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad – RedH. Es doctora en Estudios Políticos y Filosofía y jefa del Centro de Estudio de Transformaciones Sociales del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (CETS IVIC).

Fuente: https://thetricontinental.org/es/redh-una-trinchera-necesaria/