Eduardo Paz Rada

Artículos

Una mirada desde Bolivia

Las fuerzas patrióticas y anticoloniales, argentinas y latinoamericanas, mantenemos la batalla política e ideológica contra las manifestaciones conservadoras, antinacionales y vasallas del imperialismo en torno al tema fundamental de la soberanía argentina en las Islas Malvinas, Sandwich y Georgias del Sur cuando se cumplen los cuarenta años de la Guerra de las Malvinas, gesta de recuperación militar de los territorios ocupados desde 1833 por el imperio inglés.

Las guerras en las que las grandes potencias son partícipes directas para establecer sus orientaciones estratégicas y su poder, como la Guerra de Ucrania de hoy, impulsa y obliga a la toma de posición de los países y de las regiones más diversas y alejadas del centro del conflicto y define perspectivas históricas globales y particulares en momentos de incertidumbre y crisis en diversos escenarios de la vida de la estupefacta humanidad.

La apuesta boliviana

El proceso antiimperialista en Bolivia ha dado pasos inmensos de transformación económica, política y social en los catorce años de la presidencia de Evo Morales y ahora se plantea la necesidad de profundizar esta perspectiva de manera integral tomando en cuenta la Agenda Patriótica 2025 y el proyecto de industrialización que consolide los avances conseguidos y trace una perspectiva orientada hacia la mayor independencia económica, la igualdad y dignidad sociales y la soberanía política con democracia participativa y deliberativa.

Una serie de acontecimientos de los últimos meses de 2021 en Nuestra América Latina y Caribeña, desde el México cerquita al Imperio hasta las Malvinas Argentinas, permiten advertir que las tensiones entre los avances y retrocesos de los procesos de independencia e integración frente a las agresiones y presiones imperialistas estarán vigentes en los próximos años, los que tendrán el signo del dilema del Porvenir de América Latina: dominados o integrados los pueblos y países de la región.

Introducción al libro “Vida, pasión, GOLPE y resurrección”

A un año de haber recuperado el proceso democrático en Bolivia, el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), bajo la conducción del presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca, ha conseguido superar la profunda crisis económica y enfrentar planificadamente la pandemia del COVID 19, continúa sufriendo la conspiración desestabilizadora de la oposición cívica, política y mediática conservadora y tiene desafíos importantes para profundizar el proceso revolucionario con la industrialización, la redistribución social de recursos y la aceleración de la democracia participativa de autodeterminación nacional-popular.

Las imágenes de las últimas reuniones del frente o bloque opositor en Bolivia, organizado para enfrentar al gobierno democrático ganador de las elecciones de 2020 con 54% de apoyo de Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, han mostrado con toda claridad el papel articulador, dirigente y conductor de Rómulo Calvo como mando principal bajo el cual se ubican Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC), Fernando Camacho de CREEMOS, Jorge Quiroga, las denominadas “Plataformas” y los grupos de choque encabezados por la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) y la Resistencia Juvenil Cochala (RJC).

En este artículo el autor analiza el momento histórico que atraviesa Brasil; en medio del descrédito internacional, tiene la oportunidad histórica de volver a liderar la integración latinoamericana y a ser un actor de peso en la geopolítica mundial en cuanto termine el gobierno Bolsonaro.

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