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El triunfo electoral de Morena, un progresismo tardío en comparación con la ola de gobiernos progresistas en América Latina al inicio del siglo, se da en un mundo que gira a la derecha, presionado por la emergencia y fuerza de las nuevas derechas extremas, como se puede apreciar con sus avances en las elecciones del Parlamento europeo.

La Argentina de Milei se parece al ‘reino del revés’ de María Elena Walsh o, más bien, al ‘mundo patas para arriba’ de Galeano, con ‘el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies’. Es el país de los eufemismos en donde ‘a lo blanco se le dice negro y al revés’.

Estamos en un momento propicio para la profundización del pensamiento y la acción orientados a producir una transformación sustancial de América Latina. Se requiere reflexión, organización y audacia.

Más aún, en el contexto de que Héctor Llaitul está sosteniendo una huelga de hambre que lleva 23 días, en la que ya empieza a demostrar signos de debilitamiento producto de una abrupta bajada de peso

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