Eduardo Paz Rada

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En este artículo el autor analiza el momento histórico que atraviesa Brasil; en medio del descrédito internacional, tiene la oportunidad histórica de volver a liderar la integración latinoamericana y a ser un actor de peso en la geopolítica mundial en cuanto termine el gobierno Bolsonaro.

El gobierno boliviano se ha convertido en el principal impulsor de la recuperación de los procesos de integración soberana y emancipadora de América Latina y el Caribe así como del fortalecimiento de las políticas comunes entre los países de la región bajo los postulados de la unidad de la Patria Grande que, en los primeros quince años de este siglo, dieron saltos importantes para colocar la región en condiciones de adquirir un peso importante en la política mundial y sufrieron un retroceso en el último lustro con varios gobiernos neoliberales y conservadores.

Con la imagen de un Evo Morales solitario, abandonado por sus bases, con un Movimiento Al Socialismo (MAS) dividido y contradictorio y con la consigna de que el expresidente indígena debe ser sometido a juicio, el periódico Página Siete de Raúl Garafulic Lehm desarrolla una campaña sistemática contra el proceso nacional-popular iniciado en Bolivia en 2006.

Las iniciativas de México y Argentina para fortalecer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la resistencia patriótica de Cuba, Nicaragua y Venezuela frente los embates norteamericanos, la recuperación popular y liberadora de Chile, Perú y Bolivia y el repunte político de Lula da Silva en el Brasil permiten advertir la recuperación estratégica de una geopolítica de unidad e integración latinoamericana y caribeña orientada a tener un rol internacional soberano frente a las principales potencias mundiales que se disputan el futuro de la humanidad sometiendo a los pueblos y países más débiles.

La larga tradición de los periodistas bolivianos de cumplir su tarea asumiendo abierta y públicamente sus adhesiones políticas o manteniendo una línea de independencia de los intereses de los dueños de medios de comunicación masivos ha finalizado con la presencia de comunicadores sociales, autodenominados “objetivos”, que se someten a las directivas de los propietarios de canales, periódicos o radioemisoras y, más aún, a intereses extranjeros de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) y Fundaciones utilizando la mentira o los rumores como base de su trabajo informativo.

La estrategia conservadora

La detención e inicio de un proceso penal por soborno y lavado de dinero al Ministro de Gobierno y hombre fuerte del gobierno de facto de Bolivia (2019-2020) Arturo Murillo y sus cómplices en Miami, Estados Unidos, donde buscaban refugio seguro, ha dejado a toda la oposición política, mediática y social al Movimiento Al Socialismo (MAS) y al gobierno de Luis Arce y David Choquehuanca totalmente desconcertada y sin capacidad y argumentos para mantener el discurso de que en Bolivia no hubo Golpe de Estado en noviembre de 2019 y se estableció un gobierno constitucional.

Perú

A pocos días de la segunda vuelta electoral en el Perú, los poderes económicos, mediáticos y geopolíticos de la oligarquía y el imperialismo están implementando una poderosa y mentirosa campaña destinada a impedir el triunfo del profesor Pedro Castillo de Perú Libre que representa a los sectores populares de todas las regiones y particularmente de los históricamente excluidos de la sierra, la selva, la costa norte y sur y las villas limeñas que han irrumpido con una fuerza inesperada y sorpresiva para quebrar el monopolio conservador de la política y las elecciones dominante en las últimas cuatro décadas.

Ante la necesidad de dar pasos adelante en la recuperación de los proyectos emancipadores de los pueblos de América Latina y el Caribe y en un momento histórico de fuertes disputas geopolíticas y de control de territorios y riquezas en la región.

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