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Independientemente de los resultados electorales que arrojen las ánforas hoy, es claro que el mutante escenario internacional –y particularmente el latinoamericano- ha registrado significativas variantes en la última etapa.
Se dice que el “convidado de piedra” es aquel que en una reunión o en un evento, permanece mudo, no tiene participación alguna y es absolutamente ignorado por los demás concurrentes. En stricto sensu, la expresión puede aplicarse hoy a los trabajadores peruanos en el proceso electoral que se avecina.
En una visita reciente a la ciudad del Cusco, Verónica Mendoza aludió al candidato de la ultra derecha peruana López Aliaga.
Es una expresión curiosa, muy usada por don Miguel de Unamuno en su “Agonía del cristianismo”. Bien puede entenderse como el convencimiento de quien simplemente cree, sin incubar dudas ni contrariedades; sin exigir pruebas concluyentes, ni someterse a cuestionamientos vacuos. En otras palabras, del que “no se hace paltas” con desconfianzas rebuscadas, y actúa en función de su instintivo apego a la verdad.
Aunque todavía no se conocen las últimas resoluciones de los órganos electorales referidas a candidaturas y tachas, bien puede decirse que entramos a la recta final, para los comicios del próximo 11 de abril.
Aunque todavía no se conocen las últimas resoluciones de los órganos electorales referidas a candidaturas y tachas, bien puede decirse que entramos a la recta final, para los comicios del próximo 11 de abril.
El pasado 3 de febrero el Vice Almirante Luis Giampietri Rojas ofreció una conferencia virtual a través de la que abordó un tema que el marino dice conocer en profundidad: “El desarrollo del comunismo en el Perú en las condiciones actuales”.
Fue hace cincuenta años, el 29 de enero de 1971, cuando el Gobierno presidido por el general Juan Velasco ordenó la resolución ministerial que reconoció la existencia legal de la Confederación General de Trabajadores del Perú.
Entrevistado recientemente por una emisora uruguaya -Radio Centenario, de Montevideo- debí responder a una inquietud: ¿Cuándo se estabilizará el proceso peruano, hoy convulso? Luego de pensar unos segundos, aseguré que esa “estabilización” no llegaría en los próximos meses.


