Fernando Cangiano

Artículos

Días atrás el ex militar Aldo Rico realizó unas furibundas declaraciones a través de las redes que deben tomarse muy en serio, aunque él mismo carezca de influencia real en el seno de las FF.AA. desde hace un largo tiempo.

Un balance de la guerra y la posguerra

‘Para eso se falsifica la historia, no para que no sepamos lo de ayer, sino para que lo de ayer no nos enseñe lo de hoy y lo de mañana’ Arturo Jauretche

Una hipótesis

En escritos anteriores señalamos con insistencia el nexo existente entre la desmalvinización iniciada al culminar la guerra y la creciente subordinación del país al proyecto neoliberal en los ’80 y ’90 (privatizaciones, endeudamiento, precarización laboral, etc).

Una de las acusaciones más infames, torpes y malintencionadas que recibieron los defensores de la gesta de 1982 fue la que afirmaba que la reivindicación de la causa Malvinas convertía a quien la realizaba en enemigo de la democracia, cómplice de la dictadura y, por lógica consecuencia, en sospechoso de avalar el terrorismo de Estado.

‘Ni llorar ni reír, comprender’ decía el filósofo Spinoza hace 4 siglos. Corresponde seguir su sabia enseñanza y reflexionar sobre el proceso de desmalvinización que caracterizó a la posguerra argentina.

El vasto y difuso campo del progresismo fue siempre refractario a Malvinas. Aunque resulte difícil de creer, el conflicto de 1982 estuvo prácticamente ausente de los Programas de Estudio de las carreras de Ciencia Política o Sociología de la UBA en estos 40 años.

Como si el destino hubiera jugado una mala pasada, a pocos días de conmemorarse cuatro décadas de la gesta malvinera, la Cámara de Diputados aprobó el acuerdo con el FMI que compromete el futuro de varias generaciones de argentinos.

Los sucesos de Ucrania desataron una impresionante reacción mediática de las Agencias de Noticias occidentales. Buena parte de los medios locales operan como sucursales de dichas agencias en la creación de una agobiante atmósfera antirrusa.